Es muy duro ser artista, y además, ser rentable. Studio Laika no le tiene miedo a la taquilla, y eso que parece tenerlo todo en contra
Es imposible no querer a nuestro compañero Abelardo, que en una demostración de buen gusto y sano juicio, me llevaba el otro día la atención sobre el hecho de que, y cito, "la peña de Laika no tiene casi ninguna película rentable… Creo que solo Coraline, y aún así pueden ser el único estudio de animación que nunca cierre: el fundador es el hijo del creador de Nike. Vamos, hay dinero para aburrir y Phil Knight, el fundador de Nike, es el propietario de la compañía, un neopobaby bien. Por eso también tienen colabos con Nike inspiradas en personajes de sus pelis". Aquí hay una historia, me dije, y es esta.
Studio Laika: arte artesanal en un mundo digital
Laika nació de la transformación del estudio de animación stop-motion Will Vinton Studios gracias a Phil Knight y su hijo Travis Knight en 2005, con la ambición de crear películas que combinaran tradición artesanal y narrativa contemporánea. Desde su debut con Coraline en 2009, dirigida por Henry Selick, Laika ha marcado un camino poco convencional dentro del cine de animación. Como señala Wired, Travis Knight siempre ha insistido en que "vivimos en un mundo digital de alta tecnología, pero hacemos películas de la manera más anacrónica posible: usando nuestras manos". Esta filosofía artesanal ha definido la estética del estudio, caracterizada por universos góticos, mundos minuciosamente detallados y personajes que transmiten emociones de manera tangible, imposible de replicar mediante CGI.
El enfoque de Laika no ha sido únicamente técnico; también apuesta por historias maduras, oscuras y emocionalmente complejas. Películas como Kubo y las dos cuerdas mágicas o ParaNorman se alejan del tono infantil convencional de Pixar o Illumination, explorando conflictos, pérdidas y dilemas morales desde la perspectiva de un público joven-adulto. Como señala The Guardian, "el stop-motion permite tener un lienzo en blanco y llevar la mente a cualquier lugar, incluso a los rincones más oscuros y fantásticos". Sin embargo, este riesgo creativo también ha limitado su atractivo comercial en una industria donde la animación se asocia principalmente a blockbusters familiares.
Coraline: éxito inesperado y peli de culto
El gran salto de Laika al reconocimiento internacional llegó con Coraline, adaptación de la novela homónima de Neil Gaiman. La película, con una taquilla mundial de más de 188 millones de dólares, es muy valorada tanto por críticos como por el público. Su éxito reside en varios factores: un universo visual distintivo, una historia que atrae a niños y adultos, y un tono inquietante que combina humor y terror de manera equilibrada.
Pero incluso este éxito tiene sus matices. La relación con Neil Gaiman, cuya obra inspira la película, se ha visto afectada por polémicas recientes que podrían proyectar sombras sobre la obra más reconocida de Laika. Además, como apunta Empire, el hecho de que Coraline sea la única película del estudio que ha logrado un éxito amplio en taquilla refleja la dificultad intrínseca de equilibrar ambición artística con rentabilidad. Me resulta incomprensible que el estudio no haya logrado igualar el éxito de esta primera gran producción, porque el resto de estrenos que ha realizado me parecen, por lo menos, al mismo nivel de calidad, si no más. Aun así, el filme mantiene un estatus de culto y demuestra la capacidad de Laika para generar historias memorables sin rebajar el tono o facilitar su consumo en masa. Tal vez ese sea el problema.
Entre aciertos y tropiezos: ParaNorman, The Boxtrolls y Kubo
Laika ha tenido otros éxitos críticos que no se han traducido en resultados comerciales equivalentes. ParaNorman (2012), con 107 millones de dólares recaudados, confirmó la identidad del estudio: historias oscuras, humor inteligente y protagonistas poco convencionales. Sin embargo, su tono más adulto y la competencia de otros estudios limitaron su alcance masivo y no logró encontrar su espacio entre los estrenos de otros estudios de animación digital con mucha más proyección.
