Tenemos muy normalizados los remakes en el videojuego para lo complicados que son de abordar. Si no tocas lo suficiente, al público le parece injustificada su existencia, como pasó con Until Dawn. Si tocas de más, hay posibilidad de alterar demasiado la experiencia y crear un producto polémico, como Final Fantasy VII Remake. Ubisoft se enfrenta a esto con Assassin's Creed: Black Flag Resynced, el regreso de uno de los títulos más queridos de la saga. Y tras jugarlo durante algo más de tres horas he de decirte que aquí, la compañía gala ha apostado por un enfoque muy interesante, así que tengo mucho de lo que hablar.
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Más que un lavado de cara gráfico
Ya han pasado 13 años desde el lanzamiento del Black Flag original en PlayStation 3 y Xbox 360. Ahora Ubisoft, en un momento complicado para la saga, se prepara para volverlo a convertir en el centro de la conversación. Pero ¿qué tipo de remake es este? ¿Algo más transgresor o una aventura conservadora? Con el mando en las manos, me ha quedado claro que es de la segunda categoría. Una apuesta bastante segura que busca el éxito con una idea sencilla: traer a plataformas actuales (y con unos gráficos a la altura de las exigencias modernas) uno de los mejores y más queridos títulos de la franquicia.
Este remake no se conforma con mejorar los gráficos, sino que cambia algunas de sus decisiones jugables y agrega nuevo contenido
Pero ojo, porque aquí hay más que eso. Además de las obvias mejoras técnicas, hay una serie de cambios estructurales y jugables para que este remake se sienta un juego completo. No simplemente un título de séptima generación maquillado. Y esto lo pude comprobar a través de los diferentes segmentos de la demo: el comienzo de la aventura consiguiendo el traje de asesino y visitando la Habana; el mundo abierto; y el rescate de Lucy Baldwin, uno de los nuevos personajes del título.
Este remake no se conforma con simplemente hacer que una obra querida se vea bonita, sino que cambia algunas de sus decisiones jugables y agrega nuevo contenido. Y la novedad más evidente es el rediseño de su combate. Richard Knight, director del proyecto, me contó de dónde venía este cambio y las decisiones que giran a su alrededor. Los tiempos han cambiado, la saga y lo que los jugadores esperan de un título de acción también. Esto, en términos de combate, se traduce en una búsqueda de algo diferente, un enfoque más basado en la habilidad y los parries.
Los enemigos en esta versión tienen un medidor de defensa que podemos romper atacándolos, pero también podemos despacharlos con destreza ejecutando un parry perfecto. Cuando nos vayan a atacar, un indicador visual nos avisa del momento justo en el que bloquear. Si acertamos, pierden el equilibrio y pueden ser presas de un remate final. Es una fórmula que, pese a no ser rompedora, funciona muy bien creando un flujo de acción satisfactorio.
Eso sí, no solo va de desviar ataques la cosa. Además de ataques fuertes, ligeros y parries, también tenemos otras dos herramientas a nuestra disposición: una patada baja que permite tirar enemigos al suelo para ejecutarlos; y el dardo de cuerda, que ahora se desbloquea antes que en el título original. De esta manera, en el Remake apunta a ser una parte indispensable de nuestro kit para atraer rivales y desestabilizarlos.
No es hacer cuatro ajustes al sistema de combate, es replantearlo desde cero
Todo esto no funcionaría sin un comportamiento de enemigos retocado. Son bastante más agresivos, tienen diferentes patrones de ataques y ritmos, además de golpes imbloqueables que tendremos que esquivar. Incluso me encontré con nuevos tipos de ofensiva que en el título original simplemente no existían. No es hacer cuatro ajustes al sistema de combate, es replantearlo desde cero.
Como punto negativo, decir que algunas de las peleas en las que me vi envuelto se sintieron un poco demasiado caóticas, y que hasta llegué a recibir algún que otro ataque venía desde fuera de mi cámara activa. No es el fin del mundo, desde luego, y hasta puede servir como herramienta narrativa para demostrar lo encarnizada que es cada pelea.
El sigilo también tiene cambios
No es el combate lo único que ha cambiado, también hay novedades en el sigilo, otro de los grandes pilares de la saga, aunque ya te aviso de que no voy a hablar de cambios tan radicales. Para empezar, que el dardo de cuerda se desbloquee antes tiene impacto en estos segmentos, pues ahora podemos utilizarlo en misiones donde antes no era una posibilidad. También tenemos un botón para agacharnos, pues en el Black Flag de 2013 esto era una acción inmediata.
Junto a estas dos modificaciones hay una tercera mucho más importante y, para mí, crucial: un rediseño a cómo nos perciben los NPC. Con esto me refiero a que la facilidad para detectar a Edward dependerá del ciclo de día y noche y del clima dinámico. Al fin y al cabo, no es lo mismo infiltrarnos en una fortaleza de día y con el cielo despejado que hacerlo por la noche en medio de una tormenta. Eso le da un talante más estratégico a nuestra manera de abordar los objetivos de la aventura.
En teoría, esto es un acierto. Hacer del factor de sigilo algo más realista y complejo que tiene el potencial de darle un grado más de profundidad a las misiones que realicemos. El parkour también se ha retocado para sentirse más ágil y permitirnos hacer cancelaciones con mayor facilidad, dándole al movimiento un talante más fluido y satisfactorio.
