Análisis : El Resurgir del Rey Brujo| 21 de diciembre de 2006 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 1 de 2 |
| El siervo más letal de Sauron muestra su incontenible poder destructor. |
Miles de años antes de la epopeya de los famosos hobbits, nuestro protagonista, el Rey Brujo, debe destruir a la última alianza de hombres y elfos. El “ojito derecho” de Sauron es el sorprendente “héroe” de esta expansión del excelente título de estrategia de este mismo año. |
Hace tan sólo nueve meses se lanzó La Batalla por la Tierra Media II, un notable RTS mucho más clásico en su fondo de lo que su forma parecía denotar. Si bien el juego mejoraba sustancialmente algunos detalles tácticos con respecto a su predecesor, descuidaba todo lo referente al estupendo desarrollo de su primera parte y ofrecía un apartado gráfico virtualmente idéntico al del título anterior.
Cuando se anunció la expansión de El Rey Brujo, una oleada de escepticismo invadió a la prensa especializada. Si ya encontrábamos pocos cambios en La Batalla por la Tierra Media II que justificaran su existencia, parecía que un añadido no haría otra cosa que prolongar la campaña sin ofrecer mayores novedades. Ahora por fin tenemos el juego en nuestras manos y se han acabado las elucubraciones, sigue leyendo para descubrir si El Resurgir del Rey Brujo es un gran juego o tan sólo una nueva estrategia de Electronic Arts para sacarte los cuartos.
La nueva facción de los Angmar, jugable tanto en la campaña a un jugador como multijugador, es una de las principales grandes novedades de esta expansión.
Novedades
Angmar, la única facción realmente nueva, es un ejército de trolls con la habitual distribución de tropas entre artillería, infantería y espadachines. El diseño de los personajes es sensacional, y todos ellos transmiten fiereza y poder a partes iguales. Espadachines con poderes mágicos, jaurías de animales sanguinarios e incluso un gigantesco lobo fantasma al que podremos invocar esporádicamente gracias a los poderes de nuestra facción.
La campaña para un jugador es bastante corta, pero resulta muy interesante ya que modifica el algo tedioso desarrollo del juego anterior. En lugar de atrincherarnos y reforzarnos hasta lograr un ejército con el que afrontar con garantías la destrucción del enemigo, en muchas ocasiones se cambiará la estructura de las misiones aportándoles matices frenéticos, como el hecho de ponernos a luchar contra el reloj para reclutar almas u obtener recursos más rápido que un rival que no dejará de acosarnos.
Se han realizado múltiples mejoras en el modo de la guerra del anillo para paliar algunos defectos importantes de los que el juego adolecía en su momento. Lo que en la anterior entrega era una sucesión de escaramuzas sin ningún hilo conductor, aquí se transforma, y gracias a la posibilidad de conservar nuestras tropas, a los bonus que aportan algunas determinadas regiones, y al empleo de recursos, parece un apartado mucho más cohesionado y serio. Un modo, pues, muy mejorado que deja a la altura de beta jugable al precedente.


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