El regreso de Agárralo Como Puedas es el estúpido regreso que nadie pidió y que no sabías que tanto necesitabas
Si haces como yo y te vuelves a ver las películas originales de Agárralo como puedas, aquellas protagonizadas por Leslie Nielsen en los 80 y 90, te das cuenta de que han envejecido fatal. Chistes sobre Yasser Arafat, bromas a costa de sexualidades no binarias o la presencia de O.J. Simpson. Todo muy trasnochado. Donde uno se sigue riendo, y mucho, es en los momentos más tontos de esas pelis. Como inmortalizaron Los Simpson: “Hombre. Cae. Gracioso.” Esa es la esencia de la saga. Y justo por eso, una actualización de la franquicia era más que necesaria. El regreso de The Naked Gun, rebautizada de nuevo en España como Agárralo como puedas, funciona porque entiende esta premisa: una hora y media de absoluta tontería, sin dignidad, sin pudor, pero tremendamente descacharrante.
Entre el homenaje y la autoparodia
Tal vez lo más curioso sea que esta película ha logrado hacerme reir con un protagonista inesperado: Liam Neeson, cuyo anguloso rostro y su historial de héroe de acción serio se convierten en el mejor chiste recurrente de toda la película. Esta nueva entrega está dirigida por Akiva Schaffer y producida por Seth MacFarlane, el padre de Padre de familia. Solo con esos nombres ya sabes lo que te espera: un cóctel de humor absurdo, autoparodia descarada y una absoluta falta de amor propio. Y chistes con penes.
La historia es casi lo de menos, aunque hay que reconocere a esta Agárralo como puedas que no ha dejado pasar la oportunidad de hacerle un guiño a toda esa gente que anda furiosa por el mundo, con los dientes y los puñitos apretados y muy furiosa porque el mundo ya no es el mundo aquel de los 80 donde los chistes de Arévalo eran lo más en las sobremesa de las bodas. Frank Drebin Jr. (Neeson), hijo del mítico policía que interpretó Leslie Nielsen, se enfrenta a un caso disparatado: el misterioso suicidio de un hombre que acaba destapando la conspiración de un magnate tecnológico (Danny Huston). El villano quiere usar un dispositivo capaz de convertir los dispositivos en armas de destrucción masiva que hacen que la gente se ataque entre sí. Un plan que, como todo en esta saga, da igual que no tenga sentido, porque aquí lo importante son los chistes. Aunque sean, recurrentemente, sobre penes, insisto.
Frank se ve acompañado por Ed Hocken Jr. (Paul Walter Hauser, que ahora parece estar en todas las pelis del mundo, como Pedro Pascal), heredero del compañero inseparable del Drebin original, y por Beth Davenport, interpretada por Pamela Anderson, que sorprende con una actuación tan divertida como autoconsciente. Anderson brilla como esa femme fatale autoparódica que sabe reírse de su propia imagen nostágica.
El humor es viejuno, pero el sombrero es nuevo
La crítica más dura que le puedo hacer a esta película es que en el fondo hace exactamente lo mismo que las originales: repetir el mismo tipo de gags visuales, juegos de palabras absurdos y chistes de humor grueso. Simplemente hemos actualizado los referentes para la gente que ya ha cumplido los 40 años: Buffy Cazavampiros, Sexo en Nueva York y Clippy de Microsoft Office. Sí, sí sabes quién es Clippy, ya estás en ese grupo de la población etiquetada como "personas de mediana edad".
Esa es la clave. La película no inventa nada, pero sí adapta los chistes a un público que ya ha alcanzado la mitad de la barra de carga de la vida. Es un humor anticuado con barniz nuevo, así que mejor diré que es un humor que nunca pasa de moda, más que nada, porque siempre hay alguien que se encarga de recuperarlo. Normalmente, el encargado es esa persona que en la misma boda de la que os hablaba antes, y tras un par de sol y sombra, se ata la corbata a la frente en plan rambo y le pide al DJ canciones de Camela. El caso es que este tipo de humor logra el milagro de arrancar carcajadas incluso en espectadores acostumbrados a vivir de memes, TikToks y vídeos de perros cayéndose a piscinas en YouTube. Perro, Cae. Gracioso, supongo.
