Como tantos otros empecé a jugar a World of Warcraft con el lanzamiento de la legendaria The Burning Crusade, su primera gran expansión de contenidos, y desde entonces nunca he dejado de volver a Azeroth. A veces con alegría, otras con decepción, siempre acabo regresando a este universo de fantasía. Y en todas estas idas y venidas se ha ido forjando a fuego lento un pensamiento que (creo) nos invade a todos, pero que no siempre queremos reconocer: el WoW que nos conquistó ya no existe, es cosa del pasado, y difícilmente lo vamos a ver de vuelta… salvo que apostemos por WoW Classic, claro. Esto no es malo de por sí, por supuesto, aunque a veces se hace difícil no juzgar al MMORPG de Blizzard con la mirada puesta en su era de mayor esplendor. Ha habido grandes avances como el vuelo libre de Dragonflight que han transformado por completo la experiencia, hasta el punto que ahora cuesta imaginar el juego sin ellos; pero también ha habido muchos altibajos (especialmente) a nivel narrativo que han terminado por alejar a muchos veteranos, cuando la historia siempre fue un puntal de World of Warcraft.
Nada será como antaño porque nosotros mismos hemos cambiado, pero hay que reconocer que Blizzard lo está intentando, y aunque aún queda camino por recorrer, lo que han hecho con Midnight es espectacular. No perfecto, pero sí emocionante para cualquier fan que lleve toda la vida en Azeroth pues es pura nostalgia. No por cómo se juega, sino por dónde y cómo lo haces. Y es que volver a las tierras de Canción Eterna o perderse también por la majestuosa Lunargenta 20 años después es algo verdaderamente mágico. Nostalgia bien entendida que se suma a una historia interesante, con grandes momentos, pero también algo irregular. ¿Suficiente como para volver a World of Warcraft si llevas años alejado de él? Como te decía, todo ha cambiado y este WoW es muy distinto al que conociste; pero hay que ser justos y reconocer también que parte de esa magia que nos enamoró en el pasado está volviendo muy lentamente, y lo que se avecina puede llevarnos a vivir algo histórico.
Blizzard mira al pasado de Warcraft
Viendo lo que hicieron en el arranque de The War Within, uno de los más épicos y devastadores en la historia de WoW, Midnight lo tenía bastante difícil para superarlo. Y aún así no se puede negar que la simple idea de luchar por la existencia de toda Azeroth desde el minuto uno resulta espectacular. El problema de esta nueva expansión está en el ritmo; en perder muy rápido ese carácter de "urgencia" que nos empuja a lidiar contra el mal supremo encarnado por Xal'atath, a la que se deja de lado demasiado pronto dándole muy poco protagonismo en la historia. Y es una pena porque hablamos de una villana que con los años ha terminado convirtiéndose en uno de los personajes más carismáticos y temibles del universo Warcraft, a la altura de pesos pesados como el mismísimo Arthas.
Xal'atath se ha convertido en uno de los mejores villanos en la historia de Warcraft
Así que tras esa primera gran batalla en el corazón de la renovada Lunargenta, ya convertida en una de las capitales más alucinantes no solo de WoW, sino de cualquier otro MMORPG, Midnight se lo toma con algo más de calma y nos propone resolver tres grandes arcos argumentales en el orden que prefiramos. El que más me ha gustado, y justo es el que va directo al corazón de los nostálgicos, es el de Arator, no solo por hacerte visitar lugares icónicos de Azeroth como Roca Negra o el monasterio de la Mano de Plata, sin alterar, justo tal y como los recordábamos; sino sobre todo por lo que cuenta. Es, como decía, pura nostalgia pero bien entendida. La que toca la fibra sensible y a la vez te descubre historias mucho más viejas que el propio WoW.
Esa nostalgia también está muy presente en el propio diseño de algunos de los escenarios por los que te mueves, especialmente si hablamos de Canción Eterna o la nueva Zul'Aman, ahora convertida en una ciudad por la que puedes moverte libremente. Pero si hablamos de honrar el pasado de WoW, nada como la Arcantina, esa taberna mágica que parece un chiste dentro del mundo de Azeroth y es, sin embargo, uno de los mayores regalos que Blizzard podría hacer a sus fans. No porque sea un añadido que te vaya a cambiar la vida, pero confieso que me he visto en más de una ocasión sonriendo con las batallitas que sus parroquianos cuentan entre cerveza y cerveza, aludiendo no solo a tus aventuras en este MMORPG, sino también a hechos históricos de la saga Warcraft. Los parroquianos, por cierto, van rotando, así que nunca sabes a quién te puedes encontrar.
