Análisis de Silent Hunter 4| 3 de abril de 2007 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 1 de 4 |
| La temible máquina de combate, emerge en aguas del Pacífico. |
El inquietante zumbido del sonar del destructor japonés retumba dentro de tu cabeza. A 200 pies de profundidad y con una brecha descomunal en el casco resulta difícil pensar con claridad. A pesar de que el agua ya llega por las rodillas nadie abre la boca para quejarse, toda la tripulación contiene la respiración pues cualquier sonido puede descubrir la posición al enemigo. Un grito ensordecedor rompe el sepulcral silencio. Es tu novia, se queja de que no le prestas ninguna atención. ¡Uf!… menos mal que sólo es un juego. |
Para cualquier amante de la simulación la marca Silent Hunter es sinónimo de calidad, realismo y entretenimiento. Pocos juegos como éste han logrado aunar la simulación y el divertimento de forma tan acertada. Lejos de caer en el error de muchos juegos de este género de abrumar a los usuarios con cientos de elementos intrascendentes que entorpecen la jugabilidad, Silent Hunter administra su fidelidad al mundo de los sumergibles con una habilidad encomiable, y con una capacidad de personalización de la experiencia verdaderamente sensacional.
Tras el sobresaliente Silent Hunter III que estaba ambientado en el apasionante mundo de los U-Boats nazis en la Segunda Guerra Mundial, la cuarta entrega de la saga opta por los submarinos americanos en aguas del Pacífico. Las diferencias son notorias en casi todos los apartados. Para empezar los viajes serán mucho más largos, pues las dimensiones del pacífico son inconmensurables; y los submarinos también han cambiado mucho. De los rudimentarios sumergibles alemanes, casi latas de sardinas, hemos pasado a los, algo más amplios y tecnológicamente más avanzados, buques norteamericanos.
El tratamiento del agua en esta cuarta entrega de Silent Hunter es francamente impresionante, desde el vivo oleaje a los inmensos fondos marinos.
Siempre Alerta
Pocos cambios en este Silent Hunter IV con respecto a su predecesor. La brillante idea del principal modo de juego, la campaña dinámica, sigue presente aquí, aunque se han pulido algunos detalles y se ha dotado a su desarrollo de una mayor variedad en los objetivos.
Al comienzo de cada misión se nos facilitarán los objetivos (patrullar sectores, fotografiar complejos enemigos o hundir convoys), y desde nuestro despacho en la comandancia de tierra deberemos gestionar todos los preparativos para acometer las metas con la mayor eficiencia posible.
Desde tierra tendremos acceso a la plantilla del buque donde decidiremos a que secciones del submarino destinamos a cada miembro; y donde también podremos hacer “fichajes”, ya que de entre una larga lista de hombres disponibles podremos contratar a oficiales o marinos en base a unos precios fijados por el “renombre”, una especie de medidor de la experiencia que obtendremos al cumplir misiones, y que nos permitirá comprar mejoras de equipo, torpedos y tripulantes.
Nuestra oficina también nos dará acceso al cuaderno de bitácora donde se almacenan todos los acontecimientos vividos en nuestras patrullas, también podremos visualizar nuestras medallas y condecoraciones por méritos navales, y también podremos pedir el traslado a otra división o gestionar las opciones del juego.


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