No hablamos suficiente de uno de los grandes logros que nos ha dejado la historia de Xbox en los videojuegos

Reconocida hoy como una de las mejores plataformas online de la historia, cuesta creer que en su momento casi nadie supiera ver su verdadero potencial. Ni siquiera dentro de la propia Microsoft

Marc Rollán El Funs

Colaborador

Aunque quizá ya no conserve el renombre de antaño, en parte por la cantidad de alternativas con las que comparte mercado a día de hoy, hubo un tiempo en que Xbox Live, hoy conocida como Xbox Network, era el nombre absoluto en lo que respecta a plataformas de videojuegos online. No fue la primera, pero sí la que marcó el camino, especialmente en consolas, de cómo debía ser un servicio de calidad: jugar con amigos desde cualquier parte del mundo, acceder a una infraestructura estable y contar con un catálogo digital completo y variado. Es innegable que propuestas posteriores como PlayStation Network y Nintendo Switch Online beben directamente de aquella apuesta de Microsoft, que en 2002 lanzó un sistema cuyo potencial, en ese momento, muy pocos supieron entender en toda su magnitud.

En el E3 de 2002 se presentó oficialmente la plataforma, que por entonces era ya un secreto a voces: Xbox Live

En el E3 de 2002 se presentó oficialmente la plataforma, que por entonces era ya un secreto a voces. Xbox Live debutaría a finales de ese mismo año y, por 49.99 dólares anuales, permitiría a sus usuarios conectarse de forma rápida y sencilla, con la posibilidad incluso de comunicarse por voz mediante un micrófono. Aunque la prensa especializada recibió la idea con entusiasmo, llegando IGN a afirmar que "podría convertirse perfectamente en el futuro que lo abarque todo en el mundo del videojuego", el público no fue tan magnánimo. Muchos no entendían la necesidad de pagar por un servicio así, cuando en PC compañías como Blizzard Entertainment llevaban años ofreciendo alternativas similares, como Battle.net, de manera gratuita. Sin embargo, según cifras oficiales, en su primera semana en Estados Unidos, 150.000 jugadores ya se habían suscrito al servicio.

Cuando todo el mundo juega, todos ganamos

La historia de Xbox Live está profundamente entrelazada con la de la primera Xbox. Aunque la plataforma fue presentada en sociedad aproximadamente un año después del lanzamiento de la consola de Microsoft, ésta fue concebida desde el primer momento con Xbox Live como piedra fundacional. Las reuniones en las que se decidieron estas especificaciones, con un Bill Gates iracundo de por medio (que han dejado para la historia episodios como la conocida "masacre de San Valentín" de 1999) son ya material de leyenda. 

El CEO de Microsoft, inspirado por la labor de Isao Okawa, su homólogo en SEGA, exigió que la consola incluyese un puerto de red en su arquitectura, con la idea de cimentar un modelo de distribución digital de contenidos a través de Internet. La propuesta, ambiciosa como pocas, tenía un objetivo claro: destronar a PlayStation 2, que, en palabras del propio Gates, se había convertido en su mayor competidora por el control del ocio digital en los hogares del primer mundo. Convencido de que Internet era el futuro, veía en la explotación de las virtudes de la red de redes la única manera de plantar cara a Sony.

En el extraordinario Game of X, Allard confesó que siempre había considerado que los videojuegos habían nacido como algo social

Pero como dice el refrán, del dicho al hecho hay un trecho. Aquel era un territorio prácticamente inexplorado, con muy pocos ejemplos de éxito en los que poder inspirarse. Los encargados de dar forma a la plataforma fueron dos veteranos de Microsoft: Cam Ferroni y J Allard, quien, entre otras cosas, había trabajado en el desarrollo de los protocolos de conexión a Internet de Windows 95. En otras palabras, pocos en Microsoft conocían tan bien los entresijos de la conectividad online.

En el extraordinario Game of X, Allard confesó a su autor, el periodista Rusel DeMaria, que siempre había considerado que los videojuegos habían nacido como algo social. La gente se reunía alrededor de las recreativas para disfrutar de juegos que, en la mayoría de los casos, solo ofrecían un modo para dos jugadores. Con el tiempo, sin embargo, la afición se volvió solitaria, hasta que títulos como Doom devolvieron la emoción de jugar acompañado, ya fuese conectando varios ordenadores en red o a través de rudimentarias conexiones telefónicas. El problema era que montar una red local resultaba muy complicado y aquellas conexiones fallaban más que una escopeta de feria. Como él mismo resumió: "Jugar a través de marcación telefónica es como comer pizza con una pajita". Allard visualizaba Xbox Live como, cito textualmente, un "sofá virtual": un espacio en el que reunirse con los amigos para jugar juntos, sin importar dónde estuviera cada uno.

Allard durante un evento de Microsoft

"¿Estoy jugando ya?"

Allard y Ferroni persiguieron en todo momento la sencillez. Sabían que, si las videoconsolas habían prevalecido comercialmente sobre el PC, era porque bastaba con conectarlas al televisor y listo. No hacía falta introducir complicados comandos ni aprender un solo concepto de informática, pese a que, en la práctica, una consola no era más que un ordenador encapsulado en una caja de plástico. Su servicio debía ser igual: cualquiera, sin importar su experiencia previa, tenía que ser capaz de conectarse, navegar por los menús y ponerse a jugar de forma intuitiva y sin complicaciones.

