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No nos gusta Capitán Morcilla, un documental sobre un… ¿icono? del software español

No nos gusta Capitán Morcilla, un documental sobre un… ¿icono? del software español

Por  /  28 de noviembre de 2020       
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El Capitán Sevilla es el héroe de videojuego español del que, seguramente, nunca escuchaste hablar. ¿Pero está su historia a la altura de su misterio? Ni siquiera los protagonistas del documental parecen tenerlo claro. No nos gusta Capitán Morcilla ya está disponible para su visionado en Amazon Prime Video y te contamos qué nos ha parecido.

No, no soy un jugador de la época de Spectrum. Mi primer sistema en los tiernos tres años fue un Commodore 64 con Batman: The Movie de Ocean y mis recuerdos se reducen a los pocos meses que me duró el ordenador hasta que mis padres me lo quitaron de las incesantes horas de vicio que me pegaba en mi más tierna niñez. La grotesquez perpetua de tener que estar enseñando el DNI Gamer ante la fanaticada ochentera me convierte en el público objetivo del documental No nos gusta Capitán Morcilla... un jugador ignorante y maleable, pero siempre dispuesto a aprender y escuchar sobre los momentos del videojuego que no viví por mi edad o interés. Pues bien, creo que el documental fracasa con el público al que, en teoría, se debería dirigir.


Pero permitidme contextualizar la obra: el documental se estrena a mediados de la presente década en distintos festivales y efectúa su desembarco en plataformas como Movistar + poco después. Aunque los medios especializados en el retro se hicieron eco del acontecimiento, pasó por debajo del radar para mucho hasta su reciente estreno en Amazon Prime Video. No tardamos los entusiastas de la historia del videojuego en celebrar su llegada a la plataforma, ¡y encima con un producto patrio! ¿Videojuego español sin más o referente español? Viendo el tráiler cualquiera pensaría que lo segundo, pero me resultaba inevitable preguntarme si el tal Capitán Morcilla estaba a la altura de otros títulos de la época como Navy Moves, Game Over, La Abadía del Crimen o la colección de juegos deportivos protagonizados por Michel, Butragueño o el malogrado Fernando Martín. Es más... ¿no se llamaba Capitán Sevilla?


No nos gusta Capitán Morcilla, un documental sobre un… ¿icono? del software español

La respuesta la tuve en el documental, efectivamente: Dinamic cambió el nombre antes de lanzarlo a las tiendas y, francamente, creo que les hicieron un gran favor a sus desarrolladores. ¿Pero hay muchas más historias interesantes a lo largo de la hora que dura el documental? Bueno… digamos que, a lo mejor, el Capi tampoco da para mucho más, de ahí que la cinta de Ángel Tirado y Antonio García me haya parecido, como aficionado a la historia del videojuego y jugador habitual, un trabajo un tanto anodino en el que puede darse una paradoja del todo inédita: ¿Puede acabar siendo más famoso el documental que el videojuego al que homenajea?


Relato ineficaz, ¿videojuego intrascendente?

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El principal problema es que estamos ante un relato ineficaz basado en lo que parece una inocente reverencialidad. El espectador con buena intención y algo de conocimiento de la Edad de Oro del Software Español desea ser partícipe de la narración y dejarse llevar por las intrincadas circunstancias de un desarrollo repleto de anécdotas interesantes... pero no parece que el desarrollo de Capitán Sevilla tenga algo que lo destaque sobre el resto de historias de creación de videojuegos de la época en España. Jóvenes intrépidos con un Spectrum y un proyecto inspirado en un tebeo amateur dibujado por uno de los artistas del equipo, la piratería y los royalties de Dinamic no acabaron haciendo millonario a nadie. Bueno... quizás sea una historia apasionante la de su desarrollo o las circunstancias que convirtieron a Capitán Sevilla en un injusto desconocido del software español, ¿no?


No nos gusta Capitán Morcilla, un documental sobre un… ¿icono? del software españolLas batallitas de siempre ahora en Amazon Prime Video.Las batallitas de siempre ahora en Amazon Prime Video.

Entran en escena los invitados y comienzan a hablar de Capitán Sevilla sin gran pasión, destacándolo por cortesía al entrevistador y sacando a relucir los eufemismos de siempre sobre los videojuegos españoles (“tenían prestigio por su dificultad”. Ya, seguro). Desde la más pura humildad e ignorancia me resulta imposible preguntarme lo evidente: si no fue un éxito, no es un videojuego excelso, no pareció aportar demasiado en lo visual, sonoro o técnico y tampoco tiene una gran historia que contar... ¿Por qué dedicarle un documental? ¿Es revisionista? Es como si sus creadores hubiesen sido grandes seguidores del juego en su infancia y hubiesen querido lanzarse a su creación del documental a sabiendas que Capitán Sevilla ni fue tanto en su día ni lo será en la actualidad. Parece que el contenido sobre el juego se les acaba y se ven obligados a rellenar con Gonzo Suárez e Iván Lobo para hacer una suerte de radiografía de la industria patria a destiempo y totalmente fuera del contexto histórico.


