Lo nuevo del creador de La Casa de Papel es El Refugio Atómico, pero dudo mucho que pueda convertirse en un gran fenómemo de masas
Me lo veía venir tras su último tráiler, pero aún así me atreví a darle una oportunidad. Al fin y al cabo era la nueva producción de los creadores de La casa de papel, un equipo que, hace solo unos años, logró hacer historia en Netflix desde España con un guion adictivo, personajes carismáticos, un cierto mensaje de denuncia social y una estética icónica con esos monos y máscaras de Dalí que, se puede decir, adelantaron el fenómeno que luego sería El juego del calamar. El Refugio Atómico busca repetir la jugada con todo eso, pero tras un maratón con ella este fin de semana, no siento que estemos ante un nuevo éxito de masas.
Y tenía muchos ingredientes para lograrlo. Es decir, contaba con buena parte de los elementos que asociamos a La Casa de Papel y El juego del calamar, y además apostaba por una premisa narrativa que está muy de moda ahora gracias al éxito de series como Fallout (Prime Video) y Silo (Apple TV+), que nos llevan a conocer un búnker subterráneo con una estética propia, pero que perfectamente podría pasar por un “Vault” de la saga de rol sci-fi de Bethesda, en el que no me importaría pasar el resto de mi vida en caso de un holocausto nuclear. Además, la ficción se estrena tras una pandemia y en un contexto geopolítico más caldeado de lo habitual, lo que hace que este tipo de narraciones encuentre su público.
Sería una serie mejor... si se hablara menos
El Refugio Atómico cuenta así con una base sólida, un diseño de producción competente en el que se nota que Netflix no ha escatimado en gastos, y un reparto de estrellas nacionales y latinoamericanas con las que reconozco haberme reído y emocionado en alguna que otra ocasión en el pasado. ¿Qué es lo que falla entonces? El viernes le decía a mi compañero Chema Mansilla por WhatsApp que todo estaba bien, hasta que a los personajes les daba por hablar y convertían esto en un melodrama de gente rica y guapa. Y lo hacían desde el primer minuto. La creación de Álex Pina y Esther Martínez Lobato empieza llevándonos sobre la pista de un soberbio chico de buena cuna encerrado en la cárcel por conducir borracho, provocar la muerte de su novia y abandonar la escena del crimen. Su padre lo saca de ahí justo a tiempo para el supuesto fin del mundo y lo mete en un búnker donde también están el padre y la hermana de su pareja fallecida. ¿Entiendes a dónde quiero ir a parar?
Sin embargo, como decía, cuando no hablan y pasan cosas alrededor de los personajes, todo se siente interesante. Es decir, te están narrando el inicio de la Tercera Guerra Mundial y cómo los posiblemente únicos supervivientes españoles de un holocausto nuclear reaccionan al fin del mundo tal y como lo conocemos. Está bien. Y tiene un giro (en realidad la serie tiene muchos giros) que te hace querer ver de inmediato el segundo episodio para enterarte más de cómo va la cosa, y lo hacen bien y dices: "Me equivoqué". Pero ahí, vuelve el melodrama. Y ya no es solo el chico de la cárcel con el suegro y la cuñada que lo odian; es que todo personaje que habita en el lugar parece venir de una familia disfuncional, o de duelo por la pérdida de un ser querido en trágicas circunstancias, o de un "¿Me quiere o no me quiere?". El Refugio Atómico acaba haciéndonos pasar por un peaje muy caro.
Desde ahí la serie va cuesta abajo, aunque también te creas tus bajas expectativas y empiezas a tolerar a cada personaje y a cogerle cierto cariño a otros. Pero aquí en 3DJuegos ya sabéis que solemos recomendar propuestas ricas en elementos de acción, ciencia ficción, fantasía, cosas que hagan el visionado de una serie o película algo entretenido o interesante, y creo que aquí hay muy poco de eso. Su inspiración en Silo es más que evidente, con un grupo de personajes que empieza a preguntar rápido qué esconden los que dirigen el lugar. En Silo, como decía, su ambientación, incluyendo esos trajes azules con algo parecido a un Pip-Boy, despierta la curiosidad de quienes disfrutaron la serie de Amazon o los videojuegos. Y también me ha hecho rememorar un poco la estupenda producción argentina de Los simuladores. Pero al final, de lo que más te acuerdas es de La Casa de Papel y de Vis a Vis, aunque no de la primera temporada de La Casa de Papel, que te tenía en vilo del primer al último minuto, sino de las últimas, donde todos los personajes tienen tanto que enterrar que deseas que acabe la serie.
Es una pena, porque creo que si hubieran metido el drama de los personajes más poco a poco, a lo Perdidos, en vez de echártelo todo encima nada más empezar, y si se hubieran fijado más en Silo o, por ejemplo, en películas como El Experimento, de aquí podría haber salido una serie muy potente. Es decir, si El Refugio Atómico se hubiera centrado más en el suspense y la ambientación de ciencia ficción, en vez de un drama muy predecible entre personajes, estaríamos hablando de una producción muy, muy potente.
Mi visionado acabó siendo bastante decepcionante, pero también admito que tiene muchos de los ingredientes que suelen funcionar en las series españolas que triunfan en Netflix como El jardinero o La última noche en Tremor, por lo que quizás encuentre su público. ¿Estarás tú entre ellos?
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