
Su cara de metal líquido nos persigue desde 1991, pero detrás del T-1000 hay un actor que ha sabido colarse en algunas de las series más queridas del fantástico, de Expediente X a la DC de James Gunn
Robert Patrick nació el 5 de noviembre de 1958 en Marietta, Georgia, y llega a los 68 con una agenda llena de proyectos. En 2025 se despidió de la segunda temporada de Peacemaker y fue uno de los fichajes de la tercera de Tulsa King, la serie de Sylvester Stallone. Sin duda ha pasado a la historia de cine disfrazado de polícía y corriendo tras la moto de Arnold Schwarzenegger, pero permitidme que no me olvide de su etapa coprotagonizando Expediente X.
Un papel pequeño en La jungla 2 y, de repente, el villano más frío del cine de acción
Antes de convertirse en un icono de la ciencia ficción, Patrick hizo de secuaz en La jungla 2: Alerta roja (1990). Un año después, James Cameron le eligió para ser el T-1000 de Terminator 2: El juicio final, en buena parte por su físico, según recoge su biografía. Aquel policía de metal líquido que corría sin despeinarse detrás de John Connor dejó el listón muy alto para los villanos del cine de acción, y además fue el escaparate de unos pioneros efectos digitales que todavía hoy resultan convincentes en pantalla. El personaje le persiguió durante años, con cameos como T-1000 en El Mundo de Wayne y en El último gran héroe, una fama que el actor abraza sin mayor problema en todo tipo de apariciones públicas y eventos para regocijo de los fans.
Llegó a Expediente X para cubrir un hueco imposible y acabó ganándose su sitio en el mundo de las series
Entre 2000 y 2002 se puso el traje del agente especial John Doggett en las dos últimas temporadas de la etapa original de Expediente X, con 41 episodios en los que le tocó lo más difícil, que era hacerse un hueco junto a Scully en una serie acostumbrada a girar alrededor de Mulder. Reconozco que a mí mismo me aprecia una tarea imposible, pero que terminé amando al personaje y respetando al actor. Por esas mismas fechas pasó por Los Soprano, y antes y después dejó papeles muy sólidos en Cop Land o en En la cuerda floja, donde fue el padre de Johnny Cash.
Patrick lleva más de tres décadas demostrando que lo suyo es poner cara de pocos amigos en cualquier rincón de la fantasía y la ciencia ficción: plantó cara a la invasión alienígena de The Faculty, en el cine de superhéroes fue el padre de Johnny Blaze en Ghost Rider, y en la tele pasó por Más allá del límite (The Outer Limits), fue el coronel Sumner en el piloto de Stargate Atlantis, se convirtió en un hombre lobo con mucho carácter en True Blood y hasta se dio una vuelta por la fantasía de El Rey Escorpión 3. Vamos, que donde hay un universo friki con un malo carismático de gesto serio, Patrick aparece.
En 2022 James Gunn le dio un papel tan desagradable como memorable, el de Auggie Smith, el padre racista de Peacemaker que se hacía llamar Dragón Blanco y que no sobrevivía a la primera temporada. En la segunda, estrenada en HBO Max entre agosto y octubre de 2025, volvió como una versión heroica del mismo personaje en una dimensión alternativa, un mundo dominado por los nazis que, según explicó Gunn, debe más a El hombre en el castillo de Philip K. Dick que a los cómics. 35 años después de aquel suelo ajedrezado del que brotaba como si nada, Robert Patrick sigue haciendo lo mismo que su T-1000, recomponerse y volver a aparecer cuando menos lo esperas. Felicidades, Robert.
En 3DJuegos | Si pudiera viajar 30 años al pasado, este es el juego de Terminator que me habría encantado jugar
En 3DJuegos | Es el cartel más famoso que nos ha dado una serie de ciencia ficción, en realidad es una foto robada a un granjero suizo manco
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