En una época en la que toda una generación estuvo marcada por las cintas de animación de Disney, no era raro pensar que Anastasia también formaba parte de esa tirada de obras. Sin embargo, allá por 1997, esta se estrenó de la mano de Fox Animation Studios para hacerle competencia directa al ratón y contar una historia que guardaba más de un secreto.
Un cuento de hadas de una realidad muy brutal
La película nos traslada a la Rusia de principios del siglo XX. En su prólogo, la familia Romanov celebra sus 300 años en el trono cuando Rasputín, un antiguo consejero convertido en villano sobrenatural, lanza una maldición contra los zares. Durante el caos que provoca la revolución, la pequeña Anastasia consigue escapar junto a su abuela, pero ambas terminan separándose. Diez años después, una joven huérfana llamada Anya comienza a sospechar que podría ser la princesa desaparecida. Su encuentro con Dimitri, un antiguo empleado del palacio que pretende aprovecharse de la recompensa ofrecida por la emperatriz, pondrá en marcha un viaje hacia París que cambiará sus vidas.
Aunque esta trama bien podría ser la de un cuento de hadas, lo cierto es que detrás hay una de las historias más conocidas de la Europa moderna. La familia Romanov no fue víctima de una maldición, sino que Nicolás II, su esposa Alejandra y sus cinco hijos fueron ejecutados por los bolcheviques en julio de 1918, después de la Revolución rusa.
Durante años, la ausencia de algunos restos alimentaron rumores sobre la posibilidad de que alguno de los niños hubiera sobrevivido. La figura de Anastasia se convirtió en el centro de esas especulaciones, hasta el punto de que varias mujeres afirmaron ser la gran duquesa. La más conocida fue Anna Anderson, cuya historia inspiró distintas obras de teatro y películas. Sin embargo, los análisis genéticos terminaron desmontando la leyenda.
La película se toma muchas libertades con esos acontecimientos. y, de hecho, fue muy criticada en su momento. La familia imperial no escapó de la revolución, Anastasia no desapareció para reencontrarse con su abuela y Rasputín no lanzó ninguna maldición contra los Romanov. También hay un detalle cronológico que no es exacto: la película sitúa la celebración de los 300 años de la dinastía en 1916, aunque el tricentenario de los Romanov se conmemoró realmente en 1913.
Con todo ello, la película se convirtió en un hito generacional. Detrás estaba la mano de Don Bluth, uno de los grandes nombres de la animación tradicional estadounidense. Este había trabajado en Disney, pero abandonó la compañía en 1979 junto a varios animadores para desarrollar películas con una identidad diferente, como En busca del valle encantado. Sin embargo, Anastasia fue su principal triunfo.
Nacida para competir contra las princesas de Disney, la vida quiso que su relación fuera casi irónica. La compañía adquirió 21st Century Fox en 2019, una operación que incorporó a su catálogo numerosas películas y propiedades que hasta entonces pertenecían al grupo. Entre ellas estaba Anastasia, de ahí que se diga que "por fin es una princesa Disney".
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