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Tecnología G-Sync: ¿Qué es y qué hace?

Tecnología G-Sync: ¿Qué es y qué hace?

Sincronizando monitor y GPU

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Por Samuel Pérez Guijarro  / 
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La tecnología de Nvidia G-sync lleva ya un tiempo entre nosotros, pero hasta la fecha sigue siendo una opción que se tiene poco en cuenta para los jugadores de PC. Ya sea por no tener claras sus cualidades, porque es una tecnología que a día de hoy necesita todavía de un desembolso elevado, o que hasta hace relativamente poco sólo se destinaba a ordenadores de sobremesa y no a portátiles gaming, el G-sync tiene menos presencia de lo que cabría esperar.

Durante un evento organizado por MSI, pudimos conocer las bondades del G-Sync en la nueva gama alta de portátiles de la marca taiwanesa, que apuesta por un claro binomio con Nvidia. Tal es así que pudimos contar en dicho evento con la presencia de un representante de Nvidia España y hablar con él sobre los nuevos estándares de refresco que se están imponiendo (120Hz, 144Hz, etc) así como de la importancia del G-Sync en este nuevo salto que se está dando en el entorno gaming.


Para tener claro en qué nos beneficia a los jugadores una tecnología como el G-sync, hay que entender la base de su función, saber para qué está diseñada. Y con ese fin, es necesario recordar que durante muchos años, desde la época de los CRT hasta día de hoy, los jugadores de PC hemos contado en las configuraciones de los juegos (y seguimos) con una opción llamada V-sync o sincronización vertical. Estamos convencidos de que es algo de sobra conocido, pero aun así, por si acaso, daremos unas pinceladas sobre ello sin complicarlo demasiado ni aburriros con tecnicismos.


Cuando estamos viendo una imagen en movimiento en nuestro monitor, la de un videojuego en nuestro caso, tenemos que saber que la representación visual de lo que vemos proviene de una fuente y se genera al momento por una sucesión de líneas entrecruzadas a una velocidad determinada, a un refresco concreto, lo que entendemos como los hercios (de ahí lo de 30Hz, 60Hz, etc). En el ejemplo mencionado, la tarjeta gráfica sería esta fuente, el origen de la imagen, y es importante que se entienda a la perfección con el monitor para que la información que envía y recibe se represente de forma sincrónica y correctamente. Es decir, que los hercios vayan de la mano. Pero hay ocasiones en que la fuente manda un dato antes de que el anterior se haya procesado y visualizado correctamente en pantalla. Es como si estuvierais andando y antes de poner un pie en el suelo el otro ya se levantara. ¿Qué pasaría entonces? Cómo mínimo un buen tropiezo. Como máximo de bruces en el suelo. En nuestro monitor, ese tropiezo lo veríamos como una rotura en la imagen, como si se quebrara por un punto determinado, y la caída en el suelo sería un parón repentino y ocasional, muy breve pero visible.


El G-Sync tiene el mismo objetivo que el V-sync, evitar los defectos visuales que se pueden generar

El V-Sync fuerza a que la tarjeta gráfica se ajuste al monitor a un solo ritmo, sin variables, y que de ahí no se muevan, siempre teniendo como objetivo los hercios máximos a los que llegue el monitor. De esa forma, la información que mande la gráfica se recibirá siempre de forma ordenada y se representará sin fallos. ¿Qué inconveniente tiene el V-sync? Como es un cálculo extra realizado por software que se tiene que sumar al resto (es el driver quién da esas órdenes), añade una carga no deseada afectando considerablemente al rendimiento del juego y a su frame rate. Hablamos que en ocasiones se puede generar un descenso de 25-30 frames a la baja con el V-sync activado. Es por eso que, a pesar del beneficio del V-sync en evitar que esos defectos visuales se generen, muchos jugadores han preferido no activar esta opción para lograr obtener como mínimo los 60fps estables.

Los últimos ordenadores portátiles de MSI vienen con tecnología G-Syn de Nvidia incluida, para no tener que depender de la temida sincronización vertical.

Los últimos ordenadores portátiles de MSI vienen con tecnología G-Syn de Nvidia incluida, para no tener que depender de la temida sincronización vertical.

