Una demo del Steam Next Fest me ha hecho recordar con más cariño que nunca The Legend of Zelda: The Wind Waker. Aquella aventura de Link nos enseñó, hace casi 25 años, que navegar en un videojuego podía ser algo sorprendentemente divertido. Siempre me ha cabreado un poco que esa idea de ir de isla en isla resolviendo misterios mientras vivimos aventuras en el mar haya quedado tan olvidada. Ahora, sin embargo, un estudio independiente recoge el concepto para cambiarlo completamente de tercio. En Will: Follow the Light el barco no tiene un nombre tan carismático como Mascarón Rojo y la aventura no es de fantasía, pero la estructura quiere recordar a aquella que vimos hace tanto tiempo.
Un juego de misterios en alta mar
Para definir Will: Follow the Light podemos tirar de la jerga técnica y decir que se trata de una aventura narrativa de exploración o, simplemente, utilizar el lenguaje común y dejarlo en que es un juego de misterios en alta mar. La demo disponible en este Steam Next Fest parece ser simplemente la primera hora de juego, pero deja bastante clara cuál será la estructura del título cuando se estrene este mismo 2026. Navegamos con el barco hacia una isla, la exploramos para avanzar en la trama y vamos hacia la siguiente. Lo interesante está en lo que ocurre a lo largo de todo este camino, y es que tanto los viajes en barco como la exploración en tierra tiene su aquel.
Will, el protagonista, es un hombre que lleva toda la vida atado al mar y que no está pasando por una buena racha. En el inicio del juego queda claro que algo malo le ha ocurrido a su mujer y, aún encima, resulta que su hijo ha desaparecido. Así, emprende un viaje tratando de conseguir pistas para rescatarlo. En este sentido y aunque todo apunta a que ahondaremos en muchos aspectos personales de la vida de nuestro protagonista, el título se define como una experiencia "sobre padres e hijos". Un tropo narrativo que, si bien hemos visto explotado en algunos de los juegos más exitosos de la última década, sigue funcionando a las mil maravillas cuando se lleva con la maestría necesaria.
El barco es uno de los protagonistas de Will: Follow the Light.
En cuanto al viaje en sí mismo, es hora de hablar del barco. Su importancia queda clara desde el inicio del juego. A través de un prólogo que sirve como tutorial y que está fantásticamente llevado, se nos explica cómo navegar. Tendremos que trazar la ruta en un mapa físico que está en el camarote, izar las velas, controlar la dirección o decidir cuándo utilizar el motor de combustión. No es algo demasiado sesudo, pero me resultó interesante durante el rato de la demo en el que tuve que utilizarlo. Si en el juego final se combina con algún secreto por descubrir, puede que recorrer el mapa del juego sea bastante interesante. A fin de cuentas, eso es lo que me hizo pensar tanto en el mencionado The Wind Waker.
Con respecto a lo que pasa en tierra, es difícil sacar conclusiones. La única isla disponible en la demo tiene un marcado carácter introductorio, con puzles extremadamente sencillos y una tensión narrativa que empieza a desarrollarse pero todavía no termina de estar ahí. Es en el final, con un ‘plot twist’ tremendo, que uno tiene esa sensación de que querría poder seguir jugando al menos unas horas más. Además, mientras que la estructura de esta primera incursión en tierra es muy tradicional, completando puzles y viendo avances de la historia poco a poco, en el juego completo se han adelantado secuencias como viajes en un trineo tirado por perros y exploración de cuevas.
La sensación es que todo funciona lo suficientemente bien como para que, si te interesa la trama, tengas suficiente como para seguir jugando. Sin embargo, hay dos cosas que me gustaron un poco menos de la demo que esperaría ver cambiadas en la versión final. La primera es que en algunos viajes en barco, a mitad de trayecto, hubo una pantalla de carta que cortó la navegación. La otra es que, en los puzles, nuestro protagonista se volvía un charlatán y revelaba las soluciones demasiado rápido. Son detalles que podrían estar solucionados en la versión final y que, sin duda, harían mejorar la sensación general.
Will: Follow the Light era el juego que más me había llamado la atención de todos los que estaban disponibles en el Steam Next Fest y, la verdad, no me arrepiento de haberle dado una oportunidad a la demo. Si tuviera que explicar en pocas palabras mis sensaciones, parafreasría la mítica frase de Django Desencadenado: el juego ya tenía mi curiosidad, pero ahora tiene mi atención para cuando se estrene definitivamente este 2026.
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