Vampire: The Masquerade - Bloodlines 2 presenta un curioso cruce entre Dishonored y Disco Elysium
Como alguien que alucinó con el ya viejísimo Vampire The Masquerade: Redemption, y que lleva cerca de 20 años esperando la secuela del no menos espectacular (incluso con sus fallos) Bloodlines, no sé si soy la persona más indicada para hablar del nuevo RPG vampírico en el que trabajan Paradox y The Chinese Room. Básicamente por las altas expectativas que tenía, que chocan constantemente contra la extraña maldición que parece perseguir a este proyecto. Y sin embargo te diré que tras jugar varias horas al nuevo Bloodlines 2 estoy bastante contento con lo que he visto. No es la aventura de rol que esperaba, no al menos de primeras; pero sí he visto en este juego de PC y consolas algo lo suficientemente bueno y llamativo como para desear perderme en la oscura (y navideña) Seattle a la que nos transporta. Que no es poco viendo el historial del juego. Ya sabes: casi se cancela, cambio de desarrolladores, numerosos retrasos y la polémica con sus DLC.
Pero tras toda esta montaña de malas noticias se esconde una aventura de rol de lo más interesante; con mucha acción, sí, pero también con abundantes decisiones, cierta libertad para actuar como te plazca, y una historia con el suficiente atractivo y misterio como para que desees saber más. La premisa es francamente buena. Eres Phyre, un vampiro anciano con cientos de años a sus espaldas que acaba de despertar en el mundo presente… y que tiene en su cabeza a alguien más, literal; un detective llamado Fabien con el que tendremos que colaborar para descubrir qué diablos ha pasado.
Podrías pensar que esta es una excusa como cualquier otra para tener a alguien que nos ponga al día acerca del mundo en el que hemos despertado, y algo de eso hay, por supuesto; pero lo que más me ha sorprendido de Bloodlines 2 es que plantea dos aventuras en paralelo con sus propias particularidades. Por la noche encarnamos a Phyre, una máquina de matar que te hará sentir dentro de un RPG con cierto aire a Dishonored, y cuando este duerme, revivimos la vida pasada de Fabien como si fuéramos realmente un detective. Yo ya he tenido la oportunidad de probar ambas historias en dos demos diferentes, y como te decía, las sensaciones son muy positivas.
Bloodlines 2, un action RPG con vampiros
Si esperabas una continuación directa de Bloodlines lo más probable es que te sientas decepcionado con esta secuela. El propio equipo responsable ya ha pedido en varias ocasiones que los jugadores moderen sus expectativas, pues hablamos de RPG muy distintos. Mientras el clásico de Troika te daba toda la libertad del mundo para que vivieras tu propia aventura, lo que incluía la opción de ser un Nosferatu tan desagradable a la vista que no pudieras ni casi relacionarte con nadie, Bloodlines 2 está mucho más focalizado en la historia personal de Phyre y Fabien.
Aquí la elección de clan determina básicamente las habilidades de combate que tienes a tu alcance, con notables diferencias entre unos y otros, pero con menos casas a las que servir y, como digo, sin 'todo lo demás' que venía de acompañamiento en el Bloodlines original. ¿Es esto negativo? Obviamente no, pero si vienes del clásico debes aceptar que este juego es diferente. Hay mucha más acción. Tanta que al menos en estas primeras horas de partida casi todos los caminos conducen a la lucha.
Esta parte sí me ha decepcionado porque todo el rato sentía que estaba ante un inmersive sim del estilo del genial Dishonored, pero a la hora de la verdad, tu gran elección consiste en elegir cómo y en qué momento matas a tus enemigos. Incluso cuando usas el sigilo y encuentras el modo de escapar, la salida está 'bloqueada' a la espera de que elimines a tus rivales. Por suerte el combate es divertido; y reconozco que no las tenía todas conmigo. Creo que es comprensible teniendo en cuenta que The Chinese Room es un estudio especializado en aventuras narrativas, con su más reciente Still Wakes the Deep adentrándose en el terror más visceral, pero las horas que he pasado en Seattle masacrando anarquistas y otras criaturas de la noche han sido placenteras.
Cada clan plantea estilos de combate muy distintos entre sí. Los Brujah por ejemplo lo apuestan todo a la fuerza bruta, cargando con violencia y golpeando a toda velocidad. Su presencia es tan imponente que pueden incluso provocar que los enemigos suelten sus armas de fuego, que puedes disparar usando telequinesis. Esto último no ha gustado a todo el mundo porque, bueno, es algo limitado; pero como dicen sus responsables, hablamos de un vampiro anciano, así que depender de un objeto cuando él mismo puede exterminar a cualquiera…. A mi por lo menos me vale. Como digo, he disfrutado de las peleas porque son bastante dinámicas: hay esquivas, un variado repertorio de poderes únicos, bloqueos, etc. Vamos, lo esencial.