Porque la narración general del documental es un tanto caótica también... saltos de temas que no parecen tener nada que ver entre sí, los creadores del remake amateur por otro lado sin venir mucho a cuento y sin tener mucho que explicar tampoco, invitados que aparecen unos segundos por cortesía y un recurso animado y pixelado espectacular de Sir Clive Sinclair que esperas que se siga repitiendo con los acontecimientos narrados en el documental y sus protagonistas… pero que se acaba quedando en los primeros segundos de la producción. Dichos segmentos son la muestra de la buena intención de un equipo que, sin duda, ha investigado el trasfondo del título no solo reuniendo a gran parte de los artistas que hicieron realidad el software, sino que se las ha ingeniado para dar con los bocetos y manuscritos originales que hicieron realidad al Capitán Sevilla. Es indiscutiblemente delicioso disfrutar de esas pistitas gráficas.


Es un privilegio ver los bocetos y proyectos que hicieron realidad al videojuego. Lo más destacable del documental sin duda.Es un privilegio ver los bocetos y proyectos que hicieron realidad al videojuego. Lo más destacable del documental sin duda.

Ejercicios como el de No nos gusta el Capitán Morcilla son necesarios para preservar y compartir la trayectoria de la industria españolaSin embargo, al acabar el documental no dejaba de darle vueltas a mis impresiones tras el visionado... ¿Será culpa mía? ¿No le he dado la importancia que merece al Capitán Sevilla dentro del software español? Acudí a los dos libros digitales de Ocho Quilates de Jaume Esteve para revisitar su estupenda lectura y cerciorarme si el problema era de un servidor o del exacerbado énfasis del documental sobre un juego más del extenso catálogo de Dinamic. No pudo sorprenderme más el resultado: en sus cientos de páginas solo se nombra las palabras Capitán Sevilla en dos ocasiones, una para explicar el catálogo de la editora madrileña y otra para hablar del fichaje de la firma de los Ruiz de un dibujante de El Jueves. No me pareció casual que, en su papel de invitado en el documental, Esteve hablase con cierta distancia de Capitán Sevilla. Él también parecía saber que su papel en la historia del software español no pasaba de la anécdota.


El extraño caso del revisionismo honesto

No nos gusta Capitán Morcilla, un documental sobre un… ¿icono? del software español

Lo hablamos al concluir nuestro análisis de High Score de Netflix en 3DJuegos: piezas como la presente deberían ser capaces de ilustrar a todos los aficionados interesados en la historia del videojuego con historias relevantes, acontecimientos interesantes e invitados capaces de aportar sus vivencias e invitar a los jugadores a seguir investigando. La honestidad de los invitados y los propios desarrolladores, como espectador, me acaba quitando cualquier curiosidad sobre Capitán Sevilla. Se agradece, eso sí, esa claridad involuntaria en los testimonios, aunque no tanto las notas y los tópicos sobre los videojuegos actuales que se usan exclusivamente para enaltecer la nostalgia de un tiempo que, para ellos, fue mejor. Citas como “nos sentimos tontos a los mandos viendo lo que parece una película” son afirmaciones severas que no vienen a cuento.


No nos gusta Capitán Morcilla, un documental sobre un… ¿icono? del software españolEl protagonista de la historia en toda su gloria hispalense.
El protagonista de la historia en toda su gloria hispalense.

Algo que vuelve loco también a los más rancios del retro español (no te des por aludido si no eres un rancio, gracias) es el revisionismo de NES en España. Esa especie de relato a caballo entre la invención y la anécdota de una expansión de la consola de 8 bits de Nintendo a finales de los 80 y principios de los 90 que nunca existió como tal pero que enerva especialmente a los fans de los microordenadores, siempre dispuestos a ser los protagonistas por activa y por pasiva, tengan razón, como pueda ser el caso, o no. Aquí vuelve a pasar un poco lo de siempre: las batallitas eternas en vídeo, los tópicos de siempre en formato documental y una hora en la que se rescata el proceso de desarrollo de un videojuego más de la Edad de Oro del Software Español... pero no mucho más.


En definitiva… peca de reverencial. Y, sin embargo, ejercicios como el de No nos gusta el Capitán Morcilla son necesarios para preservar y compartir la trayectoria de la industria española. Puede ser una primera puerta de entrada para un momento histórico nacional, y eso es valioso. Reseñar y repasar la historia de los juegos en formato documental es algo maravilloso y que ayuda a los espectadores a asistir a una clase de historia sin mayores dolores de cabeza que prepararse algo de picar y beber y disfrutar de su visionado en la plataforma de streaming de turno. Las buenas intenciones tras el documental son evidentes, ¿pero habría cuadrado más en una suerte de recolección de pildoritas sobre juegos españoles de los 80 en el que se le podría haber dado una importancia más real a su trascendencia en la Edad de Oro del Software español?


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