El duelo final entre Harry y Voldemort ha dado mucho que hablar, pero sí que tiene sentido...más o menos
Recuerdo la primera vez que leí "Harry Potter: Las Reliquias de la Muerte". Yo fui de las que esperaban el lanzamiento del libro con muchas ganas y casi lo devoré del tirón. Me emocioné con toda la cantidad de escenas dramáticas que la novela deparaba, pero también recuerdo llegar a la escena del duelo final entre Harry y Voldemort y sentir cierta decepción. Con la llegada de la octava película, ese sentimiento desapareció un poco, pero seguía sintiendo cierta confusión sobre el combate. ¿Cómo Harry era capaz de contrarrestar un Avada Kedavra? ¡No tenía sentido! Sin embargo, años más tarde, he sido capaz de aceptar que el duelo no estaba mal, sino que lo que faltaba era información.
La explicación del duelo final
Para abordar esta cuestión es necesario plantearlo desde dos prismas: el de la novela y el de la película. Al final, ambas llegan a un desenlace común.
Durante todo el transcurso de Harry Potter, se nos presenta al protagonista como "El Niño que Sobrevivió", el único capaz de hacer frente a la peor Maldición Imperdonable sin morir en el acto. Ese es el motivo de su fama en el Mundo Mágico. En ese sentido, suena un tanto absurdo que, llegado el momento del encuentro final, este sea capaz de hacer frente a un Avada Kedavra con un simple Expelliarmus. Además, tal y como está planteado en la novela, el duelo se antoja como un poco repentino y anticlimático.
La película se recrea un poco más a la hora de presentar acción entre ambos magos, y también hace algo que me parece un acierto: eliminar la pronunciación de hechizos. Harry lanza un rayo rojo y Voldemort uno verde. Queda a la imaginación del espectador saber qué se está conjurando. Por contexto, se entiende que el rayo verde era, efectivamente, un Avada Kedavra.
Ahora bien, siempre he considerado que, da igual donde, la escena dejaba mucho en el aire por explicar. Durante el transcurso de Las Reliquias se habla de una serie de lealtades de la varita y de que estas cambiaban si el mago había desarmado a su anterior dueño. Al final del relato, sabemos que la Varita de Saúco pertenecía en realidad a Harry y de ahí sacamos una explicación.
En conclusión: se puede entender que la propia varita fue la que no quiso matar a Harry, negando el efecto del hechizo y haciendo que este rebotara a causa del Expelliarmus. Hasta la fecha, que se sepa, este sirve para desarmar no para rebotar. Si fuera así, le funcionaría a cualquier mago.
Pero bien, aceptemos esta explicación como válida, ya que Rowling hizo mucho hincapié en, al menos, intentar justificar lo narrado. En otras ocasiones, como la descripción de los boggart o los viajes en el tiempo, no ha sido tan exhaustiva.
Aun así, esto me abre una serie de dudas muy razonables: si la varita no quería matar a Harry, ¿por qué sí que lo hizo cuando tenía la Piedra de la Resurrección? ¿Es que acaso sabía de la posesión de esta por parte del mago? ¿Tienen las varitas capacidad de decisión más allá de elegir al mago? ¿Son un ente vivo?
Puede que haya aceptado esta explicación para aliviar mi malestar, pero lo cierto es que creo que hay muchas incógnitas que quedan en el aire. Puede que encuentre cierto alivio en la serie de Harry Potter si en algún momento llega hasta tal punto y decide darle a la autora la oportunidad de matizar. No sería la primera vez que la autora decide ampliar su propio lore para ser más exacta, aunque sea a posteriori.
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