A veces es difícil definir cuánto tiempo llevas realmente esperando un juego. Yo te sé decir la fecha exacta: 11 de mayo de 2021, hace justo ahora poco más de 5 años. Fue ahí, tras publicar el análisis de Subnautica: Below Zero, cuando las evidentes carencias de una secuela a la altura me hicieron empezar a suspirar por cómo sería Subnautica 2 en el futuro.
Y aquí lo tenemos. Tras una espera que se antojaba cada vez más larga por los problemas legales del estudio, Subnautica 2 llega a Acceso Anticipado con la promesa de hacer justo lo que convirtió a sus dos anteriores juegos en toda una experiencia: ir construyendo poquito a poco cada parte de su mundo hasta alcanzar una versión final lo más completa y espectacular posible. ¿Un pero? Lo del poquito a poco no era en absoluto una exageración.
Mi juego más esperado del año
Entre tantas idas y venidas sobre lo avanzado que estaba Subnautica 2 en su desarrollo, y la negativa de sus nuevos dueños para evitar soltar el dinero prometido a sus creadores por tenerlo terminado y listo para lanzar en Steam, era fácil imaginarse un escenario en el que el juego ya estaba prácticamente listo. Nada más lejos de la realidad.
Es un Early Access considerable a nivel de contenido, ojo, he tardado unas 9 horas en llegar hasta el primer muro infranqueable de la historia y probablemente aún me queda más de una cueva por explorar, pero conviene apuntar que no estamos ante uno de esos juegos que simplemente juega la estrategia de buscar un segundo lanzamiento dentro de un par de meses. Aquí queda mucha leña que cortar.
Pero lejos de soñar con lo que será, o seguir dándole vueltas a lo que le falta, lo mejor es que nos centremos en qué es lo que ofrecen estas primeras horas de Subnautica 2, hasta qué punto es justo lo que esperábamos de la secuela, y qué os espera de aquí en adelante si decidís darle una merecida oportunidad.
Para quienes no conocéis de qué va el asunto, la saga es la mezcla perfecta entre survival cozy y juego de terror submarino. Sí, es tan surrealista como suena. Recoger materiales para crearte una casa monísima de la muerte es una opción, y otra opción es terminar con un trauma de talasofobia por haberte ahogado en un laberinto de cuevas submarinas mientras ibas a buscar una flor para montarte un tanque submarino con el que sobrevivir a un kraken gigante. Lo mejor de cada mundo, vamos.
Para sorpresa de casi nadie, a poco que hayáis estado medianamente atentos a lo que se ha ido mostrando sobre él, Subnautica 2 hace honor a lo de ser una secuela por lo mucho que se parece al primer Subnautica. De él hereda el perdernos en un planeta en el que no deberíamos estar, completamente rodeados de agua, e investigando una civilización perdida alienígena mientras lidiamos con la necesidad de sobrevivir a criaturas cada vez más grandes y hostiles.
Cambia unos materiales por otros, la forma de conseguirlos, y el hecho de estar ante un planeta completamente distinto, y lo tienes. Querías más Subnautica, y es justo lo que es. Consigue estos materiales para fabricar esta cosa, que te permitirá ir a por estos otros materiales, que te permitirán acudir a este otro sitio para conseguir más materiales.
Un ciclo casi sin fin en el que, con un ritmo mejor medido y un par de nuevos añadidos, iremos avanzando brazada a brazada mientras descubrimos qué ha pasado ahí y cómo podemos evitar que la catástrofe nos salpique aún más. Salpique, ¿lo pillas? Vale, ya sigo.
Los grandes cambios de Subnautica 2
En el ritmo mejor medido está la escalabilidad de nuestra fantasía de poder submarina. En el proceso de saltar desde el inmenso agobio que supone ahogarte cada pocos segundos a ser un auténtico titán de las profundidades marinas, Subnautica 2 quiere que vayas dando menos pasos entre una novedad y otra.
La premisa no sólo se limita a la la opción de equiparte con mejores objetos -como las clásicas aletas que te llevan más lejos más rápido o las mejoras del tanque de oxígeno-, sino también con una suerte de nuevos poderes que te permiten mimetizarte mejor con el entorno acuático con el que vas a lidiar.
