Que el RE Engine rinda tan bien en la consola abre la puerta a que veamos más juegos del estudio
Cuenta la leyenda que el día que Rare le enseñó a Nintendo su nueva tecnología para el Donkey Kong Country de SNES los directivos quedaron tan impresionados que hasta miraron detrás del televisor en busca de un ordenador oculto. Algo así me ha pasado con Resident Evil Requiem en Nintendo Switch 2. Y eso que ya estaba sobre aviso. Pero es imposible no quedar impresionado con el trabajo de Capcom. El juego se ve tan espectacular como podrías imaginar, y aunque hace algunos sacrificios técnicos, el resultado es igualmente sobresaliente. Como digo, ya se veía venir. Hace apenas unos días te hablábamos de lo bien que funcionan RE7 y RE8 en Switch 2, y las sensaciones son exactamente las mismas con este último episodio. Así que no voy a jugar al misterio contigo. ¿Merece la pena? Por supuesto que sí. Porque incluso con esos sacrificios sigue siendo un juego visualmente espectacular tanto en el televisor como en modo portátil.
Echarse una partida de noche con los cascos puestos es tan aterrador como podrías esperar del rey de los survival horror, y tiene mucho mérito. Por desgracia nos habíamos acostumbrado a que para ver un juego de estas características en una portátil tenían que ir quitándose cosas de aquí y allá; rebajarlo todo al mínimo para que el juego funcionara de manera decente. Pero Capcom ha hecho lo más difícil: conservar prácticamente intacto su poderío gráfico. Aquí el gran protagonista es el DLSS, que consigue que partiendo de una resolución base de 540p en el dock el juego luzca en algunos aspectos incluso mejor que su versión para Xbox Series S, que de forma nativa se muestra a 720p. La parte negativa es que el rendimiento es mucho más irregular.
Capcom ha apostado por desbloquear la tasa de imágenes por segundo, lo que nos deja con oscilaciones que van desde los 60 a los 30fps (en modo portátil puede caer incluso algo más). En general el juego funciona bastante bien, no te alarmes, pero se notan algunos tirones en momentos puntuales de la partida, sobre todo en las partes de Leon S. Kennedy, más volcadas en la acción, cuando el fuego hace acto de presencia o también en las zonas abiertas, que pueden llevar al límite a la consola provocando un baile de fps que afean la experiencia. Sin duda habría estado bien contar con alguna opción para limitar la tasa de imágenes por segundo, buscando así esa mayor estabilidad a costa de perder algo de fluidez. No es el caso; ni tampoco hay otras opciones gráficas que puedas modificar.
Llegados a este punto me gustaría hacer una breve pausa para, si no lo has hecho todavía, recomendarte que leas nuestro análisis de Resident Evil Requiem para conocer más en profundidad lo que ofrece el nuevo survival horror de Capcom, pues prefiero aprovechar este espacio para centrarse exclusivamente en la parte técnica de su versión para Switch 2.
Resident Evil en modo portátil
Siempre que me enfrento a un juego de estas características en Nintendo Switch 2 me hago la misma pregunta: ¿vale la pena jugarlo en modo portátil? Y no siempre es fácil responder a ello porque la portabilidad suele estar asociada a demasiados recortes. Ubisoft me ha dado dos ejemplos buenísimos con Star Wars Outlaws y Assassin's Creed Shadows. El primero de ellos se ve tan bien en portátil que me alucina poder disfrutar de él vaya donde vaya, mientras que Shadows, aunque luce bastante bien, sacrifica demasiado para funcionar correctamente en la consola de Nintendo… y por tanto lo prefiero en sobremesa. Resident Evil Requiem, de nuevo, hace lo más difícil porque apetece jugarlo de las dos formas. En el televisor luce de escándalo y en el modo portátil, más de lo mismo.
Ni siquiera me parece correcto hablar de las otras versiones como sus "hermanas mayores". Así de bueno ha sido el trabajo de Capcom. Las principales diferencias, además de la resolución, se notan en el pelo de los protagonistas, con físicas por volumen, además de un antialiasing mucho menos completo, algo, aunque efectivo, se asemeja a las versiones de Monster Hunter Wilds en sistemas de bajos recursos; algunos efectos de iluminación, la casi total ausencia de reflejos o, claro, texturas algo menos detalladas. Pero incluso con estos pequeños sacrificios el juego luce fenomenal. Basta decir que las capturas no le hacen justicia pues se pierden muchos de esos elementos visuales que hacen que la ambientación de Requiem sea tan potente. Y aunque cueste de creer, sí, lo mismo vale en el modo portátil.
Como destaca Digital Foundry, el DLSS es el rey absoluto, pues consigue que un juego que parte de una resolución de 360p (modo portátil) muestre un nivel de detalle que poco tiene que envidiar a las otras versiones. Flojea, como te contaba, cuando la acción se vuelve más intensa; pero incluso así es un juego plenamente disfrutable. Al RE Engine de Capcom se le pueden notar los años en ciertos escenarios (espacios abiertos, en juegos como Monster Hunter Wilds, etc.), pero Requiem demuestra una vez más que los japoneses tienen en su poder uno de los motores gráficos más versátiles y espectaculares del momento. Se ve tan bien que a veces, simplemente, es imposible no quedarse hipnotizado.
Y sí, por si te lo estabas preguntando tras el último Nintendo Direct, el juego es tan brutal y sangriento como en el resto de versiones. Capcom no ha eliminado ni una pizca del gore tan propio de esta legendaria serie de terror, así que hay pocas excusas por las que no merezca la pena apostar por esta versión de Requiem. Teniendo en cuenta las especificaciones técnicas de la consola es un milagro que se vea así de bien, pero lo mejor es lo que puede venir a continuación. ¿Veremos también Onimusha en Switch 2? ¿Qué otros títulos de Capcom darán el salto a la consola?
En 3DJuegos | En qué orden jugar a la saga Resident Evil. La cronología definitiva de la serie de terror de Capcom
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