Alien: Planeta Tierra es una mezcla de Peter Pan con los bichos más letales del universo, y me encanta
Encaramos ya la llegada del cuarto final de este 2025 y Alien: Planeta Tierra es una de las series más esperadas de este año. Y no solo por los seguidores acérrimos de la saga creada por Ridley Scott, sino también por los amantes de la ciencia ficción, el terror más físico y las buenas historias contadas con mimo y ambición. Y no es para menos: esta nueva producción de FX, de la mano de Noah Hawley, entra fuerte y sin concesiones. La escala es épica, los valores de producción altísimos, y el cariño por la obra original y las ganas de sorprender se perciben en cada plano. Por desgracia, no os puedo contar cuánto… Las condiciones impuestas por Disney para esta cobertura solo me permiten hablar hoy de los dos primeros episodios de la serie. Pero sí os puedo adelantar que, tanto lo mejor, como lo peor, está por venir.
Una serie que altera la continuidad para expandir el universo Alien
La historia arranca en el año 2120, dos décadas antes de Prometheus y apenas un par de años antes de Alien (1979). Esta decisión no es menor: con ello se reavivan las eternas discusiones entre fans sobre la coherencia del universo Alien. Una cronología que ya venía bastante tocada por las divagaciones filosófico-místicas de Prometheus (2012) y Alien: Covenant (2017) y sus añadidos al origen de la criatura presentada en el 79, y que ahora se configura a través del prisma de Noah Hawley y su estilo, que ya nos enganchó en Fargo y Legion.
La serie nos presenta un mundo donde la Tierra ya no pertenece a los gobiernos, sino a cinco megacorporaciones: Prodigy, Weyland-Yutani, Lynch, Dynamic y Threshold. Es un escenario asfixiante, regido por la lógica del beneficio, el control y la tecnificación absoluta de la vida. Y es en ese marco donde la USCSS Maginot, una nave de investigación, se estrella con una amenaza tan clásica como renovada a bordo: los xenomorfos.
Demasiada información en un primer episodio algo caótico
Lo primero que llama la atención en este arranque de temporada es el caos narrativo del primer episodio. No porque esté mal escrito, de hecho, es inteligente y toma algunas decisiones estéticas muy elegantes, sino porque presenta muchísima información nueva que modifica parte de la mitología Alien, y lo hace a toda velocidad, a base de conceptos densos, a veces redundantes, que pueden resultar confusos si no estás muy puesto en el lore.
Se nos habla de sintéticos, de cyborgs, de híbridos con consciencia humana, de la Corporación Prodigy como punta de lanza en la carrera por la inmortalidad, de un sistema social gobernado por intereses privados… Y todo eso, además de las nuevas amenazas que nos esperan en este planeta aún ajeno a la existencia de los xenomorfos. Es un bombardeo que exige atención plena, y también paciencia. Porque las piezas del puzzle no empiezan a encajar hasta más adelante.
El reparto: el alma (humana) del relato
Por suerte, en medio de ese alud de información encontramos a Wendy. Interpretada por una magnética Sydney Chandler, Wendy es un híbrido: una entidad sintética que ha sido infundida con consciencia humana. Y su construcción es uno de los grandes hallazgos de la serie. Porque Wendy no es solo una rareza científica o un nuevo peldaño evolutivo en la carrera hacia la inmortalidad: es una protagonista emocionalmente compleja, llena de dudas, miedos y anhelos muy humanos. Su presencia basta para que uno se deje arrastrar por la historia, incluso cuando el argumento se enmaraña. Su viaje, su búsqueda de identidad, sus lealtades y su sentido de pertenencia son el verdadero motor emocional de la serie.
Si Wendy es el alma, el villano de la función es su némesis perfecta. Interpretado por Samuel Blenkin, este joven genio y CEO de Prodigy Corporation podría ser perfectamente uno los personajes de La Red Social. Es brillante, arrogante, emocionalmente incapaz, pero también fascinante en pantalla. Su motivación es tan retorcida como curiosa: encontrar a alguien más inteligente que él para poder hablar. Su narcisismo y su infantilismo emocional conectan de lleno con una de las capas temáticas más inesperadas de la serie: Peter Pan. Sí, has leído bien, Alien: Planeta Tierra es Peter Pan con bichos del espacio que comen gente.