Cualquiera, sin importar su experiencia previa, tenía que ser capaz de conectarse, navegar por los menús y ponerse a jugar

Allard también fue categórico respecto a la presencia online de los jugadores. Probablemente inspirado en aquellos recreativos de antaño, quería que cada usuario pudiera forjarse una reputación dentro de la red, de manera que los mejores fueran reconocidos y admirados por sus logros. De ahí surgirían, valga la redundancia, los famosos achievements de Xbox Live, aunque eso llegaría un poco más tarde. En aquel momento, lo fundamental era que cada jugador contara con un nombre propio y que se fomentase, en cierta medida, la socialización, con servicios como mensajería y un listado de amigos.

La apuesta fue decididamente arriesgada. No solo porque nadie estaba seguro de cómo recibirían los usuarios un sistema tan novedoso, sino porque, cuando se desarrolló el concepto a mediados de 1999, una plataforma así era inviable económicamente. Los más jóvenes quizá no recuerden que, a finales del siglo pasado, Internet era un lujo caro: en la mayoría de casos, las conexiones se pagaban por minutos, ya que las tarifas planas aún no estaban generalizadas. Es más, los servidores de entonces no podían soportar la carga de millones de jugadores conectados de manera simultánea, y el precio de transmitir un simple bit por la red era altísimo. En otras palabras, Xbox Live, tal como fue concebido en su origen, era poco menos que un imposible. Sin embargo, Gates y sus asociados estaban convencidos de que todos esos costes bajarían y la capacidad de los servidores aumentaría con el tiempo. Y acertaron. Aunque, eso sí, el miedo a ese escenario de inviabilidad nunca dejó de permear las decisiones que se tomaron durante el desarrollo de la plataforma.

Probablemente por eso, una de las primeras decisiones que tomó Allard fue aislar a su equipo. En lugar de desarrollar el proyecto en el propio campus de Microsoft, bien conocido por quienes visitan Seattle, el grupo se instaló en unas oficinas alejadas, con el objetivo de esquivar cualquier presión o interrupción del resto de la compañía. Y es que, como apunta DeMaria, incluso entre los propios ideólogos de Xbox había cierto resquemor hacia las ideas del equipo, que no siempre veían con buenos ojos la atención privilegiada que recibían desde las altas esferas.

Halo 2

"Voy a terminar esta guerra"

Nadie puede negar que Microsoft puso, usando una clásica expresión futbolística, toda la carne en el asador. Desde el momento en que se presentó Xbox Live, prácticamente todos los videojuegos del sistema incorporaron, de una manera u otra, alguna funcionalidad ligada a la plataforma. Incluso los títulos que no eran multijugador, como Splinter Cell, ofrecían la posibilidad de descargar nuevos contenidos a través del servicio.

El primer juego en implementarla de forma clara, y que de hecho se presentó como su gran escaparate, fue MechAssault, al que acompañaron otros títulos como Unreal Championship, MotoGP o NFL Fever 2003. Poco después llegarían Whacked!, Midtown Madness 3, Tom Clancy’s Ghost Recon e incluso Capcom vs. SNK 2 EO, que ofrecía combates en red. Microsoft fue muy insistente con los desarrolladores para que explotaran la plataforma y, a partir de 2003, raro era el juego que no se anunciaba con alguna función online vinculada al sistema.

Halo 2 multiplicó exponencialmente el número de suscriptores al servicio

Pero el gran punto de inflexión llegó en 2004 con la aparición de Halo 2, que multiplicó exponencialmente el número de suscriptores al servicio. Bien conocida es la anécdota de que el juego se mantuvo operativo hasta 2010, tiempo después de la llegada de su secuela, porque un puñado de jugadores se resistió hasta el final a su desconexión definitiva.

Xbox Live vio la luz en España el 14 de marzo de 2003, con un Starter Kit que, por 59,99 euros, ofrecía 12 meses de servicio y un micrófono para aprovechar las funcionalidades de voz del sistema. Es difícil determinar el éxito del servicio en su lanzamiento, ya que en nuestro país no solían hacerse públicas estas cifras, a diferencia de Estados Unidos. Aun así, algunos medios informaron, medio año más tarde, que unos 4.000 usuarios (de 50.000 en toda Europa) ya se habían suscrito en España.

Alimenta tus sueños

A partir de ahí, la historia de Xbox Live fue fulgurante. Especialmente tras la llegada de Xbox 360, concebida desde el principio para girar en torno al servicio, con los famosos logros, los avatares y muchas otras funcionalidades. Cuando se lanzó Halo 3 se hablaba ya de más de 20 millones de usuarios activos, una cifra que se duplicó antes de la aparición de Xbox One. En su momento de mayor esplendor, entre 2016 y 2017, se llegó a hablar de unos 50 millones de usuarios en total.

Desde entonces resulta más complicado precisar el número de suscriptores, ya que Xbox Live ha cambiado mucho. No solo adoptó el nuevo nombre de Xbox Network, sino que se integró con otros servicios paralelos como Game Pass. Sin embargo, Microsoft sigue sacando pecho: sumando todas sus plataformas, presume de contar con más de 100 millones de usuarios, una de las cifras de las que su actual CEO, Satya Nadella, se muestra más orgulloso. Cifras que contrastan con el humilde nacimiento de una plataforma que, en su momento, nadie, salvo unos pocos, entendía su potencial.

Game of X Volume 1 and Game of X v.2 Standard set

Una lectura: Game of X

Dividido en dos volúmenes, la obra de Rusel DeMaria es uno de los mejores recursos literarios para comprender la historia de Xbox, probablemente la más apasionante de todas las que narran el nacimiento de una videoconsola.

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