Cuando Nintendo diseñó Wii, pensó en tu abuelo de 90 años. El tiempo le dio la razón

Wii triunfó porque la compañía cambió la búsqueda de potencia por un diseño que cualquiera podía entender

Abelardo González

Editor - Tech

Wii nació justo después de GameCube, pero Nintendo decidió en sus primeros días de vida que no quería formar parte de la carrera de la potencia, ya que esto solo haría la consola más grande, más cara y, por encima de todo, más parecida a las demás. Por eso, en los Iwata Asks, se pueden leer los motivos por los que los responsables del sistema dejaron de perseguir lo rápido y vistoso: ese esfuerzo no garantizaba experiencias nuevas.

Así, la apuesta no fue renunciar a la tecnología, sino utilizarla de otra manera: chips más pequeños, menos consumo y un diseño pensado para quedarse encendido todo el día. Con ese giro técnico, uno que siguen utilizando con Nintendo Switch 2, exprimieron una consecuencia muy cotidiana: Wii podía ser pequeña, silenciosa y discreta, así que era perfecta para convertirse en una máquina que convivía junto al televisor del salón.

La historia menos conocida de Wii

Sobre el papel, el objetivo físico rozaba el absurdo, ya que Iwata pidió "una consola del tamaño de dos o tres cajas de DVD apiladas". Con esta petición como punto de partida, el equipo asumió que debía caber cerca del televisor sin añadir más trastos al mueble, así que el tamaño dejó de ser estética y pasó a ser uso. Al hacerlo, Nintendo definió el acabado con una idea muy concreta: "A Design for Everyone", cuya traducción sería "Un diseño para todo el mundo".

Así, se centró en buscar un aparato que no pareciera un juguete infantil o un equipo frío audiovisual, un contraste directo con la filosofía de PlayStation 3. En este escenario, el soporte vertical fue más importante de lo que parece: permitió que una caja rectangular tuviera vida propia y, al mismo tiempo, dio a la consola la oportunidad de encajar mejor como objeto del salón.

Echando la vista atrás, incluso el nombre del mando de Wii se ve como una declaración de intenciones. Iwata insistió en llamarlo "Remote" porque quería que se cogiera con la misma naturalidad con la que coges el mando de la tele. Por ello, la pregunta de fondo era tan sencilla como brillante: si todo el mundo utiliza un mando a distancia, ¿por qué tanta gente rehúye de un gamepad?

Siendo conscientes de eso, Nintendo quiso quitar barreras, reducir botones y hacer que lo básico se entendiera al instante. Así, aunque por detrás seguía habiendo trabajo técnico serio, la Gran N se centró en cambiar su visión sobre lo que debía ser un sistema doméstico. Justo aquí, entra en juego Shigeru Miyamoto y su resumen perfecto de la situación: "Primero debe existir un diseño accesible para todos, solo después tiene sentido abrir la puerta a más tipos de software".

El alma de Nintendo

La interfaz persiguió la filosofía de Miyamoto y, gracias a ello, el menú trató con la misma dignidad los juegos, el tiempo o las noticias. En otro Iwata Asks, miembros de Nintendo explicaron por qué no quisieron hacer enorme el canal del disco y señalaron que Wii aspiraba a ser un punto de encuentro familiar, así que el sistema siempre tuvo una visión más allá de la de las consolas tradicionales.

La compañía venía del éxito de Nintendo DS, así que quería demostrar que el público responde a productos fáciles de entender que se alejan de los usos tradicionales. Aquí, Wii Sports fue la demostración perfecta, ya que no era un juego gigantesco ni tampoco una recopilación absurda, sino cinco deportes diseñados para explicar el mando sin un tutorial eterno.

Para Nintendo, esa facilidad podía parecer superficial, así que defendió su profundidad con una idea muy simple de entender: cada giro de muñeca cambia la interacción. La apuesta por los Miis también ayudó a familiarizar la consola, ya que cada miembro de la casa podría estar representado a través de un avatar digital. Gracias a ello, Wii se convirtió en algo reconocible, propio y compartible.

Si echamos un vistazo a los números, es innegable que Wii funcionó de forma descomunal: cerró su vida con 101,63 millones de consolas vendidas y 921,85 millones de juegos, dos cifras impresionantes que resumen el impacto de Wii en todo el mundo. Además, la prueba más clara de aquella idea fue Wii Sports, ya que alcanzó los 82,79 millones de unidades (le ayudó estar incluido en un pack de lanzamiento) y se convirtió, según palabras de Nintendo, en el gran exponente del sistema.

Imagen principal de Denise Jans (Unsplash)

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