El G-Sync tiene el mismo objetivo que el V-sync, evitar los defectos visuales que se pueden generar. Sin embargo, la gran diferencia es que el G-sync es un proceso propio por hardware, no por software como el V-sync. Todo el cálculo lo realiza un chip que se encuentra en el monitor específicamente diseñado para esta característica y es el monitor quién regula, ordena o limita la información (y no la gráfica como sucede con el V-sync). La comunicación con la tarjeta se hace directamente a través del chip y eso nos libera de gran parte de la carga que encontrábamos con el V-sync. Se consigue alcanzar un mejor rendimiento en fps mientras jugamos gracias a ello (aunque también hay un leve descenso respecto a si no lo usáramos) y además se consigue un efecto más fluido y nítido. La diferencia se aprecia, garantizado.


La importancia del G-sync (o de otras tecnologías similares que os comentaremos en un futuro) crece ahora que los estándares de frame rate en los videojuegos están subiendo. El resultado que se logra con esta tecnología a 120Hz o a 144Hz (y desde Nvidia nos dijeron que el objetivo es pasar ya de los 200Hz) es impresionante en videojuegos que requieran de una velocidad y precisión casi matemática como son los FPS y juegos de velocidad. ¿En qué beneficia? El grado de detalle que se logra al desplazarnos rápido por la pantalla es muy elevado. Con un barrido de lado a lado rápido se alcanza a distinguir con certeza elementos que en refrescos de pantalla menores y sin ninguna sincronización activada serían inapreciables.



Sincronizando monitor y GPU

Como dijimos al principio, esta tecnología estaba destinada en sus inicios a ordenadores de sobremesa. Con una generación de tarjetas Nvidia mínima determinada (ya que no todas lo soportan) y un monitor preparado con el chip de G-sync (no todos lo tienen instalado, obviamente) se ha podido acceder a esta característica desde el día uno.

Este chip que se incluye en los monitores compatibles con G-Sync es el encargado de comunicarse con la GPU para interpretar las velocidades de refresco.

Este chip que se incluye en los monitores compatibles con G-Sync es el encargado de comunicarse con la GPU para interpretar las velocidades de refresco.

El acceso del G-sync en portátiles es relativamente reciente y en el evento de MSI, entre los modelos allí presentes, pudimos ver dos portátiles gaming que se benefician de esta tecnología sin necesidad de chip, ya que la pantalla está directamente conectada al hardware. Dichos modelos son el GT75VR Titan con una GTX1080 en sus tripas y un panel IPS a 120Hz/5ms, y la versión superior con un SLI de 2 GTX1080, una verdadera bestia. Ambos son la más alta gama portátil siempre y cuando uno disponga del presupuesto para ello. Es una lástima que no tuviéramos ocasión de probarlos con calma en algún shooter o juego de carreras para rizar el rizo y terminar de apreciar las bondades de su imagen, pero lo que vimos sirvió. Incluso en el benchmark de 3D Mark ya se apreciaba el beneficio del G-sync. También tuvimos ocasión de ver los otros modelos de gama que no se quedan cortos para nada, el GE63VR Raider y GE73VR Raider, ambos también con tarjetas Nvidia de la serie 10, afianzando la relación que MSI y Nvidia están teniendo.


Queda claro entonces que la tecnología de Nvidia ha sido y es un avance para el disfrute visual de un videojuego

Queda claro entonces que la tecnología de Nvidia ha sido y es un avance para el disfrute visual de un videojuego y además es interesante que cada vez más se implemente en los portátiles con mayor frecuencia. Pero también es cierto que no es una característica al alcance de todos ni que tampoco todos necesitamos. Ya lo comentamos con el artículo que publicamos acerca de la GTX 1080Ti, ¿verdad? Que cada uno tenga claro su perfil como jugador es clave para discernir si es rentable realizar un desembolso considerable a la hora de jugar con las mejores condiciones posibles. Porque sí, la diferencia en jugar a pelo o con tecnologías de sincronización (y más a partir de los 120Hz) es muy notoria. Pero claro, si sólo sois jugadores de Minecraft, ¿qué sentido tiene? Como siempre, dejamos a vuestro criterio si las opciones que están a vuestro alcance se ajustan a lo que de verdad necesitáis o, simplemente, es un capricho que os queréis dar. En cualquier caso, e independientemente de su precio, se trata de una tecnología incipiente que ayuda claramente a la perfecta sincronía entre monitor y GPU y a la mayor comodidad en nuestras sesiones de juego.

 
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