El gran problema aquí es la fricción entre estas ideas nuevas y el juego que ya existía
Ahora, el gran problema aquí es la fricción entre estas ideas nuevas y el juego que ya existía y sobre el que se está aplicando esta nueva capa de barniz. Con zonas que no han sido completamente rediseñadas para adecuarse a las novedades jugables, es tangible que han sido creadas con otra mentalidad y otras posibilidades jugables como eje central. Mi esperanza es que ahí entre a marcar la diferencia el nuevo contenido para este título, porque no todo van a ser caras y situaciones conocidas en Resynced. Como ya mencioné antes, en la demo que pude probar se incluía la misión de rescatar a Lucy, uno de los tres nuevos integrantes de nuestra tripulación que además de tener su propia historia también añade mecánicas nuevas al combate naval.
Sabemos que habrá tres nuevos compañeros, y en el caso de Lucy reclutarla desbloqueaba la habilidad para proteger el barco más efectivamente ante los ataques enemigos usando la destreza defensiva en el último momento. Casi como si se tratara de otra manera más de hacer parry. Aun así, solo pude ver el primero de sus encargos, y este tampoco me dejó claro cuán ambiciosas van a ser las misiones extra de este remake.
Profundizando en el combate naval
Este combate con navíos también ha visto cambios, en mi opinión, a mejor. Ahora los controles se sienten más ágiles y menos rígidos, pero esto no es lo único que ha sido modificado. A las habilidades de los oficiales también hay que sumarle los modos de disparo secundarios del Jackdaw que le dan más complejidad a los enfrentamientos. El resultado son combates más dinámicos y complejos, con menos momentos de pasividad y muchas más acciones por nuestra parte.
Antes he mencionado el clima dinámico para hablar de su impacto en el sigilo, pero lo mejor de este sistema es que también tiene una gran interacción con los enfrentamientos a bordo del Jackdaw y la navegación en el mundo abierto. Como es lógico, si en medio de un encontronazo contra barcos españoles comienza una tormenta, no solo todo se volverá más impredecible, además veremos nuestras opciones mermadas ya que no podremos viajar a toda vela. Y todo esto le da un toque más orgánico y vivo a las secciones de alta mar.
Mundo abierto con gráficos renovados
Por último, está claro que cualquier Assassin's Creed que se precie necesita un mundo abierto a la altura, y este es otro de los aspectos donde el cambio gráfico brilla con fuerza. El mapa de Black Flag mantiene su escala a la vez que se deshace de pantallas de carga para que todo se sienta más natural y fluido. Podemos desembarcar en la Habana sin interrupciones, y aunque en un principio pensé que este añadido no sería gran cosa, sí que ayuda a vender bien la ilusión de ser un bucanero libre. Además de que las islas y playas menores hayan sido rediseñadas, la gran novedad en este segmento (además de las mejores técnicas) viene de la mano de una nueva mecánica: bucear donde queramos. Desde Ubisoft me dijeron que habrá sorpresas ocultas bajo el agua, y espero que estas sean algo más que simples conjuntos de recursos. De ser así, estamos ante un pequeño cambio que puede dar bastante juego.
Eso sí, cuando hablamos de mejoras tecnológicas, solemos (injustamente) centrarnos solo en lo visual, pero el apartado sonoro también evoluciona con los años, y en Resynced eso lo han tenido muy en cuenta. Explorando La Habana no tardé en notar cómo el paisaje auditivo del juego ha sido rediseñado y expandido. Ahora todo se siente más vivo, natural e inmersivo, y esto le da a los núcleos urbanos una mayor sensación de ser un lugar tangible. Esto no es solo decorado, pues sabemos que, si prestamos atención a nuestros entornos, podemos enterarnos sobre secretos escondidos.
Dicho eso, Ubisoft ha acertado de lleno en el lado estético de este remake. El motor Anvil es uno de los más sólidos de la industria para hacer mundos abiertos, y eso se nota también en este título. El resultado no solo se resume en "mejores gráficos", también en localizaciones más vivas y densas. Todo esto acompañado de unos personajes que ahora son mucho más expresivos y realistas, haciendo que su personalidad brille todavía más. Lo más importante es que la esencia estética del original está intacta. Si bien hay remakes que sacrifican parte de su sabor original en la transición a tener mejor aspecto visual, con Black Flag Resynced me he encontrado con el caso contrario, y eso es de agradecer.
La nota no tan dulce la dio el rendimiento, aunque es algo con lo que soy optimista. Noté algunas bajadas de FPS que no pude ignorar, pero eso es algo que puede tener explicación: al título todavía le queda tiempo en el horno. Viendo el rendimiento de Assassin's Creed Shadows, el equipo de Ubisoft Singapur cuenta con suficiente margen de maniobra como para tener un título bien optimizado.
¿Qué me ha parecido Assassin's Creed Black Flag Resynced?
Estoy seguro de que los más forofos del original lo van a disfrutar como enanos. Es el remake de un juego buenísimo y muy querido que entra por los ojos, y encima viene con novedades jugables y de contenido. Ahora bien, para quienes vayan a jugarlo por primera vez, quizás esas fricciones entre el contenido viejo y el nuevo, especialmente si vienen de haber jugado a títulos más modernos, pueden ser algo más evidentes.
Aun así, todo apunta a que el enfoque de Ubisoft, el de ser fieles a la aventura original y no jugársela con grandes cambios, es el correcto y tiene muchas posibilidades de gustar. Hablamos de un muy buen título al que no le pesa demasiado el paso de los años, y unas pequeñas capas de barniz pueden ser más que suficientes para que vuelva a relucir. Sabremos qué tal le sienta el conjunto de todos estos cambios el próximo 9 de julio, cuando se estrene en PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC.
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