Análisis: Saint's Row 2| 15 de octubre de 2008 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 2 de 2 |
Cine de Gangsters de Serie B
Contra todo pronóstico el apartado gráfico de Saint’s Row 2 es su punto más negativo. Muy poco ha evolucionado la segunda parte con respecto a la primera, y todo ello a pesar de los dos años que han transcurrido.
Las texturas son francamente malas, y el modelado y animación de los personajes dista mucho de acercarse a los estándares que han impuesto otros videojuegos del género –la sombra de GTA IV es alargada-. El videojuego se beneficiaría notablemente de contar con una iluminación más trabajada, pero la ciudad de Stilwater está alumbrada por un sol muy poco carismático.
Los vehículos también piden a gritos un mayor nivel de detalle y unas texturas más trabajadas, pero quizá sean las construcciones de Stilwater las que presentan los mayores problemas visuales, y mayoritariamente debidos a una deficiencia en la dirección artística. No sólo la ciudad presenta un aspecto increíblemente similar al de la primera entrega, pues es la misma salvo algunos añadidos en forma de barrios y pequeñas modificaciones en la arquitectura, sino que la sensación de déjà vu se acentúa por el fuerte reciclaje de los edificios y su monótono diseño.
Saint’s Row 2 vuelve a facilitarnos la posibilidad de escoger entre activar o desactivar la sincronía vertical, un efecto que ayuda a que el videojuego presente un aspecto mucho más sólido, aunque tiene su lógico coste en términos de frame rate. Sin embargo cabe destacar en lo positivo precisamente que la tasa de imágenes por segundo es mucho menos irregular que la de su predecesor. El primer Saint’s Row tenía un índice de fotogramas por segundo muy “temperamental”, mientras que la segunda parte es mucho más rocosa en este sentido, aunque también sufre de ocasionales caídas.
La salud vuelve a funcionar como en el primer videojuego. Contaremos con una barra que decrecerá al recibir disparos. ¿Cómo recuperarla? Descansando a cubierto durante unos segundos. Si morimos partiremos desde el último checkpoint.
Esto, no obstante, no significa que el videojuego sea perfecto en el campo tecnológico. El clipping es verdaderamente abrumador, pero el problema que más nos ha llamado la atención es el del popping, el dibujado tardío de los objetos en el horizonte. En el multijugador cooperativo es especialmente notorio, pero lo cierto es que también afecta al modo off-line.
La física es fantástica, y el motor Havok vuelve a demostrar que todavía puede ser una referencia en este sentido. La segunda entrega tiene muchos menos Bugs que la primera en este campo, y vuelve a dotar a sus personajes de unas caídas y colisiones divertidísimas en su vertiente de a pie. La parte de los vehículos es menos convincente, y el apartado de físicas, choques y control en este campo es francamente decepcionante.
En lo que se refiere al sonido, poco que añadir, pues éste se mantiene en unos estándares de calidad muy similares a los del primer Saint’s Row. Un buen puñado de temas licenciados nos acompañarán a través de las ondas de radio, donde encontraremos grupos tan conocidos como Europe, Jet, Duran Duran, Run DMC, Simple Minds o incluso Beethoven. Algo más de variedad no hubiera venido mal, pero la selección es potente y acertada.
El apartado de doblaje también resulta fantástico, pues pese a que el videojuego llega en inglés a nuestro país con, esta vez sí, todos los textos traducidos a nuestro idioma, el trabajo en las voces de Jaime Pressly –Me llamo Earl-, Michael Rapaport –Amor a Quemarropa-, Daniel Dae Kim –Lost- o Neil Patrick Harris –Como Conocí a Vuestra Madre-, realmente hace que escuchar la versión original merezca la pena.
Al contrario que en otros videojuegos del género, en Saint's Row 2 la ciudad está totalmente abierta a la exploración desde el principio.
Los Santos de Stilwater –Conclusiones-
Sensaciones entremezcladas son las que provoca este Saint’s Row 2. Por un lado su diversión es totalmente innegable, y destruir pocas veces ha sido tan divertido como lo es en este videojuego; por otra parte la campaña individual parece algo descuidada, y su argumento con el clásico magnate despiadado no acaba de enganchar tanto como la historia de la progresión del gangster de la primera.
Por otro lado la IA vuelve a ser un apartado en el que tenemos que hacer incidencia para lo negativo. De acuerdo en que la inteligencia artificial no suele ser la mayor fortaleza de un título de estas características, pero Saint’s Row 2 se beneficiaría notablemente de contar con unos enemigos más hábiles y listos.
Por si fuera poco las calles están ciertamente despobladas, y especialmente notorio es este efecto en los interiores, donde el mobiliario brilla por su ausencia componiendo unos escenarios algo desangelados. Esto acaba siendo un problema en las calles de Stilwater cuando somos perseguidos por la policía y necesitamos hacernos con un coche, en ocasiones será frustrantemente complicado encontrar un vehículo de huída.
En otro orden de cosas hay algunos detalles francamente buenos que ayudan a mejorar los combates, y que son adiciones muy interesantes. El primero de ellos es la posibilidad de recoger objetos del suelo: sillas, taburetes, etcétera, y golpear con ellos a nuestros contrincantes; y la segunda es la de coger rehenes a modo de escudos humanos para que absorban las balas que van destinadas a nosotros.
Los aviones, motos y lanchas se incorporan al casting de vehículos de Saint's Row 2, eso si, todos ellos con una conducción muy arcade.
Seguimos con lo positivo para destacar el formidable multijugador del que hace gala el videojuego. La primera entrega ya fue la primera que en una consola de sobremesa proponía un modo on-line en un Sand-Box, la segunda continúa profundizando en este campo, y oferta un modo cooperativo increíblemente rico y divertido. No nos equivocamos si decimos que es la mayor fortaleza del título, pues nos permite jugar acompañados en cualquier momento por un amigo la totalidad de la campaña individual. Esto supone que hay más enemigos para equilibrar la dificultad, aunque también lleva consigo el compartir la presión policial, aunque sólo uno de los dos jugadores cometa una infracción. Hemos experimentado algo de lag, pero confiamos en que se solucione en futuras actualizaciones, como se aliviaron en su momento las graves deficiencias en este campo de Saint’s Row.
El multijugador competitivo es ostensiblemente menos interesante, pero también supone una buena alternativa a la que dedicar nuestro tiempo. Las modalidades son las habituales del género, con variaciones de captura la bandera, todos contra todos, y carreras, para entre ocho y 12 jugadores y únicamente disputables en localizaciones concretas, y no con la ciudad entera. El abarrotado Strong Arm parece la más potente de estas modalidades, aquí haremos frente a encargos tratando de hacerlos más rápido que los oponentes.

Valoración de Saint's Row 2 Saint's Row 2 es ridículo en el mejor sentido de la palabra. Es un videojuego desenfadado, divertido y alocado; y su sentido del humor y prisma lo aleja mucho del solemne y ocasionalmente sentimental GTA IV. Estamos ante un título que hubiera resultado inolvidable de haber contado con mayor solidez en sus irregulares apartados, pero que no por ello deja de ser muy recomendable para los amantes de los Sand-Box. |



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