Cuando llega la hora de luchar, el juego se desmarca bastante de lo experimentado en pasadas ediciones de la serie. Y es que en este caso y en función de la distancia a la que queramos atacar a los rivales, disfrutamos de dos clases de enfrentamientos y mecánicas diferentes.
Así, cuando nos encontramos próximos a nuestros adversarios, es posible pelear cuerpo a cuerpo empleando un cuantioso surtido de golpes y combos. Y cuando propinamos varios de estos seguidos a nuestros enemigos, da comienzo una pequeña secuencia QTE en la que es necesario pulsar los botones que aparecen en imagen para propinarle una tunda tremenda al rival de turno e ir ligando cadenas de golpes continuadas. A pesar de su carácter QTE nos ofrece ciertas posibilidades de maniobra, tratando de evitar en la medida de lo posible caer en automatismos y demás.
Justamente en este punto es donde más polémica va a suscitar este título entre los jugadores. Y es que debido a su naturaleza, estas secuencias gustarán a algunos jugadores pero no terminarán de convencer a otros tantos. De esta forma, habrá usuarios a quienes estas escenas les parecerán increíblemente impactantes y espectaculares; mientras que quizá los jugadores más puristas van a encontrarlas algo monótonas y repetitivas.
Podemos crear a nuestro propio personaje mediante un editor bastante completo.
Por otro lado, si lo que queremos es atacar a nuestros rivales desde una
distancia prudencial, la cámara se sitúa justo detrás de nuestro luchador. Gracias a esta perspectiva gozamos de una profundidad y grado de espectacularidad enorme, pudiendo llevar a cabo todo tipo de ataques especiales mientras nos movemos con absoluta libertad por los decorados.
Esta combinación de apuestas jugables tan antagónicas hace de este título un capítulo muy especial. Sin duda, este episodio de Dragon Ball no va a pasar desapercibido y va a dar mucho que hablar.
Despliegue técnico
En cuestiones técnicas, el juego está bien perfilado en temas generales. La caracterización de todos los personajes es muy acertada y su modelado es robusto. Todos ellos poseen una cantidad considerable de animaciones y todo tipo de gesticulaciones, lo que les hace parecer más vivos que los propios personajes del manganime.
Por otro lado, a medida que combatimos los luchadores van rasgando paulatinamente sus ropas y trajes. Es cierto que se trata de un detalle menor y que en ocasiones dichas alteraciones son un tanto exageradas y automatizadas, pero nos ha gustado.
La construcción y representación de los decorados también alcanza un nivel notable. Cuando los sobrevolamos en el modo Historia éstos se muestran sólidos y detallados, presentando un alto número de objetos: vegetación, lagos, casas y otras construcciones, montañas, etc. Además también es necesario destacar su variedad, encontrándonos con las zonas más reconocidas de la serie.
Durante las peleas es necesario tomar partido en secuencias trepidantes pero algo repetitivas en plan QTE.
El
sonido vuelve a brillar otra vez con bastante intensidad. Y eso se debe principalmente a la posibilidad de escuchar todas las
voces originales en japonés de los personajes, que han sido extraídas del anime. Dichas voces (que también pueden ser escuchadas en inglés, pero no os lo recomendamos) están acompañadas por una generosa colección de efectos de sonido que se aprecian con nitidez, algo básico en este tipo de títulos. Además la
banda sonora no se queda atrás, y aunque seguimos sin contar con la secuencia original por temas de licencias (o eso suponemos), las melodías acompañan la acción acertadamente.
Dragon Ball Z: Ultimate Tenkaichi supone una ruptura con los capítulos más recientes (y no muy fructuosos) de la serie, apostando por una nueva jugabilidad en los combates y la recuperación de modos de juego tradicionales y enganchantes, como el fabuloso Historia. Los nostálgicos de los juegos basados en esta franquicia seguro que seguirán añorando la época dorada de PS2 y también (los más veteranos) las antiguas producciones realizadas para SNES. Eso está claro. Pero también es cierto que estamos ante un episodio que supone un paso adelante para la saga en la presente generación de consolas.
Valoración de Dragon Ball Z Ultimate Tenkaichi
Spike se despide de la saga Dragon Ball Z con un episodio imperfecto pero interesante, que supera claramente en prestaciones al insulso Raging Blast 2. Sus puntos fuertes radican en el modo de juego Historia y en la posibilidad de crear a nuestro propio personaje, opciones que nos mantendrán ocupados durante muchas horas. Sin embargo la mecánica de juego resulta algo más irregular, con un sistema de lucha que gustará a algunos jugadores pero dejará un tanto insatisfechos a otros. Cuestión de gustos.