"En un camino de tierra que conducía al mar, en lo más hondo de los Pirineos, vi un cartel. Era de una adivina. 100 pesetas y podría saber mi porvenir". Con estas palabras recuerda Sylvester Stallone un viaje mochilero que cambió su destino por España en 1969. A sus 23 años, recién abandonada la Universidad de Miami donde le quedó créditos pendientes, y sumido en la incertidumbre, se vino al país dispuesto a encontrarse a sí mismo, y se puede decir que lo consiguió.
"Si había una persona en toda España a la que le vendría bien algo de orientación sobre lo que le deparaba el futuro, esa era yo", explica en The Steps, su libro de memorias, sobre por qué se ánimo a pagar a una pitonisa. "Se llamaba Madame Pilar y vivía en una casa vieja y destartalada. (…) Parecía una gitana clásica. Me senté frente a ella. Puso un huevo en un pañuelo y lo rompió. Luego me cogió la mano y empezó a leerme la palma". Le hizo varias predicciones, y todas se acabaron cumpliendo según el actor de Rambo repasando todas ellas.
Predijo el éxito de Rocky
Y con sorprendente precisión. Le auguraron éxito en el drama, el apoyo decisivo de una mujer influyente (la mánager Jane Oliver), una gran fortuna en 1976 (año en que se estrenó Rocky), y la importancia de confiar en su propio criterio. También parecían anticipar los años difíciles que pasó antes de la fama y una madurez forjada por las adversidades, convirtiéndose con el tiempo en una especie de guía simbólica de su carrera. En definitiva, le contó varias cosas que les hizo reflexionar y mucho, tanto como para darle un gran impulso a su vida.
"Miré hacia el mar negro al caer la noche y pensé: ahora es el momento de madurar. Es hora de adentrarse en el infierno, chaval". (Stallone)
"Es difícil no darle un peso extra a ese tipo de profecía cuando te encuentras en una encrucijada como en la que yo estaba", continúa relatando el actor, para actor seguido explicar cómo todo eso le acompañó hasta acabar en una playa de la Costa Brava justo alrededor del atardecer. "Sentado en lo alto sobre el mar Mediterráneo con el sol oculto tras los Pirineos, estaba claro que tenía que dejar esta experiencia atrás y empezar a construir una vida en torno a mis sueños. Tenía que volver a América. A ese supremo creador o destructor del corazón humano, la única e inigualable Nueva York. Miré hacia el mar negro al caer la noche y pensé: ahora es el momento de madurar", añade. "Es hora de adentrarse en el infierno, chaval", concluyó. Y así fue, se fue a la gran manzana.
Como seguramente sepáis, el estrellato se le resistió durante varios años, y le tocó actuar en películas de las que posiblemente no se siente muy orgulloso. Es por eso que años más tarde decidió que si quería triunfar, debería escribirse una película él mismo. Volcó todo su talento en Rocky, y rechazó ofertas con muchos ceros de Hollywood cuando se empeñaron en que no protagoniza el largometraje. El resto es historia, pero si os apetece mucho conocerla sabed que este enero llegará a cines el biopic de 'Yo soy Rocky', que personalmente le tengo ganas.
Imagen | Tulsa King
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