Análisis: Driver 76| 30 de mayo de 2007 / Por Joan Abad Extremera | Página 1 de 2 |
| El crimen motorizado golpea Nueva York en los años 70, baby. |
Driver 76, el primer juego de esta magnífica saga de Reflections llega a la portátil de Sony. Con una historia ambientada en la New York de los 70s, nuevos protagonistas, nuevas misiones, y nuevas dosis de acción, debuta de la mejor manera posible. Una dura competencia para Grand Theft Auto. |
El amor de Reflections por los coches ha dado título a todos los juegos aparecidos. La primera, segunda y tercera parte, también la cuarta acompañada de la coletilla “parallel lines”, y ahora este Driver 76, haciendo referencia al año en el que tiene lugar la historia.
Los coches aparecen también en todas las películas de Tarantino. Desde su primera gran película Reservoir Dogs, a Kill Bill, el director, guionista y actor de Knoxville, ha dejado bien claro su pasión por los clásicos de las cuatro ruedas, o quizá por una parte de ellos, y es que en todas las películas aparece una escena desde el interior de un maletero. Además, en todas, hay un cuerpo humano dentro de dicho maletero (vivo o muerto).
Pero volviendo a Driver 76, el juego que tenemos entre manos, bien podría tratarse de una película de Tarantino, con un guión lleno de acción, muchos coches, y una chica de por medio de la que te enamoras y que precisamente es hija del capo más famoso de la ciudad. ¿Como conseguir a la chica? Muy sencillo pero también peligroso. Haz misiones para el padre y conseguirás a la hija. Las cosas, por supuesto, se complicarán cuando tus misiones vayan en contra de las otras bandas de la ciudad, que querrán verte desaparecer de la ciudad.
Driver 76 se ambienta en Nueva York, dos años antes de los eventos que vimos en “Driver Parallel Lines”. 27 nuevas misiones con toda la arquitectura, música, coches y ropa de los 70, vuelven en formato panorámico.
Los 70s, en fotografías y canciones
El apartado gráfico y la ambientación en Driver 76 es excelente. La historia está contada a través de unas viñetas de cómic con el estilo de esos años, con un papel punteado y un color ocre, consiguiendo un efecto muy original. Por su parte, la ciudad de Nueva York está perfectamente plasmada en la portátil de Sony, con algunos elementos bastante trabajados como son las construcciones o edificios emblemáticos, que son perfectamente reconocibles. El nivel de detalle es alto y la línea de visión bastante amplia.
El aspecto gráfico de los vehículos es incuestionable. Un modelado notable con unas texturas de calidad, con incluso algunos detalles muy buenos como brillos o reflejos en muchos de los bugas, y una física que hace que el control sobre nuestro vehiculo se vea afectado a medida que nos estrellamos o recibimos golpes, viendo saltar las distintas partes del coche como capó, puertas, ruedas, etc.
La posibilidad de “tunear” nuestro coche con una nueva capa de pintura, montar algunos “upgrades” para el motor o el sistema de suspensiones, o calzarle unas llantas antibalas o unos parabrisas tintados, entre otras, le da otro punto de interés extra al juego, que con los minijuegos convierten a Driver 76 en también un juego de carreras.


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