Toda la historia ubicada en la nueva región de Harandar me ha parecido, en general, poco inspirada
El problema es que los otros dos grandes arcos argumentales me han parecido más flojos. El que tiene a los trolls de protagonistas no está mal porque, bueno, ¡son trolls!, y siempre es un placer profundizar en su mitología. Pero toda la historia ubicada en la nueva región de Harandar me ha parecido, en general, poco inspirada. Aún estando relacionada con la trama principal se siente desconectada, muy al margen de la gran batalla por Azeroth, hasta el punto que tenía ganas de acabar para poder seguir con lo que de verdad importa. Y es una pena. Esta nueva región es bastante bonita y original; y como viene ocurriendo en WoW desde hace unos años, tiene montones de misiones secundarias de lo más interesantes, con algunas especiales que te permiten incluso entrenar monstruos para luchar junto a ellos.
La última gran zona completamente original es Tormenta del Vacío, que de primeras puede parecer bastante genérica y sin embargo es un entorno de batalla super interesante con misiones y personajes de altísimo nivel. Lo que ves aquí, junto a la primera raid, ya empieza a mostrar todo lo que está por venir; y al menos yo estoy bastante ilusionado.
Un WoW diferente, pero también mejorado
Dejando a un lado la historia y más allá (al fin) de la posibilidad de tener nuestra propia casa en WoW, Midnight no tiene una gran novedad, pero sí montones de mejoras y ajustes que refinan la experiencia de tal modo que alcanzar el nuevo nivel máximo de 90 es una experiencia super disfrutable. Sigo echando de menos algo más de ambición a la hora de crear misiones distintivas que, al menos, nos hagan sentir que no todo consiste en ir de aquí para allá matando monstruos. Pero es indudable que jugar a WoW es muy divertido, ágil y adictivo, hasta el punto de "hacer una misión más antes de acabar".
El diseño de las nuevas mazmorras es bastante bueno, presentando algunos de los mejores combates contra jefes finales de toda la saga. Sus versiones míticas son también divertidísimas, con encuentros ultra frenéticos en los que no puedes quedarte quieto ni un instante. En este sentido, Blizzard ha trabajado mucho para mejorar la legibilidad de estas batallas dejando mucho más claro cuándo y cómo van a atacar los enemigos.
Siguiendo la filosofía del "si algo funciona, no lo cambies", Blizzard también trae de vuelta Las Profundidades de la brecha que se estrenaron en The War Within, permitiéndonos explorar un buen puñado de nuevas mazmorras con emocionantes combates contra jefes para que volver a estos contenidos (pensados para el endgame) sea una experiencia divertida y no un mero trámite para equiparse y subir de nivel. Como novedad, además, contamos con un nuevo sistema de Presa que básicamente nos propone sobrevivir a los ataques furtivos de un cazador que puede hacer acto de presencia en cualquier momento (sí, a veces cuando estás al borde de la muerte), hasta completar una serie de tareas que nos lleven a liquidar a este enemigo.
La idea me parece estupenda pero todavía tiene margen de mejora. Sobre todo, habría preferido que hubiera menos rivales a cambio de que estos se sintieran verdaderamente únicos, cómo sí ocurre con los jefes de Las Profundidades de la brecha. Como digo me parece una novedad realmente interesante, primero, por su capacidad para generar tensión; nunca sabes dónde ni cuándo aparecerá el cazador. Pero también me gusta porque te permite andar con otras tareas mientras esperas la llegada de tu némesis, consiguiendo buen equipo de cara a las míticas y raids que están por llegar.
Cambios, ajustes y mucho trabajo por delante
Midnight ha introducido también montones de ajustes en el equilibrio de poder de todas las clases de personaje del juego, con decisiones acertadas… y otras no tanto. Se nota la intención de simplificar las cosas para que disfrutar de una batalla épica sea más un baile mortal y no tanto un rutinario 'machaque' de botones. El problema es que, a veces, las cosas se han simplificado en exceso. El que más lo ha sufrido es la clase Cazador de demonios en su nueva especialización Devorador, cuya rotación de ataques se reduce a un par de ataques. Es, como digo, excesivo. Así que aquí hay mucho margen de mejora.
