Análisis: Kane & Lynch| 23 de noviembre de 2007 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 3 de 5 |
Tres problemas muy serios y un buen puñado de defectos ligeros plagan la experiencia de jugar a Kane & Lynch; problemas que con unos meses más de desarrollo podrían haberse corregido.
El primero de estos inconvenientes es la pésima gestión de daños que nuestras balas tienen sobre el cuerpo de nuestros enemigos. Todos los enemigos del juego son humanos y sus reacciones ante el fuego son realistas, no obstante en más ocasiones de las deseables un disparo en la cabeza no acabará con éstos, y seguirán tranquilamente a lo suyo.
La inteligencia artificial es otro problema serio, tanto en nuestro bando como en los enemigos. A menudo nuestros compañeros se pierden, se centran en matar enemigos a distancia en lugar de acabar con los que les disparan desde cerca, y un rosario de actitudes estúpidas y lastimosas. Habrá que estar como un profesor en todo momento diciéndoles donde deben ir y a quien deben matar, pues su IA es les empuja a tomar siempre la decisión equivocada.
El título tampoco acaba de gestionar correctamente el sistema de las coberturas, y será habitual ver como nuestro personaje no quiere “pegarse” a la pared como le ordenamos, desembocando esto de forma irremediable en una muerte segura. Por fortuna o los enemigos tienen los mismos problemas para cubrirse o son directamente unos suicidas, pues será habitual verles campar a sus anchas en mitad de los tiroteos sin preocuparse de las balas.
Visitaremos bancos, discotecas, edificios de oficinas, calles abarrotadas… La ambientación de Kane & Lynch es extraordinaria. Lástima que no se haya visto acompañada de una jugabilidad a la altura y de un apartado gráfico más pulido.
Otro de los problemas que presenta Kane & Lynch es su dificultad tremendamente baja. A la ingente cantidad de checkpoints –llamados escenas- que encontramos en los niveles, hay que sumar el hecho de que tenemos una posibilidad de ser reanimados cuando caigamos abatidos por las balas del enemigo. La inyección de adrenalina nos la aplicará uno de nuestros compañeros cuando estemos retorciéndonos en el suelo; no obstante, hay que tener en cuenta que si no llegan a tiempo moriremos, y si se nos aplican demasiadas veces sufriremos una sobredosis y falleceremos igualmente.
Tristemente, y quizá para compensar, la inteligencia artificial de los compañeros no es demasiado eficiente como ya hemos comentado, y su ayuda es más bien escasa. Tienen una cierta resistencia a los disparos, más incluso que nosotros, pero su puntería es nefasta. Por si fuera poco también deberemos ejercer de niñera.


El análisis de los lectores
¿Has probado el juego? Anímate y comparte tu experiencia con el resto de jugadores realizando tu propio análisis. Tu artículo será publicado en la revista y leído por muchos usuarios, ¡Lúcete!