Quieres participar en el torneo de reclutadores más importante del mundo, debes viajar como polizón porque no puedes costearte el viaje y, encima, a mitad de trayecto, el navío se cae sobre una peligrosa isla repleta de monstruos. Parece que has tenido mala suerte, pero nada más lejos de la realidad, ya que gracias a ello vivirás uno de los últimos y mejores Dragon Quest Monsters que se hayan realizado.
El particular “hazte con todos” de
Square Enix no desfallece. La popular serie
Dragon Quest Monsters (más en Japón que en Occidente), cumple ya trece años, y lo celebra con
Dragon Quest Monsters: Joker 2, una secuela para
Nintendo DS que viene para darnos más espíritu reclutador, más monstruos y más aventuras en, también, un videojuego más completo que el que pudimos ver en 2008.
Desarrollado por Armor Project (la compañía propiedad de Yuji Horii, que es el mismísimo creador de Dragon Quest), esta nueva entrega quiere seguir suponiendo una interesante alternativa al conocido imperio Pokémon, estando especialmente indicado para los amantes del extraordinario universo propiedad de Square Enix. Pero no únicamente a ellos, ya que gracias al talento de creativos como Akira Toriyama (responsable de la serie Dragon Ball), más de un lector podrá sentirse atraído por un mundo único y, sobre todo, altamente entretenido.
La acción la seguimos desde la tercera persona y una cámara que podremos mover libremente. Así, nos desplazaremos por el mundo esquivando enemigos si no queremos enfrentarnos a ellos.
Hazte con todos... en el universo Dragon Quest
Todo se debe a que, para la ocasión, se nos ofrece un videojuego no solamente largo (con
más de 20 horas de juego), sino también correctamente construido, eso sí, de forma muy tradicional, gracias a elementos tan clásicos como la exploración
RPG, los niveles de
experiencia y las batallas por
turnos. Un esquema traído a una aventura donde volveremos a dar nombre a un protagonista que ansía con convertirse en el mejor reclutador del mundo.
Bajo este simple pretexto será cómo comiencen nuestras andaduras en Dragon Quest Monsters: Joker 2, aunque no todo de manera tan sencilla como aparenta. El Desafío de Reclutamiento (evento donde dirimen sus destrezas reclutadores de todo el globo), queda un poco lejos. Tanto, que es necesario ir en avión. Nosotros encontraremos el Albatros, uno de los pocos navíos con ese mismo destino, pero con la mala suerte de que acaba estrellándose en una misteriosa, desconocida y peligrosa isla.
No obstante, no hay mal que por bien no venga. El desafío tendrá que esperar, pero mientras tanto podremos seguir entrenando, en este caso, a más de 250 monstruos, muchos de ellos exóticos y nunca antes vistos. Esa es la principal razón por la que este nuevo título es tan interesante, ya que a su decente narrativa y carismáticos protagonistas se une la adictiva jugabilidad de su predecesor, consistente en explorar áreas inéditas, reclutar bichos salvajes y ponerlos a combatir en los emblemáticos combates por turnos de la serie Dragon Quest.
Durante los enfrentamientos no tenemos la típica pantalla estática de los Dragon Quest, sino otra que va modificando el ángulo para ofrecernos siempre la mejor perspectiva.
Esto, junto a la sensación de progresar que contiene cualquier RPG (nuestros monstruos gozarán de niveles de experiencia), conforman un conjunto jugable atractivo, que nos mantendrá pegados a nuestra Nintendo DS durante mucho tiempo. Y es que la complejidad también acompaña, gracias a todo lo que iremos aprendiendo sobre la marcha.
A medida que avancemos y subamos de nivel a nuestros esbirros (podremos llevar hasta tres al mismo tiempo), ganaremos puntos de destreza que podremos aplicar con el fin de desbloquear nuevas técnicas y habilidades. Por supuesto, no faltan a la cita armas equipables -del estilo de lanzas, báculos o látigos-, así como ítems que se pueden obtener mientras caminamos por el mundo o en las propias tiendas. Sin embargo, lo que realmente destaca sobre el resto es la capacidad de fusionar monstruos (conocido como “síntesis”), obteniendo así especies más poderosas.