Hablando de otras opciones de combate, también elegí a los Tremere, que usan la magia de sangre para atacar desde la distancia, pudiendo por ejemplo hacer que un enemigo estalle al recibir un golpe (te vale con lanzar un ladrillo). Los Ventrue, por su parte, son ideales para asesinar con sigilo, teniendo la habilidad de usar puntos de teletransporte para regresar a una posición segura; o también provocar a los enemigos para que se maten entre sí o hasta que se suiciden.
Por supuesto, a medida que avanzas puedes desbloquear nuevos poderes y mejorar los existentes, aunque en este punto no veo que el sistema de progresión sea especialmente complejo ni profundo. Mi mayor miedo es que las peleas se vuelvan demasiado repetitivas con el tiempo, pero al menos de primeras, he quedado satisfecho con lo que he visto y tengo muchas ganas de probar nuevos trucos vampíricos para causar el caos.
También es una aventura de detectives
Hay todavía muchas incógnitas sobre todo lo que ofrecerá finalmente Bloodlines 2, pero de entrada te puedo decir que la ciudad de Seattle es un escenario bien recreado por el que te puedes mover con cierta libertad casi como si estuvieras en Assassin's Creed o el ya citado Dishonored trepando fácilmente a lo alto de los edificios. Ojo con esto porque, fiel al espíritu del universo Mundo de Tinieblas, nunca puedes romper la Mascarada; el gran engaño que mantiene a los humanos ignorantes sobre la existencia de los vampiros. Así que nada de escalar rascacielos o usar tus poderes en público. ¿Qué pasa si te pones a matar inocentes como un loco? Nada bueno, ya te lo adelanto.
La demo más reciente acababa justo cuando este mapa se abría algo más, por lo que no sé hasta qué punto habrá mucho que hacer en Seattle; pero sí está claro que no podemos esperar nada parecido a GTA como ellos mismos han aclarado. Por otro lado, y como no podía ser de otro modo, las conversaciones con otros vampiros serán esenciales en Bloodlines 2, y me gusta que The Chinese Room huya del clásico blanco o negro, bueno o malo. No es que los diálogos o la historia sean increíbles, por ahora no hay nada que me haya sorprendido demasiado, pero sí he tenido algún momento de estar un buen rato pensando qué diablos decir, entre quedarme con una opción malísima u otra peor.
Todo este sistema gira en torno a nuestra reputación, no con una facción en concreto, sino con individuos particulares, que nos verán de una u otra forma dependiendo de si somos más inquisitivos, demasiado cotillas, poco amigables, etc. Lo que me lleva a hablar de Fabien, la voz en tu cabeza; un detective chapado a la antigua que pertenece al clan Malkavian (no es una opción seleccionable). Y si eres apasionado de este universo sabrás que la mayoría de estos tienen serios problemas mentales. Fabien no es una excepción.
No es que sea un chiflado, pero tiene sus momentos, y estoy seguro de que nos van a regalar algunas de las escenas más memorables del juego. En esta demo en concreto reviví uno de los casos de asesinato a los que se enfrentó en la década de 1920 valiéndose de sus habilidades únicas: control mental, capacidad de dotar de voz a los objetos inanimados, etc. Toda esta parte, por el tono y las situaciones a las que te enfrenta, me ha recordado a Disco Elysium, alejándose totalmente de la acción más cruda de las partes protagonizadas por Phyre.
Entre sus poderes únicos destaca la posibilidad de 'hablar' con los muertos, a los que interroga como si tal cosa. Pero es que también le pone nombre a los objetos y hasta habla con ellos, remitiéndonos a ese punto de locura tan propio de los Malkavian. Descubrir cómo se conecta su historia con la de Phyre promete ser de lo más interesante.
Así que con todos estos elementos sobre la mesa, no puedo negar que me lo he pasado muy bien durante estas primeras horas con Bloodlines 2. Visualmente hablando es un juego que luce bien, sin ser nada espectacular, pero con montones de pequeños detalles que hacen que merezca la pena perderse por las calles de Seattle (es bastante gore, por cierto). El juego conserva elementos propios del clásico, pero sigue su propio camino. Que me parece hasta lógico viendo el catastrófico desarrollo que ha sufrido el proyecto durante más de seis años. Así que después de toda esta pesadilla y cuando ya nadie confiaba en que el nuevo Vampire: The Masquerade fuera a ver la luz del día, ahora mismo me muero de ganas de continuar mi partida. Lo que es buena señal.
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