
La industria de los videojuegos avanzaba solucionando problemas de maneras distintas
Unos días atrás, veíamos a Shigeru Miyamoto hablando alegremente en un Nintendo Direct dedicado al 40º aniversario de la saga The Legend of Zelda, que él mismo creó junto a Takashi Tezuka en la era de Famicom (NES). Ver a Link niño y a Link adulto en un mismo tráiler, eso sí, me hizo pensar más allá del héroe de verde; en la madurez del propio medio a lo largo de todos estos años, y desafortunadamente, en lo encallados que están hoy los editores triple-A.
¿Sabías que Miyamoto no estuvo muy conforme con la saga Pokémon en sus inicios? Ahora es la IP más lucrativa del mundo, pero de haber estado en manos del creativo japonés, probablemente hubiera tenido un enfoque mucho más "único"—que igual suena despectivo, pero la realidad es la que es: los monstruos de bolsillo se edificaron con las mismas bases que cualquier otro JRPG y no eran muy distintos a un Final Fantasy o un Dragon Quest. Parece que la cara más icónica de Nintendo querría haber probado otra fórmula con la misma idea.
Soluciones creativas y soluciones efectivas
Que a la saga le hubiera ido mejor o peor en términos de ventas y críticas de haber seguido los caprichos de Miyamoto, es un misterio; pero entiendo que el creativo hubiera deseado una mecanización más fresca para un concepto tan potente y original como es el de la Poké Ball. De haber estado en sus manos, tal vez la saga usaría algún minijuego distintivo para capturar Pokémon y se habría construido por completo a partir de esa idea. Es solo una conjetura: en realidad, no tengo ni idea de cómo habría ido el asunto.
Siendo justos, hablamos de un contexto histórico único para la industria del videojuego. El desarrollo era más corto, sencillo y barato (sin inflación); y había muchas más oportunidades de poner ideas a prueba. Pero sobre todo, pienso que muchos diseñadores de aquella época terminarían alcanzando un estatus legendario porque podían trabajar siguiendo una metodología más analógica. Me disculpo contigo si suena pedante: es una idea difícil de explicar, pero a grandes rasgos, lo que quiero decir es que había un fuerte componente humano en los juegos de la era en la que las cosas aún no estaban escritas en piedra.
Te pondré un ejemplo sin salirnos del marco de los monstruos de bolsillo. Bien es sabido que Game Freak, aún dentro del marco conservador de las aventuras JRPG, dedicó mucho tiempo y esfuerzo a implementar en su sistema de combates la icónica barra de salud de la criatura en activo: querían acercar la fantasía del entrenador Pokémon al jugador. Cualquiera debería poder comprobar a simple vista si su monstruo está dañado o cansado, y la barra de salud era lo más parecido a esto. Se sacudía al recibir un ataque y cambiaba de verde a rojo en señal de peligro cuando llegaba el momento oportuno.
Es una forma no verbal de comunicarle cosas al jugador, de dejarle empatizar con su equipo y de solucionar un problema sin recurrir a animaciones más costosas o exigentes en términos de hardware. También recordaremos aquello de que el canadiense Patrice Désilets creó el esquema de control de Assassin's Creed pensando en nuestro personaje como si fuese una marioneta, asignando los botones frontales a las distintas partes de su cuerpo; mientras que Hideo Kojima abrazó el sigilo como eje central de Metal Gear porque MSX no podía renderizar suficientes enemigos como para hacer un shooter.
Te he puesto dos o tres casos que se me vienen a la mente, pero en realidad hay infinidad de ejemplos similares en la industria. Gente que se enfrentaba a problemas de diseño, o de hardware, y se sacaba de la manga sus propias soluciones a estos problemas; y a menudo esas soluciones eran toscas y sin refinamiento de ninguna clase, lo cual es obviamente malo, pero al menos hacían avanzar el medio y le daban un componente de heterogeneidad que nunca esperaba haber echado de menos.
¿Por qué ocurría esto? Se me ocurren varias explicaciones que no son incompatibles entre sí. Una es que eran desarrollos más ágiles. Otra es que el medio aún no había madurado del todo, que es un melón que tendremos que abrir eventualmente en otro artículo—no estaba "todo inventado". Y también pienso que sin una cultura enorme en internet, había menos directrices. Menos claridad. Menos tablas sagradas dictaminando cómo abarcar las cosas.
Hoy en día, un desarrollador indie puede encontrar tutoriales para hacer cualquier cosa en Unity, y los estudios medianos hacen lo propio con Unreal. Quieres algo, y alguien ya ha pensado ese algo por ti y encontrado y publicado una solución que tal vez te venga de perlas; pero ¿y si no fuera la única solución a tu problema? ¿Y si pudieras hacer las cosas de otra manera?
Era un mundillo un poco más humano y personal, menos estandarizado. Piensa en cómo hoy puedes abrir cualquier juego moderno, digamos un mundo abierto, e instintivamente sabes qué hacen los sticks; sabes que existe un mapa con nodos de actividades y qué botón tienes que presionar para consultarlo antes de que te lo explique un tutorial, y sabes que habrá pestañas adyacentes. Sabes muchas cosas, porque estamos tan atascados que el único camino hacia delante que ven ahora mismo los desarrolladores es el del refinamiento.
Controles más suaves y sensibles, interfaces más reactivas, nuevas y más generosas opciones de accesibilidad. Copiamos (dicho sin acritud, ojo) e iteramos, hasta llegar a un punto en el que juegos de franquicias distintas hechos por estudios distintos terminan siendo más o menos lo mismo a los mandos. Increíblemente refinados, en algunos casos; es raro encontrar a día de hoy cualquier barrera de diseño que te impida progresar en la historia o entender cómo funciona un efecto pasivo, lo cual es sin duda muy bueno, pero no damos el siguiente paso porque aquella manera de diseñar está mayormente atrás.
La situación de estancamiento que estamos pasando tiene muchos ángulos. Nos hemos acostumbrado (se dice pronto) al goteo constante de despidos, que más bien es un grifo abierto; así como la cancelación de proyectos y el cierre de estudios establecidos. La relación entre editores e inversores está más difícil que nunca y conseguir la aprobación de nuevos proyectos es complicado y casi solo se da en secuelas o en estudios de perfil doble-A donde el riesgo es algo menor. Pero si miras con lupa los juegos que salen, la sensación de que todo se ha vuelto a grandes rasgos lo mismo es una que lleva años chirriándome mucho.
En 3DJuegos | He probado DLSS 5 oficialmente y lo veo claro: le sentará muy bien a ciertos juegos y habrá que mirar con lupa el resto
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