A veces, las cosas se han simplificado en exceso
Blizzard también ha añadido un nuevo árbol de habilidad con los talentos Apex que permiten una mayor especialización de nuestro héroe, aunque en realidad, en ocasiones limitan tu libertad de elección. Me explico. Estos talentos se combinan con todas las habilidades y mejoras específicas de tu clase, maximizando sus efectos, así que puedes encontrarte en la situación de querer usar una habilidad… y acabar apostando por otra que se compenetra mejor con estos talentos apex. Lejos de abrir las opciones de personalización, a veces se siente más como un sistema que te obliga a jugar de una determinada forma, y no creo que ese fuera el objetivo.
El otro drama particular para muchos jugadores ha sido la desaparición de los add-ons que durante años han sido parte de la experiencia para los fans más dedicados. Sobre todo WeakAuras, de uso masivo por parte de los jugadores, que ha sido sustituido por un complemento similar diseñado por la propia Blizzard. Aquí te hablo como alguien que nunca ha llegado al extremo de usar tantos add-on, pero por lo que he probado y hablado con compañeros de lucha, la renovada interfaz cumple bastante bien y es, ante todo, muy fácil de usar y personalizar. Incluso así entiendo que haya mucha gente molesta porque hablamos de herramientas que han funcionado durante muchos años, y un cambio así, tan de golpe, cuesta de asimilar.
Por último no quiero olvidarme del housing porque me parece fantástico. Blizzard ya ha dejado claro que tener tu propia casa forma parte del futuro de World of Warcraft, y aunque es verdad que se ha hecho de rogar y que en algunos detalles todavía está lejos de lo que ofrecen otros MMO como Final Fantasy XIV, el resultado es buenísimo. Me gusta sobre todo lo fácil que es decorar tu casa, lo agradable que se siente pasear por tu vecindario (habrá que ver si en el futuro se incentiva pasar más tiempo allí), y que todo el juego te esté recompensando constantemente con nuevos adornos para crear la casa de tus sueños. Esta es una forma fantástica de querer salir ahí fuera en busca de nuevos desafíos pues siempre hay recompensas por las que vale la pena luchar.
Blizzard tampoco decepciona en lo artístico. Hay montones de cinemáticas que ayudan a darle emoción a la historia, además de una gran variedad de escenarios que da gusto explorar por pura convicción, porque quieres, no porque tengas que cumplir misiones. La renovada Lunargenta, como te decía, también es un espectáculo: está repleta de secretos y zonas con un encanto especial, así que explorarla de arriba a abajo es genial. La banda sonora, por su parte, está al nivel de siempre, que no es poco. Parece mentira que después de todos estos años el juego conserve intacta su capacidad de asombrar, aunque por ahora, está lejos de igualar el nivel de impacto que supuso la entrada en Santificación durante la campaña de The War Within. Para mí, ¡un momento cumbre en WoW!
A falta de novedades importantes, Midnight se apoya en el gran legado del universo Warcraft para crear un videojuego que se disfruta de principio a fin. La historia no es tan redonda como la de otras expansiones pero sabe cómo dar un pellizco en el corazón de los más veteranos a la vez que mantiene alto el interés por esta guerra sin fin contra las fuerzas del Vacío. Blizzard ha conseguido también crear y mejorar contenidos endgame lo suficientemente divertidos como para que no te importe repetirlos una y otra vez, siendo Las profundidades de la Brecha uno de sus mejores añadidos en años. Asentadas ya las bases de un futuro prometedor, si se sigue trabajando en esta línea, tendremos motivos de sobra para alegrarnos por seguir, un año más, en las tierras de Azeroth.
Comprar World of Warcraft: Midnight- Una historia irregular pero con grandes momentos, mucha nostalgia y un desenlace prometedor
- El rediseño de Canción Eterna y Lunargenta es espectacular. Si creciste con The Burning Crusade, te encantará
- El sistema de Housing ha tardado en llegar, pero ha venido para quedarse. Es muy adictivo
- El nuevo sistema Presa es prometedor, pero aún tiene margen de mejora
- Algunos ajustes de clase necesitan mucho trabajo. Hay especializaciones muy simplificadas
Ver 0 comentarios