La saga Guitar Hero sigue impertérrita su camino y no muestra signo alguno de cansancio afrontando ya su quinta entrega. Tras algunos episodios mejores que otros los chicos de Neversoft se ponen las pilas y nos regalan una de las mejores entregas hasta la fecha.
Lo reconocemos, tras las interesantes pero algo repetitivas entregas de Guitar Hero: Metallica y Guitar Hero: World Tour no teníamos grandes esperanzas en que la fórmula de Activision y Neversoft pudiera mejorar; y contemplábamos como la saga de EA, Rock Band, les comía terreno a pasos agigantados.
Sin embargo Guitar Hero 5 ha recuperado el pulso a las series, y lo ha hecho apostando por una accesibilidad de la que seguramente carecían entregas anteriores, haciendo a la saga algo menos elitista de lo que lo era antaño. Esto, sin embargo, podría ser sólo una cuestión de prisma sin mayor importancia, pero acaba repercutiendo de tal forma al juego completo que lo hace más divertido que nunca a la hora de jugar con otras personas.
Monsters of Rock
Cuando hablamos de accesibilidad hay que dejar una cosa clara. No se está sacrificando dificultad o reto, sencillamente se está consiguiendo que el videojuego sea mucho más asequible para que el aficionado que debuta en las series no se pierda en sus menús, o no se sienta desplazado por los jugadores que tienen más nivel.

El videojuego incluye la presencia de “artistas invitados” muy célebres como el tristemente desaparecido Kurt Cobain (Nirvana), Shirley Manson (Garbage), Matthew Bellamy (Muse) o Johnny Cash.
¿Cómo lograr ese difícil equilibrio? Básicamente añadiendo opciones en lugar de restarlas, y trabajando en pos de una flexibilidad que dota de dinamismo al conjunto. La campaña, por ejemplo, se puede afrontar ahora de formas muy diferentes. Ya no estamos atados a un solo personaje e instrumento desde el comienzo como en pasadas entregas, en esta ocasión si a mitad del Modo Carrera cambiamos de opinión y deseamos hacer nuestros pinitos con otro de los instrumentos disponibles, cambiar el número de jugadores o alterar el nivel de dificultad sólo tenemos que alterar estos parámetros en las opciones; no perderemos los progresos llevados a cabo.

Podremos hacer que los temas que compramos para Guitar Hero World Tour sean compatibles con Guitar Hero 5 pagando un pequeño plus y haciendo que estén disponibles en el modo carrera.
Continuando en esta línea también hay otras medidas que favorecen la jugabilidad, como puede ser la posibilidad de que no tengamos que seguir necesariamente las clásicas reglas de la guitarra, bajo, voz y batería para montar un grupo. Así pues podremos interpretar temas con cuatro guitarras, con tres micros y una batería, sólo con bajos… etcétera.
Por último cabe destacar un acierto más en términos de facilitar el movimiento por los descomunales menús del videojuego. Incluso durante el Modo Carrera podremos saltar de un modo a otro con rapidez merced a los nuevos elementos emergentes de la pantalla donde podemos logear nuestro perfil. Aquí con rapidez podemos escoger el nivel de dificultad, el instrumento y el avatar y saltar rápidamente a partidas rápidas, multijugador y demás opciones. Otro gran acierto.

Meter el disco en la consola y saltar directamente a interpretar un tema sin menús de por medio es una de las decisiones más inteligentes para favorecer la diversión directa con nuestros amigos.
La campaña principal también altera otros elementos. Desaparecen los conceptos de progresión que nos reportaban el dinero, el público y el resto de elementos que aparecían según evolucionábamos con nuestra banda. Todo se ha simplificado mucho, y ahora todo el funcionamiento se basa en la puntuación de estrellas para cada tema y también en el desbloqueo de nuevos escenarios para contar con más packs de canciones que interpretar. Más vieja escuela que nunca.