La tecnología puede ser una gran aliada para acercarnos a la naturaleza. Sí, aunque a primera vista pueda parecer una contradicción en toda regla, la historia del italiano Oreste Forno encarna esta doble realidad de dos maneras muy particulares. En primer lugar, porque gracias a su trabajo como informático en un gigante del sector, IBM, pudo financiar un largo viaje para escalar el Everest. Y, en segundo lugar, porque gracias a las posibilidades de plataformas como YouTube puede ahora mostrar su vida en las montañas a todos los interesados.
Nacido en la localidad italiana de Monastero hace 73 años, su pasión por el aire libre comenzó muy pronto y marcó el rumbo de su vida. Así lo relata en un documental sobre su trayectoria: "Llegué aquí con otros dos amigos cuando salimos a buscar setas y me encontré justo enfrente del Monte Disgrazia. Nunca había visto un glaciar y me quedé fascinado. Sentí una verdadera necesidad de subir: qué hermoso debía de ser llegar a la cumbre". Desde aquel instante tuvo claro cuál era el camino que quería seguir. Pero, antes, necesitaba ganar dinero.
Forno combinó su vocación con una formación como técnico electrónico que lo llevó a trabajar durante 17 años en IBM, un empleo de oficina que, perdone que use esta expresión, se le hacía bastante cuesta arriba: "Volaba de un lado a otro en Estados Unidos, tenía mis citas, mis viajes y demás". Sin embargo, también le permitió disponer del dinero suficiente para emprender su aventura y conseguir seis meses de excedencia para viajar al Himalaya. Fue allí, tomando un café a las seis de la mañana frente a unos picos de 7.000 metros, donde decidió dimitir para dar inicio a siete años de expediciones en las grandes montañas de Asia.
Dirigió una expedición al Everest en 1991, fue jefe de expedición en el Makalu en 1993 y ascendió en solitario al Cho Oyu, una montaña de más de 8.000 metros. Sin embargo, después de vivir experiencias extremas y ver morir a demasiados amigos, decidió reorientar su vida y alejarse del alpinismo de grandes alturas.
Una cabaña en plena montaña y una vida conectada con la naturaleza
En la actualidad, Forno vive a 2.000 metros de altitud en una sencilla cabaña que él mismo construyó hace más de tres décadas. Para ganarse la vida ahí, se desempeñó durante una temporada el oficio de guarda de una presa, una labor que, afirma le permitió conectar aún más con el entorno."Ser guarda significaba sumergirse por completo en la naturaleza. Eso me abrió las puertas al mundo animal: había rebecos, ciervos, íbices y águilas. Cuando estoy con los animales, me siento uno más entre ellos. Siento que me reconocen y me aceptan. Es algo maravilloso, y me siento en armonía con ellos", explica en un documental.
"Creo que si las personas se acercaran un poco más a este mundo, se volverían mejores"
Y entonces, se reencontró con la tecnología. Tal y como comparten los amigos de GameStar, el italiano creó un canal de YouTube en el que comparte vídeos de sus observaciones de la fauna y los paisajes alpinos desde su refugio. Para ello, utiliza equipos de grabación de alta definición y visión nocturna, además de técnicas audiovisuales que le permiten captar escenas del mundo animal que de otro modo pasarían inadvertidas. Su objetivo va más allá de mostrar la belleza de las montañas. Forno quiere acercar la naturaleza a quienes no tienen la posibilidad de disfrutarla directamente y transmitir un mensaje sobre la importancia de respetar a los animales. "Creo que si las personas se acercaran un poco más a este mundo, se volverían mejores, porque de los animales se puede aprender muchísimo. Si los animales matan, es porque necesitan comer. Pero los animales no hacen la guerra y no necesitan poder".
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