Tras más de un año con Kinect en las tiendas el dispositivo se enfrenta a su lanzamiento más importante hasta la fecha. Kinect Star Wars no sólo es el título más ambicioso del catálogo del periférico de Microsoft, sino también el que probablemente está destinado a un público más amplio. Hecha esta introducción... ¿Es un buen juego? Te lo contamos.
Enorme interés teníamos por ver en la redacción de 3DJuegos el esperado
Kinect Star Wars, y es que se trata probablemente del lanzamiento más anticipado para el periférico de Xbox 360. El programa ha sido uno de los grandes protagonistas de los últimos E3, y es que en manos de Microsoft ha sido presentado como una de las grandes esperanzas del catálogo de este accesorio.
No obstante, y con el juego en las manos, sólo podemos sentir que se trata de una oportunidad desaprovechada, y es que a pesar de que es un título moderadamente interesante, e incluso con algunos momentos divertidos, no podemos evitar la sensación de que con una licencia tan suculenta como la de La Guerra de las Galaxias se podían haberse obtenido réditos jugables mucho más notables. Lo que parece Kinect Star Wars en su estado actual es una colección de minijuegos más o menos acertados, que componen una experiencia jugable algo irregular y con algunos modos de juego realmente entretenidos.
La Aventura Galáctica
Kinect Star Wars empieza tan sencillo como cabía esperar en un título claramente orientado hacia un público casual y familiar como es éste. Nada más arrancar el juego los clásicos C-3PO y R2-D2 harán las presentaciones, y llevarán a cabo el ligero alivio cómico de una historia que, en líneas generales, trata de ser algo seria e incluso por momentos ligeramente solemne. Pese a ello el juego en ningún momento pierde su orientación casual, buscando en todo instante un acercamiento muy sencillo y desenfadado en las cinemáticas que nos cuentan la historia gracias a la amable dirección artística del programa.
¿Tienes preparado tu sable láser? Kinect Star Wars llega para traer La Guerra de las Galaxias a Kinect.
Por lo demás seremos durante la campaña individual/cooperativa un
joven padawan, así que deberemos asistir desde el comienzo a los entrenamientos Jedi para aprender las diferentes técnicas de combate que deberemos dominar para salir vencedores y convertirnos en caballeros Jedi. A partir del necesario tutorial viviremos algunos de los grandes momentos de la saga desde otro punto de vista, el de éstos personajes anónimos que, acompañados por la maestra
Mavra Zane podrán ayudar en la lucha contra el imperio que comenzará en el planeta de los
Wookies.
Al comienzo del modo historia, de hecho, podemos escoger uno de los varios personajes que se ofertan para ejercer de héroe, aunque las diferencias entre unos y otros no van más allá de lo meramente cosmético sin ofrecer ninguna alteración jugable. Es un juego en el que tiene mucha más importancia el ofrecer una experiencia agradable y sencilla, antes que dotar de profundidad a lo que se ofrece en pantalla.
¿Qué causa esto? Que la emoción inicial de ver cómo protagonizamos homenajes a escenas clásicas de la saga galáctica creada por George Lucas se desvanezca al cabo de unas pocas horas, cuando se extingue el efecto del fuego de artificio y nos damos cuenta de lo limitados que son en realidad los minijuegos de los que se compone el videojuego. Las ideas de base del título son muy interesantes en su mayoría, no obstante algunos de ellos no están demasiado bien ejecutados y resultan algo limitadao a medio plazo.
Kinect Star Wars funciona como un grupo de minijuegos agradables en su mayoría, pero algo repetitivos.
Eso sí, el videojuego tiene el detalle de permitirnos acceder desde el comienzo a todas las escenas diferentes que están disponibles para nosotros, de modo que no nos hace falta superar la campaña para disfrutar de los tipos de minijuegos que más nos llamen la atención. Éstos las describiremos más adelante, pero matizamos desde este mismo instante que acceder a ellas nos permitirá evitar un modo historia con demasiadas interrupciones de unas cinemáticas que la mayoría de veces no aportan nada al conjunto y que, cuando lo hacen, no contribuyen en demasía a mejorar una historia más bien discreta.
La Amalgama
Como ya hemos dicho Kinect Star Wars funciona como un conjunto de actividades muy diferentes unas de otras y no especialmente bien cohesionadas. La mejor de todas es, sin ningún género de dudas, la de las carreras de vainas; donde más adecuadamente se adaptan las mecánicas jugables a los controles de Kinect. El sentido de la velocidad es más que aceptable, y homenajea con mucha habilidad a la mejor escena de La Amenaza Fantasma, precisamente la que protagonizaban este tipo de vehículos. Los movimientos con Kinect son agradables, inclinando el cuerpo para cambiar de un carril imaginario a otro y con la posibilidad de recoger o alargar los brazos para frenar o acelerar en unas pruebas que, como el resto de actividades, están muy encorsetadas por su diseño sobre raíles.
Por otra parte se ha puesto enorme énfasis en los combates con sable láser, aunque acaban resultando algo repetitivos. Es, probablemente, la parte que más se repite en el modo campaña y con la que deberemos plantar cara a infinidad de enemigos, y si bien a primera vista parece la más divertida y apasionante, lo cierto es que la falta de precisión en los controles de Kinect hacen que no acaben de resultar tan entretenidas como debieran. No es culpa del software, es más bien que la exigencia de velocidad y capacidad de reacción a la que obliga Kinect Star Wars es algo con lo que no puede lidiar el hardware del dispositivo, incapaz de reconocer movimientos tan veloces.