Cada vez que se anuncia una nueva consola, los seguidores de la marca de turno, conscientes de que su hardware tiene los días contados, se enfrentan a la misma cuestión: "¿me actualizo ya, o me espero? ¿me paso a la competencia?" En PC, donde el concepto de generaciones no funciona igual, no existe ese problema; y Steam Machine es un PC. Y como ya tengo uno para jugar en casa, me resulta fácil ver lo que proponen Gabe Newell y los suyos y decir, "no es para mí".
Es algo que la propia Valve ha reconocido abiertamente en más de una ocasión: Steam Machine es una manera de abarcar el mundillo del PC gaming, pero ni es la única ni desea serlo. Y aunque entiendo perfectamente la decepción y el descontento que sienten los que se esperaban una especie de 'entry grade' tan accesible en términos de funcionamiento como de rendimiento, sospecho que habrá otros muchos en mi tesitura particular —esto no era una necesidad.
Pensándolo en frío, incluso si Steam Machine hubiera salido en un momento más favorable me lo pensaría dos veces antes de pasar por caja porque SteamOS tiene una serie de limitaciones que uno debe sortear para jugar a títulos con software antitrampas (instalar Windows y hacer un dual-boot, por ejemplo).
Un dispositivo pequeño y fácil de personalizar
Viendo el panorama que se nos ha quedado, sospecho que Steam Machine será un producto goloso para entusiastas con dinero y/o entendimiento que desean hacer virguerías personalizando esto, tal vez aprovechando las libertades que plantea Linux. Una versión ultra-premium de Raspberry Pi, tal vez, si sabes a lo que me refiero. Es probable que el jugador promedio considere otras opciones.
Admito, eso sí, que me da penilla perderme la parte de juguete que hay en esto. El cubito con tamaño de GameCube y carcasa personalizable que reproduce tus juegos. Mi PC no es en absoluto así: es una enorme semitorre de doble cámara y cada vez que los ventiladores hacen su trabajo, rugen con la fuerza de mil dioses nórdicos enfadados. Cada vez que lo abro para limpiarlo por dentro, debo poner sus pesados paneles de metacrilato en un lugar seguro.
Ese lado táctil, juguetón y nintendero de intercambiar paneles por otros que casi con total seguridad se popularizarán entre terceros. No soy muy fan de las consolas en general , pero reconozco tener cierta debilidad por todos esos accesorios que suelen llegar para decorar las portátiles con personajes o diseños de artistas; así como carcasas alternativas y esa clase de cosas. Incluso Steam Deck tiene un mercado grande para botones, chasis y demás.
El es híper personalizable: hay toda clase de ideas. Pocas son asequibles y carismáticas, eso sí.
En los PC de sobremesa no vemos muchas cosas así. Si tal, hay quienes personalizan el interior de la caja con figuras de Funko o Nendoroid; pero no se recomienda hacerlo para no obstruir el flujo de aire. Y otros elementos del estilo son muy caros, como pantallas (algunas de ellas son incluso táctiles) para reproducir imágenes estáticas o GIF. Es un mundo muy caótico, inaccesible, desorganizado. No hay una tienda referente o un formato al que atenerse.
Todo esto es normal, porque el PC se usa para muchas cosas. Pero Steam Machine está diseñada con los videojuegos en mente, y tiene ese factor justito de iluminación y personalización que me había parecido muy bien traído. Ojalá en el futuro, a medida que SteamOS se expande con nuevas posibilidades, algunos fabricantes tomen una iniciativa parecida para diseñar cajas con una filosofía parecida, sea en formato mini-ITX o no. Me niego a tener que elegir entre el abuso de RGB o paneles híper caros de edición limitada y funciones absurdas.
En 3DJuegos | Cómo y dónde reservar Steam Machine. Así puedes conseguir el hibrido de PC y consola de Valve
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