Tras una edición especial de su tercera entrega, el eterno enfrentamiento entre humanos y demonios se aproxima a la nueva generación de Sony con un cuarto episodio, aunque esta vez el final no estará en manos de Dante.
Existen algunos juegos que, por alguna o muchas razones, son especiales. Juegos que por motivos propios se convierten en estandarte de una máquina, de un género, y que por supuesto, a cualquier plataforma de entretenimiento les gustaría contar con ellos entre sus filas. Son videojuegos capaces de vender marca, y casi premeditada o fortuitamente, son capaces de atraer por sí solos a un número tan grande de jugadores, que su compañía no duda un segundo en convertirlos en una franquicia de éxito. Este es sin duda el caso, aunque hay otros muchos más, de Capcom y Sony, o lo que es lo mismo, de Devil May Cry 4, la cuarta entrega de una saga de éxito que levanta pasiones, y que en esta ocasión estrena protagonista, al menos parcialmente.
Acción y demonios, una fórmula de éxito
Si sobre su argumento no se han revelado grandes detalles todavía, los seguidores de la saga estarán contentos de saber que, Devil May Cry 4 sigue los mismos y familiares pasos que tan buen resultado ha ofrecido hasta ahora. Acción gótica, enemigos bizarros, trepidantes combates, fluidas animaciones, cámara libre de juego, grandes enemigos finales, y mucha furia demoníaca acompañada de todo tipo de armas imaginables con que combatirla.

Una de las cosas más impresionantes de Devil May Cry 4 son los combos que podemos realizar en el aire gracias al puño de Nero. La combinación puño – espada funciona de maravilla.
Pero también hay diferencias. La primera y más notable salta a la vista, sus gráficos de nueva generación. Su detalle es tremendo, y los efectos visuales en los combates inmensos. Amplios escenarios, ricos decorados interiores y exteriores, gran distancia de dibujado, estupendas animaciones faciales… sin duda el salto generacional está más que justificado.
La segunda novedad principal radica en el debut de un nuevo protagonista, Nero, hermano del archiconocido protagonista de la saga Dante, y viejo conocido de los que disfrutaron con la primera parte de Devil May Cry, pues tuvieron que batirse con él como enemigo final. En Nero, el nuevo protagonista, es precisamente en torno al que giran las demostraciones hechas por la compañía, la última de ellas en el pasado Tokyo Game Show, y de manera jugable.