Pocas revueltas populares marcaron tanto la historia de la Inglaterra medieval como la Revuelta Campesina de 1381, un levantamiento que desafió el poder de la Corona tras años de impuestos, hambre y una sociedad devastada por la peste negra. Con este episodio de la historia de Inglaterra bajo el brazo, el mítico Paul Greengrass, director de El mito de Bourne, El ultimátum de Bourne y Capitán Phillips, ha decidido llevar al cine The Uprising con un Andrew Garfield en que ha firmado una trayectoria enorme desde su etapa como Spider-Man, aunque la cinta parece estar marcada por la ya habitual "maldición de la estética medieval".
El director del 75% de la saga Bourne se va al medievo inglés con The Uprising
Como hemos mencionado, The Uprising, aún sin título en España, está basada en hechos reales y sigue la historia de Ploughman, un humilde granjero que termina convirtiéndose, casi por accidente, en un símbolo de la resistencia contra la monarquía inglesa. Aunque este Ploughman (labrador, en español) no existió como tal, todo apunta a que la película se inspirará en varias figuras históricas, especialmente en Wat Tyler, un artesano o campesino —las fuentes historiográficas no se ponen de acuerdo— que ya gozaba de cierta relevancia entre las clases populares. Miles de personas lo siguieron en una revuelta que estalló por varios motivos: los impuestos destinados a financiar la Guerra de los Cien Años, las restricciones salariales impuestas tras la Peste Negra y el creciente descontento con el sistema feudal inglés.
Y aunque Tyler no sea el protagonista de esta historia, todo apunta a que Greengrass mantendrá los aspectos clave de aquella rebelión. De hecho, en el primer adelanto ya vemos cómo un grupo de campesinos decide alzarse en armas para reclamar justicia y supervivencia, dando forma a un ejército improvisado que desafía a la Corona. Incluso pueden verse pequeños fragmentos del asalto a Londres, uno de los momentos más importantes de la revuelta real, cuando los insurgentes llegaron a ocupar parte de la ciudad.
Tras la cámara se encuentra un Paul Greengrass especialmente cómodo narrando acontecimientos históricos. Tras cerrar su etapa en la saga Bourne, el británico volvió a colaborar con Matt Damon en Green Zone, ambientada en la invasión de Irak de 2003; más tarde dirigió Capitán Phillips, centrada en el secuestro del Maersk Alabama por piratas somalíes, y posteriormente 22 de julio, donde llevó a Netflix la historia de la masacre de Utøya, en Noruega. Ahora se pone al frente de una producción que, por momentos, recuerda a clásicos del cine histórico como Braveheart o Gladiator.
Eso sí, quizá el aspecto más polémico, al menos para los amantes de la historia, sea su estética. Greengrass vuelve a contar con Pål Ulvik Rokseth, su director de fotografía en 22 de julio, para retratar este periodo con una imagen cruda, de tonos apagados y escenarios cubiertos de barro y suciedad. Sin embargo, esta representación vuelve a alimentar uno de los grandes debates sobre el medievo: ni fue una época de regresión tan absoluta como suele creerse ni el color desapareció de la vida cotidiana.
Sea como sea, junto a Andrew Garfield, el reparto reúne a Thomasin McKenzie, Katherine Waterston, Jamie Bell, Cosmo Jarvis, Jonny Lee Miller, Stephen Dillane, Tom Hollander y Woody Norman. Distribuida por Focus Features y con Blumhouse Productions como una de sus productoras, responsable de películas de terror como Insidious o M3GAN, The Uprising llegará a los cines de Estados Unidos el 11 de septiembre, mientras que en España su estreno está previsto para el próximo 30 de octubre.
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