La firma norteamericana puede conservar Chrome, pero tendrá que compartir información con sus rivales
Google lleva varios meses enfrentando una de las situaciones más complicadas de su existencia: el juicio antimonopolio por sus prácticas empresariales. Como consecuencia directa de ello, numerosos rumores se centraron en posibilidades como la venta de Chrome o la división de Android, pero lo cierto es que estas maniobras estaban más cerca de ser una hipótesis que una realidad. Ahora, tras la decisión del juez, Google ya sabe que podrá conservar Chrome, pero (valga la redundancia) hay un "pero" importante: tendrá que colaborar de forma directa con otros competidores.
Como señala Ars Technica, Google fue declarado culpable de monopolio en el terreno de las búsquedas por violar la Ley Sherman Antritrust. El juez Amit Mehta, el principal responsable del caso, decidió que Google no tendrá que vender Chrome a pesar de la solicitud del DOJ. De hecho, el tribunal solo impuso medidas de datos y conducta limitadas, razón por la que la firma podrá seguir pagando a empresas como Apple y Mozilla para obtener una colocación preferencial en el terreno de las búsquedas. Sin embargo, en este punto empiezan los problemas para la compañía.
Google tendrá que colaborar como sus rivales
Como indica la publicación original, Google no podrá exigir que sus socios distribuyan Gemini, Chrome, Google Search o Assistant de forma obligatoria, una posición que sí exigía en estos momentos. Además, la firma se verá obligada a compartir ciertos datos de interacción de búsqueda (esto, por ejemplo, implica a herramientas como GLUE o RankEmbed) al menos dos veces con sus principales competidores del mercado. No obstante, esto no afecta a los datos de entrenamiento con IA de Google, ya que la firma no tendrá que repartir la información relacionada con sus modelos de IA generativa.
A su vez, Google también tendrá que abrir su índice de búsqueda a competidores, un aspecto que deberá llevar a cabo como mínimo una vez. Gracias a esto, los mismos tendrán acceso a datos como identificaciones de documentos oficiales, enlaces o fechas de rastreo. Por ende, se espera que el acceso al índice no solo tenga un coste importante de mercado, sino también restricciones de uso como, por ejemplo, la prohibición del scraping masivo. Por tanto, las empresas que sindiquen resultados de Google solo podrán utilizar un 40% de los mismos durante el primer año.
Así, un comité técnico será el encargado de vigilar durante seis años el cumplimiento de estas medidas. Google, por su parte, tiene la intención de apelar la decisión del tribunal, un aspecto que podría llegar a retrasar la aplicación de los cambios durante años. De esta forma, aunque la firma consiguió evitar la venta de Chrome o la división de Android, sí tendrá que colaborar de forma estrecha con sus principales competidores para garantizar que no ejercerán prácticas antimonopolio. Esto, a su vez, podría dar alas a gigantes de la IA como OpenAI o Anthropic.
Un nuevo problema para el gigante de búsquedas
Tras conocer la sentencia, inmediatamente supimos que Google estaba obligada a compartir datos de búsqueda con competidores. A priori, muchos pensaron en compañías como Microsoft y Apple, ya que estos quieren ensalzar el valor de Microsoft Edge y Apple Safari respectivamente. No obstante, el foco también se ha puesto sobre las startups de IA más populares del mundo, ya que el juez Mehta hizo hincapié en cómo la irrupción de la IA generativa cambió el rumbo del caso y, por ende, decidió no forzar la venta de Chrome ni Android a cambio de sentar un nuevo precedente en este campo.
Como señala Reuters, chatbots como ChatGPT, Perplexity o Claude ya se utilizan para búsquedas, razón por la que Google ha visto cómo la IA se convierte en un rival importante. De esta forma, salvo giro radical de los acontecimientos, se espera que estos modelos basados en inteligencia artificial sean capaces de seguir evolucionando hasta acercarse al nivel de Google Search. Por tanto, la obligación de compartir datos reduce las barreras de entrada, pero hay un aspecto positivo para Google: no está afectada por la distribución.
Como dijimos unas líneas más atrás, Google tiene la opción de seguir pagándole a Apple para ser el buscador por defecto en sistemas de la firma norteamericana, una opción que le permite llegar a cientos de millones de usuarios. Además, también hay que tener en cuenta que desarrollar un motor de búsqueda competitivo sigue siendo sumamente caro, pero la información que Google compartirá con sus rivales podrían servir a firmas como OpenAI para cumplir su sueño con el desarrollo de un navegador web. De hecho, Perplexity ya lanzó su propio navegador con ayuda de Nvidia y está negociando preinstalaciones en el mercado móvil.
Sundar Pichai, CEO de Google y uno de los máximos defensores de la evolución de la inteligencia artificial, advirtió que la medida de compartir datos podría permitir que los rivales de Google copien su tecnología. De esta forma, Microsoft podría revivir Bing y Apple, por su parte, podría llegar a intentar entrar en el terreno de las búsquedas para recuperar terreno. Aún así, alabó la decisión del juez de darles la oportunidad de seguir pagando por distribución, una situación que Metha defendió al asegurar que las grandes tecnológicas y las startups ya reciben "cientos de miles de millones de euros" en capital para IA.
Imagen principal de Pawel Czerwinski (Unsplash)
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