Los dos criminales más peligrosos del mundo de los videojuegos tienen ya su nueva aventura lista en Xbox 360 y PlayStation 3. Tras el interesante aunque algo irregular en algunos aspectos Dead Men, Kane y Lynch se embarcan en esta ocasión en un accidentado periplo en la peligrosa y abigarrada Shanghái.
Lo confesamos. El primer Kane & Lynch se convirtió en un cruel tiro al blanco por parte de la crítica especializada, pero en 3DJuegos lo encontramos como un entretenimiento moderadamente disfrutable que alcanzaba unas notables cotas de interés gracias al carisma de sus dos protagonistas y a una historia con gancho, adulta, y que nos llevaba de punta a punta del mundo con unas misiones que tenían algunos puntos cumbre altamente estimables (homenajes a Heat incluidos).
Enormes expectativas teníamos con la segunda parte de las series puesto que parecía sencillo mejorar los elementos irregulares del original, especialmente los que tenían que ver con el control; y la ambientación oriental y el arriesgado enfoque estético lo dotan de enorme personalidad. Lamentablemente IO Interactive no acaba de sentirse totalmente cómoda con estos dos criminales, y no es capaz de reeditar los éxitos que sí ha conseguido con otras franquicias de relumbrón con las que cuenta su currículum como Hitman o Freedom Fighters.
Kane & Lynch 2 es premeditadamente más malcarado que su predecesor, y también mucho más desagradable. El original ya estaba lleno de momentos durísimos que no recordaremos para evitar spoilers, pero la secuela va todavía más lejos siendo mucho más áspera en su forma tan directa de exponer todo lo que pasa en pantalla. Esto, lejos de lo que pudiera parecer, no es una crítica y ha sido completamente inocuo a la hora de valorar el videojuego: Es más bien una advertencia, Dog Days es un videojuego para adultos en el más amplio sentido de la palabra.

Kane y Lynch se ven envueltos en una nueva aventura criminal. Una muerte inoportuna y toda la furia de la mafia oriental se desencadenará sobre ellos.
Malas Compañías
El videojuego de IO Interactive da comienzo con el
ritmo que le va a acompañar durante toda la campaña: Implacable. Kane & Lynch 2 nos va a machacar inmisericordemente con tiroteo tras tiroteo, separados únicamente por breves secuencias cinemáticas narradas generalmente con enorme virulencia y acompañados por unos monólogos igualmente exiguos que nos harán más llevaderos los tiempos de carga.
Así pues la nueva aventura de estos dos peligrosos "fuera de la ley" no se prodiga demasiado en la narrativa. No es que el original fuera un prodigio en este sentido, pero sí hacía más por atraparnos con su historia gracias a un mayor tiempo en pantalla para desarrollarla y también gracias a que Kane, como protagonista, ofrece una mayor variedad de matices que el peligrosamente desquiciado Lynch.

Entre el arsenal de armas contaremos con las clásicas variaciones de pistolas, rifles recortados, ametralladoras y fusiles de francotirador.
Y es que, en efecto, el protagonista de Dog Days es
Lynch, en contraposición al de Dead Men que era su compañero, Kane. En esta segunda epopeya criminal Lynch es un personaje mucho más relajado que en su videojuego predecesor, al menos en principio, y también menos interesante. Aquí descubriremos que este imposible calvo con melena tiene su corazoncito y que éste está ocupado por la joven local Xiu a la que aparentemente ha conocido en la grasienta Shanghái que se nos presenta.
No hay mucho de creíble en este radical cambio de un Lynch que ha pasado de ser un criminal maníaco, antisocial y tremendamente volátil, a un pobre diablo que llama entre nivel y nivel del juego constantemente a su media naranja para contarle cómo han ido sus andanzas e intercambiar frases cariñosas con ella. No resulta plausible semejante cambio en tan poco tiempo, y a pesar de que hay un giro hacia el primer tercio de videojuego (muy previsible, eso sí) ni su preludio ni sus consecuencias resultan verosímiles. La importancia de Kane, por su parte, queda reducida hasta prácticamente lo inexistente descubriéndonos que era un personaje mucho más interesante y tridimensional que su compañero, contrariamente a lo que hubiera podido pensarse.

En algunas ocasiones podremos interactuar directamente con el escenario por medio de partes rompibles como ventanas, parapetos, etcétera.
Una vez diseccionado el apartado de los personajes, al que no solemos prestar tanta atención en otros lanzamientos de acción pero que es de capital importancia en un título tan centrado en éstos como es Kane & Lynch, toca hablar de la narrativa: un punto donde el juego no acaba de brillar como de él esperábamos.
Dog Days es un videojuego algo negligente en el sentido más puramente narrativo del término. Kane llega a Shanghái para un trabajo del que nunca se nos llega a hablar con mucha precisión, y Lynch le espera en la calle para recibirle y decirle que antes de ir al hotel debe arreglar un pequeño asunto con alguien del que no se nos dan mayores explicaciones. Ni cortos ni perezosos nuestros dos protagonistas se dirigen maleta en mano (sic) al lugar donde reside el sujeto y, como no podía ser de otro modo, el encuentro sale mal y acaban asesinando a alguien que no debían, desencadenando la furia de las mafias locales que peinarán la ciudad para acabar con ellos.