En los últimos días, Epic Games confirmó el despido de más de 1.000 empleados como parte de una nueva ronda de recortes que, sorprendentemente, llega solo dos años y medio después del ajuste masivo de 2023. Tim Sweeney, CEO de la compañía, admitió que el problema nace en 2025, momento en el que Fortnite empezó a perder enganche y provocó que Epic gastase dinero por encima de lo que ingresaba.
Así, la compañía no se queda solo en los despidos, dado que también ha identificado unos 431 millones de euros en ahorro adicionales entre contratos, marketing y vacantes que no cubrirá. Para Sweeney, la situación se resume de forma muy cruda: Epic necesitaba recortes grandes para seguir financiándose y, con ello, no poner en riesgo la continuidad del negocio. Sin embargo, la pregunta es evidente: ¿los números de Epic Games encajan con las palabras de Sweeney?
Qué hay detrás de los despidos
La empresa sostiene que una parte importante del problema es general del sector, ya que este atraviesa un momento de crecimiento más lento con menos gasto del consumidor y unas cuentas cada vez más difíciles de equilibrar. Epic, además, señala un síntoma incómodo para toda la industria: las consolas ya no venden tanto. Según sus estimaciones, las actuales venden menos que la generación anterior, así que hablamos de un impacto directo en el ritmo del mercado.
Otro frente abierto es el tiempo libre del jugador. Para Sweeney, los juegos ya no compiten solo entre ellos, sino que también lo hacen con redes sociales y otras formas de entretenimiento cada vez más absorbentes. En esencia, su opinión encaja con la visión de Microsoft y otros gigantes del sector que apuntan a plataformas como TikTok como un rival directo.
De esta forma, aunque la propia Epic reconoce que Fortnite sigue siendo gigantesco, aseguran que ya no logran ofrecer esa sensación de acontecimiento permanente con el estreno de cada sesión, una situación que sí produjo durante sus años de mayor éxito. De hecho, Reuters añade un matiz importante: Fortnite fue el juego con más usuarios activos mensuales en PlayStation y Xbox en Estados Unidos durante febrero, pero el tiempo medio de juego cayó con fuerza.
Ese dato explica bien el golpe que Sweeney asegura que ha sufrido Fortnite. En un título como el de Epic Games, no solo basta con entrar, lo decisivo y diferencial es quedarse, volver y gastar dinero dentro de su ecosistema. Por ello, el CEO defiende los despidos como parte de una ronda de reajustes para, según sus palabras, equilibrar el futuro de la compañía.
La IA no está involucrada
A raíz de las polémicas que se generar en torno a la inteligencia artificial, Sweeney quiso ser tajante: esta ronda de despidos no está relacionada con la IA. Así, se trata de una aclaración directa del CEO en medio de una ola de miedo del sector, una marcada por el temor a que la tecnología sea capaz de sustituir puestos creativos. Por ello, la empresa sí quiere usar esa etapa de recortes para concentrarse en cuatro aspectos que consideran esenciales: mejores temporadas, más historia, más eventos y experiencias más frescas.
En paralelo, Epic quiere acelerar sus herramientas para desarrolladores y preparar el salto hacia Unreal Engine 6 desde opciones como Unreal Engine 5 y UEFN. Además, Sweeney también ha prometido compartir detalles sobre sus grandes planes de lanzamiento de cara a final de año, una muestra de que Epic quiere salir del bache con una nueva ofensiva de contenidos.
Aún así, la firma sigue apuntando a problemas y reconoce que su impacto en móviles es uno de ellos. Hoy, Epic considera que está todavía en una fase temprana de regreso y de optimización real, así que no puede sacar tanto partido como quisiera a un parque con miles de millones de smartphones. Así, la guerra con Google y Apple ha frenado su crecimiento en este sector, pero los últimos cambios en las tiendas digitales han ayudado al regreso de Fortnite a móviles.
Consecuencias de los despidos
Epic venía avisando de la presión económica a través de decisiones que afectaron directamente al juego. Un ejemplo de ello es un anuncio que la compañía realizó el pasado 10 de marzo, ya que decidió subir el precio de los paVos alegando un aumento de los costes de mantenimiento. En Europa, por ejemplo, el pack de 8,99 euros pasó de 1.000 a 800 paVos, y el pase de batalla bajó a 800 paVos, pero también redujo las recompensas extra.
Volviendo a los despidos, Epic reconoció que los afectados recibirán al menos cuatro meses de salario base, cobertura sanitaria ampliada y mejores condiciones para sus acciones, así como un calendario acelerado hasta enero de 2027. Según AP News, la plantilla de Epic se reduce hasta los 4.000 empleados tras el recorte, una situación que sitúa el ajuste en torno al 20% de la plantilla. Aún siendo un gigante, se trata de una cifra durísima para cualquier empresa.
El futuro de Epic Games
Visto así, decir que "Epic ya no puede vivir solo de Fortnite" no significa que haya dejado de ser enorme. De hecho, sigue siendo uno de los juegos más dominantes del mercado, solo hace falta echar un vistazo al número de usuarios activos para comprobarlo. Aquí, por desgracia, el problema para la compañía es otro: ya no basta con ser masivo si el jugador pasa menos tiempo dentro, vuelve con menos frecuencia y gasta de forma menos previsible. Para Epic, eso es una grieta que deben tapar.
La compañía reconoció que el bajón empezó en 2025 y que este fue lo suficientemente serio como para obligarlo a despedir a más de 1.000 empleados mientras activa un plan de ahorro adicional de varios cientos de millones de euros. Eso dice mucho del momento que atraviesa Epic, pero mucho más de la etapa en la que está sumida el videojuego. Durante años, Fortnite fue sinónimo de éxito, de plataforma cultural, de plaza pública digital, de escaparate de colaboraciones y de máquina de retención. Sin embargo, vivir de un fenómeno tiene una trampa silenciosa: te acostumbras a que lo excepcional sea normal.
Cuando eso pasa, cualquier enfriamiento duele el doble. Epic, que levantó estructuras, equipos y ambiciones globales asumiendo que su juego seguiría teniendo el mismo ritmo para siempre, terminó siendo la prisionera de su propio techo. Además, no solo compite otros juegos, sino que también lo hace contra otras formas de entretenimiento. Sí, el crecimiento general de la industria se ha frenado, así que las consolas actuales venden menos que antes. En ese contexto, depender de un único gigante (por rentable que sea) deja de ser una fortaleza y empieza a parecer una vulnerabilidad.
Si Fortnite afloja, tiembla todo lo que Epic ha construido a su alrededor. Por ello, el verdadero debate no es si sigue vivo, sino si puede seguir sosteniendo por sí solo a una compañía diseñada para algo mucho más grande. Ahora mismo, la respuesta es negativa, ya que puede ser el corazón de su compañía, pero no los pulmones, las piernas y la red de seguridad al mismo tiempo. Epic necesita que Unreal, el regreso a los móviles y sus nuevas apuestas funcionen, ya que depender de un único juego les puede llevar a dejar de vivir de su éxito y empezar a sobrevivir a su desgaste.
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