Seguro que os acordáis cuando hace unos años todo aquel que alguna vez había salido bailando en una pantalla de cine o en una serie parecía tener motivos para demandar a Epic Games por los bailes de Fortnite. Pues no ha terminado la cosa. Ahora, la polémica llega hasta Marvel y Sony Music, y el protagonista de este nuevo lío no es otro que Deadpool, que además de bocazas, se ha convertido en un problema legal inesperado.
Todo comenzó con un icono del pop de finales de los 90: NSYNC. Su canción "Bye Bye Bye" no solo pegó en todas las radios, sino que también trajo consigo una coreografía que se convirtió en un referente cultural. El responsable de esos movimientos tan memorables es Darrin Henson, coreógrafo que ideó la rutina para la actuación del grupo en los Radio Music Awards de 1999, y que por su trabajo recibió el MTV Video Music Award a la Mejor Coreografía en 2000. Lo que parecía un recuerdo nostálgico del pop ha resurgido con fuerza, pero esta vez fuera del escenario musical.
Deadpool baila… y desata una demanda
El baile regresó con fuerza gracias a la película Deadpool & Wolverine, donde el antihéroe interpretado por Ryan Reynolds lo ejecuta durante la secuencia inicial, causando sensación en los fans. Sin embargo, según informa Billboard, Henson no está nada contento con esta reutilización. Según la demanda presentada el 27 de marzo contra Sony Music Holdings, recogida por Billboard, Henson alega que Sony no tenía autoridad para licenciar su coreografía ni para cederla a Marvel ni a otros proyectos como Fortnite.
En la denuncia se afirma que la obra pertenece íntegramente a Henson, y que para obtener un reconocimiento completo de su autoría y la transferencia de todos los beneficios generados por Sony y sus licenciatarios, es necesario un fallo del tribunal. Henson destaca además que su trabajo ha sido desvinculando la coreografía original y asociada únicamente a los personajes de la película, lo que le deja fuera del reconocimiento y la compensación económica que merece.
Una lección sobre propiedad intelectual en la era digital
El baile no solo se quedó en la gran pantalla. En septiembre de 2024, Epic Games introdujo el emote de "Bye Bye Bye" en Fortnite, aunque solo estuvo disponible cinco días en la tienda del juego. Desde entonces, y con la demanda en marcha, parece poco probable que vuelva a aparecer. Aunque ni Marvel ni Epic Games son demandados directamente, la polémica pone en evidencia los riesgos de licenciar coreografías icónicas sin la autorización explícita de sus creadores.
Lo que comenzó como un sencillo baile de pop se ha convertido en un ejemplo de cómo la propiedad intelectual puede generar conflictos legales inesperados en el cine y los videojuegos. La historia de Henson demuestra que detrás de cada emote viral o secuencia memorable puede haber un creador buscando reconocimiento y compensación justa. Mientras el caso legal sigue su curso, tanto fans del cine como jugadores de Fortnite deberán recordar que, incluso en el entretenimiento, los derechos de autor siguen siendo una cuestión a tomarse muy en serio.
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