Lo mejor y lo peor del regreso
La gran sorpresa del filme es Liam Neeson. Tras más de una década convertido en el tipo duro por excelencia gracias a Taken y toda su ristra de películas de acción clónicas, aquí se sacude la caspa del cine a lo Charles Bronson y se ríe de sí mismo. Para mí es lo que hace que las bromas de esta peli funcionen. Cuando Neeson suelta el chiste más estúpido del mundo con la solemnidad de un discurso de Shakespeare, la risa es inevitable. También se tira pedos, claro. Agárralo como Puedas, Seth McFarlane, ¿qué otra cosa esperas? Neeson demuestra que la comedia también puede ser un terreno en el que lucirse, y lo hace con un compromiso absoluto: nunca parpadea, nunca se justifica, nunca intenta suavizar la ridiculez. Y esa seriedad es lo que convierte en oro las bromas más humillantes.
Lo mejor de este regreso es, sin duda, esa falta absoluta de pudor. La película abraza la estupidez como un valor y salta sin mirar atrás a una piscina de chistes escatológicos, referencias a la cultura pop y situaciones ridículamente absurdas. Es imposible no recordar el espíritu de los ZAZ originales (por el glorioso equipo de guionistas Zucker, Abrahams y Zucker, que perpetraron clásicos como Top Secret o Aterriza como puedas), porque Schaffer y MacFarlane saben de dónde vienen y saben rendirme homenaje a aquel tipo de cine.
Lo peor es que, como ya pasaba en las originales, no todos los chistes funcionan, especialmente aquellos que se pierden en la versión en castellano, aunque lso traductores han hecho un trabajo estupendo. En general hay gags que se parecen viejos incluso en su nueva versión, pero bueno, es lo que tiene explotar una franquicia de hace 30 años tratando de ser lo más fiel posible a las pelis originales. Tampoco es nada grave.
Una comedia que reivindica lo tonto
Más allá de su calidad como película, lo que este regreso consigue es recordarnos algo que parecía perdido: la comedia absurda de gran presupuesto en el cine. En un panorama dominado por superhéroes, thrillers oscuros y sagas interminables de pelis de terror con niños poseídos por el espíritu de payasos infernales ahogados en un río, ver a un actor como Liam Neeson resbalando con una piel de plátano es casi revolucionario.
La película no pretende ser moderna, ni transgresora, ni inteligente. Pero por algún tipo de extraña alquimia social lo consigue. Solo quiere que rías, y lo consigue. Tal vez en su simpleza esté el secreto de su éxito. Quizá no haga tanta gracia a los espectadores más jóvenes, acostumbrado a lo mejor a otro tipo de humor y que pueden quedarse un poco desconcertados ante un gracejo tan de otra época, pero sí con cualquiera que en su día disfrutó de Nielsen y aquel universo de carcajadas tontas. La nueva Agárralo como puedas es, efectivamente, un regreso que nadie pidió. Pero también es una de esas películas que descubres que necesitabas desesperadamente cuando ya la has visto.
No reinventa nada, no moderniza realmente el género, no tiene un guion memorable ni una sátira especialmente afilada. Pero en un mundo en el que la risa se busca en clips de 20 segundos, pasar una hora y media riéndote a carcajadas con Liam Neeson tropezando con su propio ego es un pequeño lujo. Y al final, esa es la mayor victoria de esta comedia absurda: devolvernos, aunque sea por un rato, el placer de reírnos como idiotas. No estoy seguro de que la película haga reir tanto a los espectadores más jóvenes, pero si disfrutaste en su momento de las pelis originales de Frank Drebin Sr y recuerdas a Pamela Anderson correteando por la playa, seguro que te diviertes.
En 3DJuegos | Guerreros del Espacio es una copia terrible de Star Wars, pero adelantaba una de mis ideas preferidas de The Expanse
Ver todos los comentarios en https://www.3djuegos.com
VER 1 Comentario