La historia se repetiría con Los Boxtrolls (2014), con un tono más ligero, que consiguió un resultado positivo en crítica pero moderado en taquilla, con 108 millones. Su menor identidad visual y trama menos memorable no lograron enganchar al público general. El contraste más notable se dio con mi querida Kubo y las dos cuerdas mágicas (2016), que os mencioné antes, alabada como obra maestra por críticos y cinéfilos, pero con una escalofriante recaudación internacional de apenas 76 millones de dólares. Un descalabro con un presupuesto de 60 millones de dólares: Su complejidad narrativa y tono épico de inspiración japonesa la hicieron menos accesible al público infantil promedio, evidenciando la dificultad de Laika para convertir ambición artística en éxito comercial masivo, tal como señala Variety.
Incluso la divertidísima Mr. Link: El origen perdido (2019), que buscaba ser más ligera y accesible, se convirtió en el mayor fracaso del estudio sin alcanzar ni los 30 millones de dólares en todo el mundo. El estreno en un periodo saturado de blockbusters y un marketing limitado explican en parte su escaso rendimiento, a pesar de contar con Hugh Jackman como voz protagonista. Con todo, no logró empañar el prestigio de Laika como estudio innovador.
Phil Knight: el mecenas moderno que hace posible Laika
Una pieza clave para entender cómo Laika sobrevive pese a sus limitaciones comerciales es la relación con Phil Knight, cofundador de Nike y propietario del estudio. Su respaldo financiero ha permitido que Laika asuma riesgos que otros estudios ni siquiera considerarían. La animación stop-motion requiere presupuestos altos, largos tiempos de producción y equipos especializados; en un estudio dependiente de la taquilla, fracasos como Kubo o Missing Link podrían haber puesto en peligro su existencia.
Gracias a Knight, Laika puede mantener su independencia creativa y priorizar la excelencia artística sobre la rentabilidad inmediata. Travis Knight, hijo de Phil y CEO del estudio, combina sensibilidad artística con visión empresarial, asegurando que el estudio siga fiel a su identidad sin comprometer la calidad.
Laika frente a los retos del mercado moderno
A pesar de la estabilidad financiera, Laika no está exenta de desafíos. La técnica de stop-motion sigue siendo muy cara y de nicho a efectos de recaudación, a pesar de que los estudios de animación más punteros traten actualmente de replicar sus particularidades en taquillazos como las películas del Spider-Verse, el último largometraje de la Tortuga Ninja, o fenómenos como Arcane y las Guerreras K-Pop. Además, sus historias son más oscuras y complejas que las de sus competidores, y el marketing del estudio es muschísimo limitado en comparación con Disney o Universal. La saturación del mercado y la competencia feroz de blockbusters animados dificultan la consolidación de un público masivo.
A esto se suman problemas inesperados, como los escándalos recientes relacionados con Neil Gaiman, o el dominio absoluto del mercado de las tecnologías digitales que desplazan parcialmente la animación tradicional. Sin embargo, como recuerda Henry Selick en Variety, "[el stop-motion] puede que no sea el medio más grande, pero está conectado con algo más profundo e histórico". Laika continúa explorando esta tradición con proyectos como Wildwood, que se estrenará este 2026, y que promete una historia emocionate, tal vez más convencional. de la mano de un reparto estelar de voces: Mahershala Ali, Carey Mulligan, Awkwafina, Angela Basset.
Laika es una anomalía hermosa en la industria del cine de animación: un estudio de autor que combina ambición artística, perfección técnica y libertad creativa, financiado por un mecenas moderno. Sus películas, aunque no siempre rentables, perduran como obras de culto y muestran que la animación puede ser un arte en su forma más pura. La estabilidad proporcionada por Phil Knight y la visión artística de Travis Knight permiten que Laika siga creando mundos únicos y personajes inolvidables donde otros estudios se habrían visto obligados a echar el cierre. Parecen que hacen bueno aquel legendario lema de "ars gratia artis", "el arte por el arte", de MGM .
En un mercado dominado por franquicias y secuelas, Laika demuestra que es posible mantener integridad, calidad y riesgo creativo, siempre que alguien más esté dispuesto a pagar las facturas. Como dijo Will Becher, director de La oveja Shaun. La película: Granjaguedón y también maestro del stop-motion, "si te enamoras del proceso, puedes perderte en el tiempo". Esperemos no perder nunca a Laika.
En 3DJuegos | Haber esperado tanto ha sido un error: Si has pasado de ver este anime, ya estás tardando en ponerte las pilas
En 3DJuegos | ¿Crees que este es el mejor anime de la historia? A mí me lo parece y desde luego es el que siempre recomiendo
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