Análisis: Prince of Persia| 23 de diciembre de 2008 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 2 de 4 |
A enriquecer el potencial del conjunto contribuyen algunos detalles curiosos, que entroncan con la libertad de la que hemos hablado antes. Es algo así como si el videojuego se dividiera en diferentes vertientes. La
parte acrobática tiene en esta entrega más peso que nunca, y supondrá en términos porcentuales la parte mayoritaria del tiempo que pasaremos jugando al título. Con el botón inferior del pad procederemos a llevar a cabo la práctica totalidad de acciones acrobáticas, en un sistema de agrupamiento de movimientos que recuerda de alguna manera al de
Assassin’s Creed.
Así pues con el mismo botón efectuaremos saltos y también, por ejemplo, correremos a lo largo de una pared o liberaremos los ataques acrobáticos en la vertiente de los combates. No obstante estamos ante un título de plataformas, de modo que la riqueza de controles tiene que ser amplia y profunda para dar soporte a todas las maniobras que deseemos realizar, y aquí es donde entran en conjunción el resto de botones del mando.
Por ejemplo colgados de un precipicio podremos pulsar el gatillo para dejarnos caer, y emplear la garra –botón derecho- para suavizar la caída empleándola a modo de improvisado freno con la pared. Este mismo botón también servirá para tomar impulso cuando estemos agarrados de anillas y queramos propulsar nuestro proceder a través de, por ejemplo, una pared.
Los toboganes son una de las nuevas adiciones de Prince of Persia, y también una de las más divertidas. Nos podemos mover por ellos a izquierda y derecha, y hay que escoger el momento adecuado para saltar.
El sistema es más sencillo que en episodios anteriores, y se consigue una cadencia de movimientos mucho más ágil que en el resto de la saga. Será habitual superar zonas enteras sin prácticamente interrupciones, y siempre viendo claramente cuál es el siguiente paso a dar. Aquí no encontraremos las ocasionalmente molestas caídas en el ritmo que se producían en la trilogía de las Arenas del Tiempo, derivadas de un trazado poco claro. En este nuevo Prince of Persia el mapeado está tan sumamente cuidado que siempre tenemos una idea clara de hacia dónde dirigirnos a continuación, incluso en mitad de los saltos.
Los dos personajes siempre están en pantalla, aunque sólo podemos controlar a uno de ellos, el Príncipe, obviando Ubisoft la presencia de cualquier tipo de modo cooperativo. Elika estará constantemente a nuestro lado, y podremos usar sus poderes mágicos para diferentes detalles como pueden ser sanar las zonas de cada nivel que se prestan a ello, o ayudarnos de su magia para llegar más lejos en los saltos. Elika, además, introduce uno de los escasos elementos discutibles del videojuego, la resurrección constante y su existencia a modo de punto de guardado viviente. Será, sin embargo, un tema que abordaremos más adelante.
La garra que porta el Príncipe no será únicamente una herramienta extraordinaria para el combate. También para las acrobacias más espectaculares.
Filos y Sangre –El Combate-
El combate vuelve a tener un peso específico en Prince of Persia aunque, como ya hemos comentado, mucho menor que el de otras entregas más belicosas; por ejemplo El Alma del Guerrero.
Aquí habrá combates, sí, pero están concentrados en momentos muy específicos de los niveles, casi únicamente a modo de jefes finales. Hay también algunos soldados monstruosos dispersos en los mapas, pero están “dormidos” y si somos medianamente hábiles podremos evitar el enfrentamiento si es lo que deseamos.
Como ya anunció Ubisoft en su momento no nos enfrentaremos prácticamente nunca a más de un enemigo al mismo tiempo, salvo en casos muy puntuales, y los diferentes oponentes serán muy diferentes en términos de diseño y tácticas para derribarlos. Mientras que uno, por ejemplo, es inmortal y sólo podremos vencerle empujándole por un precipicio; otro puede ser inmune a nuestra espada y sólo superable con ataques mágicos. Hay varias alternativas a la hora de combatir en Prince of Persia, y siempre está en nuestra mano el decidir cuál es la que más se adecua a cada momento.
Entre el abundante contenido desbloqueable de Prince of Persia se cuentan art-works y skins para el Príncipe y Elika.
Cuando entramos en una arena de lucha los controles cambian radicalmente, y mientras que la cámara queda a control de la IA, para siempre buscar el plano más espectacular, todo el mapeado de botones se cambia por completo durante el combate. Así el botón de salto ya no es para realizar un brinco como en las partes de las plataformas, sino que libera aquí los combos acrobáticos con los que podemos matar a nuestro enemigo.
El botón derecho también emplea la garra, pero de nuevo con funciones inéditas. Con ésta agarraremos al enemigo y lo lanzaremos por el aire, y aquí otra vez podremos escoger cómo seguir a continuación. Hemos mencionado la magia con anterioridad, y su empleo está muy relacionado con Elika. Apretando el botón superior del pad Elika toma la iniciativa en el combate, pues normalmente está tras nuestra espalda, y salta sobre el oponente lanzando sobre él un ataque mágico.


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