Peter Pan, Wendy y una mitología reinventada
No es casual que la protagonista se llame Wendy. Ni que la serie esté plagada de personajes y dinámicas que remiten directamente a la obra de J. M. Barrie: Garfio, los niños perdidos, Tigridia (o Tigrilla si eres más de la peli de Disney que del cuento original), El Cocodrilo... La novela Peter and Wendy, publicada en 1911, se convierte aquí en una suerte de texto paralelo que enriquece la propia mitología de Alien. Es un detalle estupendo, desarrollado con una inteligencia brillante a lo largo de la serie. No vamos a desvelar aquí todas las conexiones, pero basta con decir que si conoces bien Peter Pan, vas a pasarlo en grande cazando referencias y analogías.
Casquería espacial con sabor a 1979
Pero tranquilos: si lo tuyo no es la reflexión simbólica sino la acción, el las evisceraciones traumáticas y las criaturas acechando en pasillos oscuros, también estás de suerte. Alien: Planeta Tierra es un festín para los amantes de la casquería y las cacerías de bichos. La serie recupera con acierto el espíritu, la estética y el tono de la película original de 1979. Todo está cuidado al milímetro: el diseño de producción, la fotografía, el vestuario, los efectos prácticos... Incluso la textura visual recuerda a la original, siguiendo la estela de Alien: Romulus, y se agradece ese regreso a lo táctil, a lo analógico, a la suciedad de las naves de transporte que surcan el espacio profundo. La tensión está ahí, el suspense funciona, y los sustos, aunque dosificados, son efectivos. Este es, sin duda, un regreso al terror puro que hizo grande a la franquicia. Pero eso no significa que todo sea perfecto…
Lo que no os puedo contar (y ojalá pudiera)
Y es que los problemas llegan cuando la serie se pone demasiado creativa, pero por desgracia no os puedo hablar de ellos, ya que suponen el tramo final de esta primera temporada y sin duda van a dar que hablar entre los fans de la saga Alien de la misma manera que, por ejemplo, lo hizo en 1997 el cierre de Alien: Resurección . A medida que avanza la temporada, algo de lo que no puedo hablar en profundidad por las limitaciones de embargo, algunas decisiones narrativas y creativas en el desarrollo de la mitología resultan… cuestionables. No estropean el conjunto, pero sí que pueden resultar algo cuestionables. De momento, me limito a decir que lo mejor y lo peor está por venir.
Un detalle que merece mención especial es la banda sonora. La música incidental cumple con creces, con una atmósfera que oscila entre lo opresivo y lo melancólico y funciona tanto en los momentos más tensos, como en los de mayor acción o en los propios créditos de cada capítulo. Pero lo que de verdad sorprende es la elección de los temas que cierran todos los episodios: Black Sabbath, Metallica… Clásicos del rock y del metal que cierran con fuerza cada capítulo, aportando un guiño generacional inesperado, pero muy bien elegido. No esperaba ver a los xenomorfos despedidos al ritmo de guitarras distorsionadas… pero funciona.
Uno de los regresos más prometedores de la ciencia ficción moderna
En resumen, Alien: Planeta Tierra arranca con fuerza. Es ambiciosa, atrevida y con una producción de primer nivel. Tiene problemas, especialmente narrativos, en sus primeros compases a la hora de dosificar la información, pero los compensa con creces gracias a un reparto sólido, una atmósfera impecable y una trama que no desentona nada en este universo y que sabe equilibrar lo que ya hemos visto en otras entregas de la franquicia con una enfoque y unas ideas completamente originales, aunque no todas vayan a resultar geniales.
Si lo que buscabas era volver a sentir el miedo claustrofóbico del espacio, aquí lo vas a encontrar. Y si te interesa ver cómo se reinventa un clásico sin traicionar sus raíces, esta serie también es para ti. Apuntad la fecha: Alien: Planeta Tierra se estrena el próximo 13 de agosto en Disney+. Alien: Planeta Tierra es tan inquietante como hipnótica, y promete dar mucho que hablar.
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