Auténtico referente entre los survival horror, el universo Silent Hill da el salto al género de los juegos de mazmorras con esta discreta aventura de acción y rol para PS Vita. Terroríficas criaturas, entornos de pesadilla y un potente multijugador son lo poco salvable en este título, que difícilmente satisfará a los seguidores del clásico de Konami.
Visto como un nuevo Silent Hill, Book of Memories para PS Vita suspende categóricamente. Eso debe quedar claro desde ya mismo. Sin embargo, si lo vemos desde la perspectiva de un juego independiente ambientado en este prolífico universo de terror, el resultado no es, ni de lejos, tan desastroso. Desgraciadamente, aun con esas, estamos ante un título de acción y rol de vista isométrica bastante discreto, que presenta ciertos elementos jugables de gran interés como su multijugador para cuatro jugadores, pero que se queda muy lejos de otros referentes en el género de los juegos de mazmorras o dungeon crawler.
El mundo de las pesadillas
Tener en las manos el poder de escribir nuestro propio destino es un privilegio por el que lo daríamos todo. ¿Todo? Vale, en nuestro caso tal vez la parte de sobrevivir a locas pesadillas plagadas de criaturas infernales nos eche un poco para atrás. Pero está claro que para el protagonista de Book of Memories esta es una minucia sin importancia. Y si no lo es, bien que lo disimula, porque sin pensárselo dos veces y sabiendo los peligros que le aguardan cada vez que se va a dormir, acepta el desafío sin dudarlo.
Será entonces cuando nos toque a nosotros darlo todo a través de una veintena de laberínticas mazmorras ambientadas en seis localizaciones distintas más o menos inspiradas en la mitología de Silent Hill. Pero a diferencia de lo que esperaría cualquier seguidor de esta saga, la estructura jugable por la que se ha apostado responde más a los arquetipos de un juego de acción y rol estilo Diablo, que a un survival horror propiamente dicho.
No da miedo; y su historia tampoco está a la altura de los mejores capítulos de la franquicia. Así que ya de primeras los fans de Silent Hill no encontrarán muchos motivos para hacerse con él. Sin embargo, la mayor lacra de Book of Memories es que tampoco funciona como juego de mazmorras, ya sea porque su sistema de combate se nos antoja algo simple, o porque el desarrollo de la acción cae demasiado pronto en lo repetitivo.
Hay muchos enemigos a los que enfrentarse, montones de armas y objetos que recoger, y un interesante enfoque rolero que le sienta muy bien. Pese a ello, como decimos, este nuevo Silent Hill no está a la altura de las circunstancias. Una verdadera lástima teniendo en cuenta que era la oportunidad perfecta para diversificar este universo de terror con nuevas propuestas jugables. ¿Qué falla exactamente?
El cooperativo mejora mucho la experiencia de juego, pero los desafíos que presenta se mantienen idénticos a los vistos en la aventura en solitario.
Buenas ideas, mal enfoque
Si hablamos del sistema de combate, a pesar de contar con armas cuerpo a cuerpo, de ataque a distancia y alguna que otra habilidad mágica, la
lucha contra las decenas de monstruos a los que nos mediremos se vuelve rutinaria en cuestión de pocas horas. Algo que termina por matar una experiencia de juego ya de por sí monótona, que no varía ni un ápice durante las poco más de
diez horas que puede llevarnos completar la aventura.
Y es que resulta grave la falta de inspiración de los desarrolladores en lo que se refiere al diseño de niveles, ya que todas las mazmorras por las que nos moveremos responden al mismo al mismo patrón. Esto es: avanzar por pasillos, entrar en una sala, matar a los enemigos sin muchas variantes en las mecánicas jugables o sin sobresaltos… y vuelta a empezar.
Se agradece por ejemplo la presencia de criaturas clásicas como las enfermeras, los perros bicéfalos o los legendarios Cabeza de Pirámide; pero su inclusión en el juego responde más a un elemento destinado a captar la atención de los fans que a un aspecto puramente jugable. Y es que ni tan siquiera en los combates contra los jefazos finales nos hemos emocionado como deberíamos en un título de estas características, en el que la tensión por salir airosos de enfrentamientos imposibles es una de sus señas de identidad.