Cuando se plantea la posibilidad de convertir planetas como Marte en un entorno habitable, se habla de crear una atmósfera con bombas nucleares o medidas extremas de ese estilo. Lo que ha descubierto Japón, en cambio, es que hay otro camino posible. Han conseguido que el musgo sobreviva durante nueve meses en el vacío del espacio.
Pegado al exterior de la Estación Espacial Internacional, el musgo conocido como Physcomitrium patens se ha enfrentado al vacío que supone estar entre nuestro planeta y las estrellas, unos cambios de temperatura capaces de navegar entre los -196 grados y los 55 gradox, y el reto más difícil de la lista: sobrevivir a la radiación ultravioleta. Todo, para luego volver a reproducirse en la Tierra como si nada.
Plantar musgo en el espacio ya no es ciencia ficción
El hallazgo, publicado en la revista iScience en noviembre de 2025, refuerza la premisa de una panspermia que hasta ahora era ciencia ficción. La idea, que plantea que la vida llegó a la Tierra de la mano de un meteorito o polvo estelar, demuestra que un escenario tan retorcido como imaginar que el impacto de una roca espacial sobre un planeta puede llegar a levantar sedimentos de vida que viajen por el espacio hasta caer en otro lugar, no es en absoluto descabellado.
Esperábamos una tasa de supervivencia casi nula, pero ocurrió lo contrario: la mayoría de las esporas sobrevivieron. Nos impresionó profundamente la extraordinaria resistencia de estas diminutas células vegetales. Este estudio demuestra la asombrosa resiliencia de la vida que se originó en la Tierra.
Cabe destacar, eso sí, que el experimento realizado por la Universidad de Hokkaido de Japón está lejos de ser como ponernos a plantar geranios en la Luna. Lo que se ha utilizado es un musgo muy específico, el primo evolutivo de las plantas que originaron nuestros bosques, porque ya en la Tierra ha demostrado sobrevivir en condiciones de frío y calor extremos. En cualquier caso, crecer entre volcanes o en el frío del Everest es un logro mucho menor que hacerlo en el vacío del espacio y lidiando con la radiación ultravioleta.
Según los investigadores, lo consigue a base de proteger su ADN con una cápsula protectora, lo que plantea que podría llegar a utilizarse para terraformar otros planetas a una escala menos ambiciosa, pero también mucho más lenta. Si ese musgo puede sobrevivir en otro planeta donde no hay vida, también tiene la posibilidad de ayudar a preparar el suelo para futuras plantaciones o cultivos menos resilientes.
Si no hablamos directamente de Marte es porque, pese a lo jugoso de la idea, hay muchos más factores a tener en cuenta en ese supuesto escenario. El de una tierra potencialmente tóxica para la supervivencia de la vida tal y como la conocemos, es probablemente el más llamativo de todos. En cualquier caso, desde Japón apuntaban que sus estudios calculan que el musgo espacial podría haber sobrevivido hasta 15 años, así que por ahora cualquier posibilidad está sobre la mesa.
Imagen | Gamestar
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