Ya desde el principio de la historia se nos muestra que al tocar ciertas flores submarinas se nos entregan mutaciones especiales, como poder respirar el oxígeno del planeta o incluso digerir los peces que pueblan sus profundidades, así que tu primer trabajo es ir en busca de ellas para descubrir con qué nueva idea son capaces de salvarte el culo.
Sirviendo a la vez de incentivo y de freno a la exploración, para que no llegues hasta lo más profundo del planeta en unos minutos por un golpe de suerte, el juego va sumando poderes adicionales que, en forma de habilidades activas y pasivas, podrán hacer que ganes desde un acelerón cada 5 segundos, hasta la posibilidad de moverte a mayor velocidad si vas nadando a ras de suelo.
De unas aletas al acelerón, de ahí a un pequeño impulsor mecánico, de ahí a mejores aletas y, por supuesto, como no podía faltar en la saga, a los espectaculares y divertidísimos vehículos. Para cualquiera que ya pasase por la saga en el pasado, sabes que llegas a ellos con la idea de que sean inmensamente útiles como medio de transporte rápido, pero acaban volviéndose imprescindibles como fuente de oxígeno.
Acudiendo a ellos para evitar volver a la superficie mientras estás explorando zonas a gran profundidad, las limitaciones de sus funciones iniciales no chocan con lo más importante: es divertidísimo de manejar. Igual que ocurría en juegos anteriores, la opción de agregar mejoras y módulos que eleven aún más sus posibilidades es, en esencia, otra forma de seguir escalando nuestra movilidad.
Un Subnautica 2 muy Subnautica
Me diréis, vale, todo esto está muy bien, pero es muy Subnautica, ¿no? Y a partir de aquí yo podría decirte que, bueno, que se han currado la ilusión de que el ecosistema parezca vivo, por ejemplo con animales que se atacan entre sí y a veces lo hacen con la fuerza necesaria para que termines sacando beneficio de ello.
O que la creación de las bases ahora permite una mayor libertad para no tener que limitarte a salas prediseñadas y módulos. O que el cooperativo es un regalo para quienes gozamos de este tipo de juegos y queremos disfrutar de este juntos porque sabemos que no hay nada mejor que Subnautica porque fue y será GOTY perpetuo...
Pero también debería decirte que lo de los animales es anecdótico. Que la creación de bases ya era una gozada y que poder hacer habitaciones más grandes de lo prediseñado no te cambia la vida (de hecho pierdes aquella parte de estrategia que implicaba diseñarla lo mejor posible para gestionar el espacio). Y que lo del cooperativo en un juego en el que la gran baza es explorar y descubrir el mundo a tu bola sin que nadie te diga "eh, ven aquí, que aquí hay algo que vas a flipar" es, pues bueno, interesante como añadido pero no te va a cambiar la vida. Más para una segunda partida que para la primera.
Pero, puestos a ser justos, aquí debería sumar también algo primordial para estas primeras nueve horas. Si algo nos han demostrado los accesos anticipados de anteriores Subnautica es que esto es sólo la punta de un iceberg que va a ser más grande que la vida.
Lo que puedes ver ahora a nivel de contenido, historias, materiales, biomas, peligros y posibilidades de personalización es sólo una ínfima parte de lo que esta gente terminará entregando con ayuda de la comunidad. Y te aseguro que entre esa punta del iceberg y esa ínfima parte ya hay un pellizco de contenido más que considerable y de una calidad envidiable.
Metamos también en la bolsa que, puestos a defender un Acceso Anticipado por todo lo que me ha entregado a nivel de experiencia, de ver cómo el juego iba creciendo y transformándose ante mis ojos para terminar llegando a una versión final mucho más grande, ilusionante y espectacular que lo primero que jugué, los dos únicos nombres que hacen honor a esa vivencia han sido Nuclear Throne por un lado, y Subnautica por el otro.
Si nunca te has acercado a ese proceso, al de ver cómo un juego se va construyendo actualización a actualización, no se me ocurre un ejemplo mejor para hacerlo. Lo que Subnautica 2 es hoy probablemente no tenga nada que ver con lo que será dentro de un año, pero mientras que con otros juegos prefiero esperar a que todo esté bien limpito y ordenado para meterme a vivir, aquí no me voy a perder ni los ladrillos que sigan colocando, ni cuando pasen a poner la alfombra roja para cuando lleguéis todos los demás. Al fin y al cabo, es parte de la experiencia.
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