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La Columna de Dayo

Qué significa una cueva: El lugar más triste de Final Fantasy IX es el más ignorado

"La cueva de Quan es un lugar inmensamente triste precisamente por la ausencia que evoca".

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Final Fantasy IX

Mi abuelo materno murió hace ya muchos años. La noticia me pilló por sorpresa; estaba de campamento y, cuando volví a casa, me lo contaron. No supe qué hacer, cómo reaccionar; le quería y respetaba, pero no fui capaz de llorar una sola lágrima. Tuve que hacerme a ello, seguir con la vida, y un día fui a visitar a mi abuela, ahora viuda. Ella era minusválida, así que siempre estaba en el mismo sitio, sentada en el sofá del salón viendo la tele, y cuando sólo escuché su voz al entrar me di cuenta realmente de qué significaba la muerte de mi abuelo. Había sonidos a los que me había acostumbrado en esa casa: sus pasos, él en la cocina, algún canturreo bobo mientras iba a hacer pis. Cada vez que me iba, él salía a despedirse por el balcón, pero esta vez no había nadie al partir. Ya no había nada. La casa era menos sin él. Seguía siendo el mismo lugar, pero quienes le habíamos conocido sabíamos qué lugares habitaba, dónde correspondía, como la marca que deja un mueble cuando lo quitas pasado mucho tiempo.


Pasado el bosque, junto a las montañas, cerca de Treno, hay un lugar en Final Fantasy IX: la cueva de Quan. Está tan lejos de la ruta principal que sólo puedes encontrarlo de casualidad o con una guía, y no tiene mucho dentro: un par de cofres, ya ni recuerdo si tiene cada uno un éter o un elixir. Da igual. No hay enemigos, no hay objetos secretos.


No está Quan.


Imagen de Final Fantasy IX

Este es el abuelo de Vivi, aquél simpático mago negro vestido de azul tan conocido por su papel en Kingdom Hearts 2. No entraré en spoilers, pero Vivi no tiene familia natural, no ha nacido de manera propiamente dicha. Quan no es su abuelo; le pescó de casualidad y decidió que le adoptaría porque comérselo era demasiado lío. Apenas sabemos nada de él más allá de unas pocas menciones.


No hay una misión, no hay grandes cinemáticas ni catarsisLa cueva de Quan es un lugar inmensamente triste precisamente por la ausencia que evoca. Llegado un momento lo visita Vivi y puedes seguirle para tener una conversación breve que te revela cómo se conocieron, pero ahí queda todo. No hay una misión, no hay grandes cinemáticas ni catarsis. Esta es una cueva donde una vez vivieron dos personas, y sólo significa algo para ellos. Nuestro papel se limita a especular, pensar si alguna vez hubo una banda sonora para adornar este espacio. ¿Se bañaban Vivi y Quan en las pozas? ¿Pescaban juntos en aquél puente roto? Sólo podemos atisbarlo.


El videojuego está demasiado acostumbrado a darnos propósito y respuestas. Todos los textos en The Last of Us contribuyen al mosaico de la historia de turno, ningún lugar de Skyrim existe por sí mismo. La caverna de Quan no cuenta ninguna historia porque terminó hace tiempo. Nosotros tenemos las sobras. Niega la catarsis, la gran revelación, el "y esto, ¿pa qué?". El luto tiene muchas formas y a veces no hay una solución al problema. Nadie puede devolver la voz a esos pasillos vacíos, y esa es precisamente la gracia. No nos corresponde sacarle nada ni construir nada nuevo ahí. No es nuestra historia. Para Yitán es sólo una cueva.


Sin Quan, lo es un poco más.


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