Uno de los proyectos más originales e ingeniosos de los últimos años llega por fin a nuestro país tras la estéril polémica que precedió a su lanzamiento. ¿Qué nos encontramos? Una pequeña revolución en forma de videojuego de plataformas, que esconde mucha más profundidad de lo que su aparente aspecto infantil e inocente parece augurar.
Durante meses Sony ha mimado a LittleBigPlanet consciente de su potencial. Se trata de una de las firmes apuestas de la compañía para el catálogo de exclusividades de su consola; y pese a su inclasificable premisa que mezcla plataformas con personalización y mundo on-line, el indudable carisma de estos pequeños y simpáticos muñecos de trapo es la clave para despertar un interés inusitado entre los aficionados.
Ahora con este análisis nos acercamos por fin a este plato fuerte de PlayStation 3. Un producto que sienta cátedra, y del que todavía no tenemos claro su impacto comercial, pero si que podemos afirmar rotundamente que es un título diferenciador. Uno de esos que hacen catálogo.
Gigantes con Pies de Trapo
Mucha gente sigue viendo los videos e imágenes de LittleBigPlanet y continúa preguntándose de qué va el juego. El primer proyecto de Media Molecule es un juego de plataformas aparentemente clásico en sus primeros minutos a los mandos, pero donde su afán por potenciar la creatividad del usuario y por fomentar el sentido de la comunidad lo separan de la igualmente exigua oferta de lanzamientos de estas características.

La variedad es uno de los principales aciertos del Modo Historia de LittleBigPlanet. En esencia todos giran entorno a movernos por el escenario y recoger objetos, pero cada uno ofrece un desafío muy diferente.
LittleBigPlanet comienza con un tutorial fantástico en términos de diseño, que ya demuestra bien a las claras que estamos ante un producto que ha prestado una gran atención en la faceta artística. Durante estos primeros, y sencillos, minutos aprenderemos a desplazarnos por el escenario, a manejar las expresiones faciales de nuestro SackBoy –con la cruceta-, y a orientar la mirada y los brazos –con las combinaciones de gatillo más palancas-.
En líneas generales los primeros niveles del modo historia ejercen de prolongación de este necesario tutorial, pese a ello los controles son tremendamente sencillos, y básicamente se limitan a mover a nuestro personaje por el escenario con la palanca izquierda, y a recoger objetos con el botón superior derecho. Este factor acaba afectando de alguna manera al apartado jugable del título, que si bien exhibe una abrumadora profundidad en todo lo que se refiere a sus herramientas de edición, si que queda algo cojo en las posibilidades de su vertiente más puramente “plataformera”.

El Modo Individual de historia sólo tiene el nombre, puesto que el guión es absurdo, deslavazado e inconcluso. Por fortuna lo divertido del videojuego hará que nos olvidemos rápidamente de ello.
No obstante teníamos muchas dudas acerca de la calidad del modo campaña, puesto que desde el principio entendíamos que la mayor fortaleza del videojuego serían sus editores y la posibilidad de crear nuestros propios niveles. Sin embargo el modo individual nos ha dejado sorprendidos de forma muy grata, y es que ofrece entre 5 o 6 horas de duración a lo largo de más de 8 mundos con grandes diferencias entre ellos, y con un diseño exquisito tanto en términos visuales como jugables.
Por si fuera poco el título promueve la revisitación de algunas de las fases ya superadas con el incentivo de desbloquear interesantes extras y superar desafíos que al principio no estaban a nuestro alcance. Es una opción que podemos o no asumir, pero que multiplica las posibilidades y que hace de los nuevos accesorios, ítems e incluso nuevos niveles que desbloquearemos uno de sus principales atractivos.
Dejando de lado la mencionada falta de profundidad quizá el mayor problema de esta parte del videojuego sea su escasa dificultad. No hay niveles para escalarla, y ninguno de los capítulos que la componen acaba siendo un reto que nos cueste demasiado esfuerzo superar. Esto, muy probablemente, se deba a la intención de sus creadores de hacer de éste un título muy accesible, aunque echamos de menos alguna opción para aumentar el desafío para los usuarios más experimentados.

El look aparentemente bidimensional de LittleBigPlanet no es enteramente 2D, puesto que también podemos avanzar entre los tres planos de profundidad que existen.
Juega, Crea, Comparte…
Una vez aportadas unas escuetas pinceladas sobre lo que el Modo Historia aporta a LittleBigPlanet, toca zambullirse en Mi Luna, el sitio donde según el propio videojuego “florece la creatividad”. Hay que reconocer el mérito de Media Molecule pues ha creado una herramienta increíblemente accesible y fácil de emplear, que al mismo tiempo que ofrece una gran cantidad de posibilidades también las grada de una forma muy acertada, haciéndonos avanzar en las explicaciones para desbloquear opciones más complicadas.
Este es un factor fundamental, puesto que para hacer un nivel de una calidad aceptable pasaremos incontable número de horas delante del editor de mapas. Fijar trampas, colocar elementos, erigir rampas, medir la distancia satisfactoria de las plataformas, preparar los puzzles, trabajar adecuadamente con los tres planos de profundidad, colocar los puntos de resurrección, elaborar el sonido y la música… hay muchísimo trabajo por delante si queremos hacer un trabajo competente. LittleBigPlanet nos ayuda mucho con abundantes objetos prefabricados que sólo tenemos que situar en el lugar donde los deseemos, pero aún así tratar de imitar los impresionantes niveles del Modo Historia será una tarea de titanes.