La intro de los X-Men de los años 90 es icónica, pero en Japón era completamente distinto, con estética anime, música j-rock y animación que superó a la occidental
Difícilmente habrá algún fan de los X-Men que, al pensar en los mutantes de Marvel, no lo haga acompañado del épico guitarrero del opening de los dibujos animados de los años 90. Ese riff que acompañaba a Lobezno, Cíclope, Jean Grey y compañía se convirtió en un icono generacional, capaz de evocar nostalgia con solo unos segundos de música y acción. Sin embargo, esa presentación tiene dos anécdotas muy curiosas. De una ya os ha hablado: parece que el tema principal es un plagio del de una serie de detectives húngara. La otra, menos conocida, es aún más sorprendente: en Japón, el opening era completamente diferente, y muchos fans consideran que incluso supera a la versión original.
Cuando la serie animada de los X-Men (1992–1997) cruzó el Pacífico, TV Tokyo decidió encargar no uno, sino dos openings originales, realizados con estética anime, animación totalmente nueva y música J-rock que distaba del tema estadounidense. Este cambio no fue un capricho, sino el resultado de una conjunción de factores industriales, culturales y comerciales muy específicos del ecosistema televisivo japonés de mediados de los 90. No solo los mutantes son especiales. El resultado fue un producto que respetaba la esencia de los mutantes, y que los reinterpretaba con un nivel de espectacularidad que hasta hoy sigue sorprendiendo a los fans.
Un mercado que exige ajustes propios
En Japón, los openings de televisión no son un simple acompañamiento visual, ya lo sabéis; son una herramienta clave para atraer a la audiencia y consolidar la identidad del producto. Cada segundo cuenta para enganchar a los espectadores, y las cadenas japonesas utilizaban estas secuencias para promocionar artistas locales y adaptar el tono del contenido a los códigos del anime. Así, no es de extrañar que series extranjeras, como los X-Men, recibieran intros completamente nuevas, incluso cuando el contenido del episodio permanecía intacto. Esta práctica estaba tan arraigada que se convirtió en norma, y los openings se consideraban auténticos productos comerciales por derecho propio, capaces de generar ingresos adicionales mediante la música y sus derechos asocidos.
Adaptación a los códigos del anime
El público japonés de los años 90 estaba acostumbrado a otro tipo de referentes, series en las que la acción era más fluida y los personajes se movían con una energía que los dibujos occidentales de la época, incluyendo los X-Men, no podían igualar. Además, presentar a los X-Men con una estética más reconocible ayudaba a que estos, prácticamente unos desconocidos en Japón, resultaran más atractivos para los fans del anime.
El opening original estadounidense, con su animación algo rígida y su montaje lineal, resultaba insuficiente para un público acostumbrado a la espectacularidad shōnen. Por ello, TV Tokyo encargó intros con movimientos más fluidos, planos dramáticos y composición de cámara agresiva, elementos que transformaban cada aparición de los mutantes en un "power fantasy" visual. En palabras de Eric Lewald y Julia Lewald, creadores de la serie, en su libro X-Men: The Art and Making of the Animated Series, los openings japoneses funcionaban como una "promesa estética", un anticipo de la intensidad que los espectadores esperaban de cualquier anime de acción de la época de una manera más eficiente que la versión americana.
Música y estrategia comercial
Otro de los cambios más significativos fue la música. Mientras que el opening original de Estados Unidos se sustentaba en el archiconocido tema que Disney ha recuperado actualmente para el UCM, Japón apostó por temas locales como "Rising" de Ambience y "Dakishimetai" de Wakin’. Esta decisión respondía a un modelo industrial en el que los openings también sirven para promocionar artistas y generar sinergias con la industria musical, una estrategia habitual en la televisión japonesa. Lo de DanDaDan no es nada nuevo.
Además, las intros japonesas destacaban personajes que, en la versión occidental, tenían roles secundarios. Cable, por ejemplo, aparece con notable protagonismo, reflejando su popularidad en los videojuegos de la época, especialmente en X-Men: Children of the Atom. Esta elección demuestra cómo la localización suponía un rediseño completo del producto para integrarlo en la cultura pop japonesa y una revisión de ideas y del foco de la serie.
La animación como fenómeno de culto
La animación japonesa del opening fue encargada a estudios locales con experiencia en series como Yu Yu Hakusho, lo que explica su fluidez y riqueza visual. El resultado fue un producto que, aunque no transformó el éxito de la serie en Japón, sí se convirtió en un fenómeno de culto décadas después. Los fans valoran la calidad del dibujo, el tono shōnen y la reinterpretación de los personajes, y muchos consideran estos openings superiores incluso a la versión occidental.
Con la llegada de X-Men '97 a Disney+, es posible revivir la esencia de la serie original con un estilo actualizado, pero la leyenda del opening japonés permanece intacta. Para quienes crecieron con los X-Men, descubrir esta versión es una experiencia única que demuestra cómo la cultura de la animación puede reinventar un clásico y, al mismo tiempo, respetar su espíritu original.
En 3DJuegos | Hay un guiño en las películas de los X-Men que dura ya 20 años y pocos fans se han dado cuenta
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