La relación entre Corea del Sur y Estados Unidos es una de las más complejas del mundo. Hace escasos días, ambas regiones estaban estudiando la posibilidad de alcanzar un acuerdo beneficioso para las dos en el terreno de los aranceles, ya que ninguna quiere sufrir las consecuencias de una hipotética subida sin control de estos impuestos. Sin embargo, esto es solo el nuevo capítulo de una relación muy curiosa, una situación que nos ha llevado a ver dos nuevos casos protagonizados por empresas norteamericanas: por un lado, Google; por otro, Starbucks.
En esencia, ambos casos reflejan la tensión entre servicios globales y hábitos o regulaciones locales en Corea del Sur. Así, mientras el gigante tecnológico vive un choque entre su condición como multinacional y las regulaciones estatales que priorizan la seguridad nacional y el control de datos, la empresa especializada en cafés tiene que hacer frente al comportamiento cultural local que, en resumidas cuentas, afecta tanto a la rentabilidad como a la experiencia del cliente. Por ello, mientras Google busca una solución que pasa por decisiones gubernamentales y geopolíticas, Starbucks se centra en ajustes internos de corte empresarial.
Las trabas que sufre Google Maps en Corea del Sur
Como señala TechSpot, Corea del Sur es uno de los pocos países (junto a Corea del Norte y China, por ejemplo) donde Google Maps no ofrece navegación completa ni direcciones en tiempo real. El problema, según revela la publicación original, surge a raíz de la intención de la firma norteamericana de exportar datos cartográficos detallados a servidores disponibles en el extranjero. Como consecuencia directa de ello, un comité gubernamental que incluye defensa, relaciones exteriores, transporte e inteligencia ha vuelto a retrasar la decisión hasta octubre de 2025.
Google ha solicitado mapas de alta precisión a escala 1:5.000, ya que necesita que estos sean capaces de identificar edificios, callejones y características del terreno. El problema, según revela TechSpot, es que el gobierno surcoreano teme que estos datos revelen ubicaciones sensibles como bases militares o infraestructura crítica. Por ello, los mapas locales siguen siendo gestionados por Naver y Kakao, dos empresas que almacenan los datos en servidores nacionales.
Como consecuencia directa de esto, Google solo puede mostrar mapas de baja resolución (1:25.000) y, por ende, es incapaz de ofrecer direcciones en tiempo real. Naver y Kakao, a diferencia de los problemas que experimenta Google, no solo han podido mejorar sus aplicaciones, sino que ofrecen soporte multilingüe y navegación paso a paso para extranjeros. Por ello, Google Maps se ha convertido en el centro de las críticas: mientras las quejas aumentaron un 71% en 2024, el 30% de estas están relacionadas con la app de Google.
Por desgracia, esta situación no solo afecta a la compañía norteamericana, sino también a las startups locales y su intento de impulsar la innovación en servicios basados en localización. No obstante, el 90% de las empresas de cartografía digital se oponen a la petición de Google, una decisión sorprendente, pero lógica si tenemos en cuenta sus razones: temen la creación de un monopolio extranjero. Por ello, la pelota está en el tejado de Google, ya que el gobierno le ha propuesto utilizar centros de datos locales, pero los norteamericanos no están por la labor.
¿Qué es el "cagongjok" y por qué perjudica a Starbucks?
En otra publicación, TechSpot señala un problema que está experimentando otra empresa norteamericana: Starbucks. A diferencia de lo que sucede en España, en Corea del Sur sí es más común que muchas personas trabajen o estudien en cafeterías, una situación que afecta especialmente a Starbucks. Así, harta de esta situación, la empresa ha decidido tomar cartas en el asunto y ha colocado carteles en todo el país pidiendo que no conviertan sus locales en oficinas domésticas. De hecho, también han prohibido el acceso con ordenadores de sobremesa, impresoras, regletas o biombos para dar privacidad.
Sorprendentemente, existe un término surcoreano que explica este fenómeno: "cagongjok" (una mezcla entre "café" y "tribu de estudio"). Este, en resumidas cuentas, describe a aquellos que pasan muchas horas trabajando o estudiando en cafeterías, una situación muy común en la región asiática. Para combatir este fenómeno, los carteles de Starbucks también piden dejar espacio en mesas compartidas y llevarse las pertenencias si se abandona el asiento por mucho tiempo. Con esta medida, la compañía espera que aumente la comodidad de sus usuarios al mismo tiempo que reduce los riesgos relacionados con pérdidas o robos.
Como era de esperar, la medida de Starbucks no tardó en ganar viralidad en redes sociales, una serie de plataformas en las que comenzaron a circular fotos de oficinas de trabajo montadas en cafeterías. Según una estimación de 2019 recogida por TechSpot en su noticia, un café de 3 euros cubre solo 1 hora y 42 minutos de ocupación de asiento, un cálculo que incluye tanto el consumo de electricidad como la pérdida de clientes potenciales ante la falta de asientos. Sin embargo, lo más sorprendente es que este es un problema que Corea del Sur arrastra desde hace tiempo.
Entre 2015 y 2024, el número de cafeterías en Corea del Sur se duplicó y llegó a superar a cadenas tan importantes como los supermercados en número de locales. Starbucks, con la imposición de esta medida, no prohíbe el uso de portátiles ni estudiar en sus locales, sino que busca evitar convertirse en oficinas completas. Por tanto, la política apuesta por un equilibrio entre el uso prolongado de un espacio y la rotación de clientes, una situación que la compañía considera clave para evitar un problema que solo puede ir a más.
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