Esperado con ansia por unos, seguido con ciertas sospechas por otros... Aliens: Colonial Marines es la visión de GearBox del universo Alien, y es también la prometida "secuela" de la película de James Cameron en forma de videojuego. Descomunales ambiciones para un producto triste, poco inspirado y francamente aburrido. Una atroz oportunidad perdida que nos recuerda una vez más que no basta con una buena propiedad intelectual y un reputado equipo de desarrollo para salvar cualquier proyecto.
Allá por el año 2008 comenzábamos a conocer los primeros detalles sobre Aliens: Colonial Marines. ¡2008! ¿Qué ha pasado durante estos cinco años para que el lanzamiento se produzca a comienzos de 2013? Principalmente un desarrollo cargado de problemas que no han sido del todo aireados, pero que con el producto final en nuestro poder se revelan no sólo graves desde el punto de vista del propio programa, sino que resultan también preocupantes para una serie de proyectos de GearBox que se han desarrollado recientemente al margen de la serie Borderlands y que no han logrado estar a la altura de lo que se esperaba.
De hecho las expectativas aquí eran altísimas, pero a pesar de las promesas de SEGA asegurando que Aliens: Colonial Marines "no iba a decepcionar", lo cierto es que el videojuego es sencillamente lamentable. Un lanzamiento anacrónico no sólo en términos gráficos y tecnológicos, sino también de una pobreza jugable que resulta de veras desazonadora en pleno año 2013. Los marines del espacio y los alienígenas pelean entre sí en un conflicto que se prometía épico y que habíamos seguido con mucho interés, pero que ha acabado consolidándose como la primera gran decepción de la temporada.
Caza de Bichos
La
campaña del título es su principal oferta jugable, ya la afrontemos en solitario o acompañados, y en ella encarnamos a un grupo de Marines Espaciales que reciben la clásica llamada de emergencia que los moviliza. ¿De dónde viene? De la mítica
Sulaco, que recordarás sin duda si has visto las películas de Alien y, más bien exclusivamente, si disfrutaste de la segunda dirigida por
James Cameron. De hecho GearBox prometía un título que iría mucho más allá de la condición de entretenimiento interactivo, y que se convertiría en una esperanzadora secuela para el largometraje con forma de videojuego.
Cierto que el título sigue a pies juntillas el punto de partida de guión que nos deja la segunda película, olvidándonos de lo que ofrecía la tercera dada la ausencia de la Teniente Ripley y de su arco argumental, pero también hay que comentar que su interés es escaso... por ser amables. Seremos el Cabo Christopher Winter, un veterano de los USCM que encabeza la expedición para inspeccionar el navío que se encuentra orbitando en el espacio cerca del peligroso planeta que ya tan bien conocemos.
Comenzaremos nuestra andadura en nuestra propia nave, para pasar tras unos minutos a la USS Sulaco y comenzar ahí la pesadilla. No estaremos solos en nuestra aventura, ya que en nuestro camino caminaremos siempre acompañados por otros miembros del pelotón como Peter O'Neal o la intrépida Bella Clarison. Esperar un retrato con un mínimo de profundidad de todos ellos es una verdadera utopía, ya que su tratamiento es tan bidimensional y plano como el resto de aspectos relacionados con la historia. Tras una cinemática de apertura, de una pobreza abismal desde el punto de vista de la ejecución, prácticamente todo lo que pase se va a reducir a una carrera a la desesperada por los escenarios en los que el tira y afloja con los distintos enemigos será el único punto que fomente su avance.
Tras varios años de angustiosa espera por fin está aquí Aliens: Colonial Marines. ¿Ha merecido la pena? La respuesta es un rotundo no.
No es la primera vez que tenemos un shooter descerebrado en cuanto a guión, y francamente no tenemos nada en contra de este tipo de productos cuando son sólidos, divertidos y compensan sus flaquezas narrativas con potencial jugable, sin embargo a estas alturas huelga decir que
Colonial Marines no cuenta con los mínimos aceptables ni en uno ni en otro sentido. Lo mejor del juego llega, de hecho, cuando más se acerca a las películas y más referencias de éstas recoge.
Por un lado es difícil sentir interés alguno por los repetitivos entornos de la Sulaco que recorreremos arriba y abajo en la primera mitad de la campaña y que, para más inri, se repetirán en un planteamiento bastante perezoso que nos hace repetir el paso por determinadas secciones. El razonamiento desde el punto de vista argumental incluye el hecho de que entramos y salimos de la nave como parte de la maniobra militar, lo cual podría tener cierta lógica sino hubiera tantísimas estancias repetidas, sin embargo la única razón real que parece haber detrás de todo esto es la poco sana intención de sus responsables de maximizar el tedio. Algo que vamos a vivir en nuestras propias carnes durante toda la aventura en cuanto a las escenas de acción se refiere. Por otro lado sí hay algo más de interés cuando desembarcamos en la base colonial que rompe algo más con la fórmula, al menos en los primeros minutos antes de que la ecuación devenga en el esquema habitual de insulso tiro al pato.
El juego aburre de sobremanera en esas secuencias de tiroteo, principalmente por razones que describiremos más adelante, y al final el modo historia acaba interesándonos sólo por sus escasos lazos con la película. Visitar la propia Sulaco y profundizar en ella después de lo visto en Aliens es todo un acontecimiento para los más fans de la saga cinematográfica, y encontrar en ella por ejemplo la mitad inferior de Bishop es un homenaje a la película algo áspero y nada sutil pero efectivo al fin y al cabo. De hecho los mejores momentos sin duda llegan cuando paseamos por el ya nombrado asentamiento colonial de Hayley's Hope hacia la mitad del modo historia, un lugar que también recordaremos por el largometraje, y que durante unos minutos nos hacen pensar que el juego va a remontar el vuelo, aunque finalmente no lo consiga.
En la campaña contaremos con algunos acólitos, aunque su papel e importancia es bastante reducido.
A Tiro Limpio
A pesar de que Aliens: Colonial Marines prometía una experiencia cargada de intensidad y tensión, lo cierto es que el videojuego en términos generales carece de cualquier de estas virtudes. De hecho brilla por su ausencia cualquier característica que pueda otorgarle un mínimo de interés más allá del culto a la imaginería visual de una película a la que ni siquiera alcanza a igualar en términos artísticos o de ejecución.
El desastre del lanzamiento de GearBox es fácilmente detectable desde el primer minuto de juego. Con sólo unos momentos a los mandos ya nos damos cuenta de que la respuesta en el manejo es algo torpe, y que eso seguramente nos va a causar más de un disgusto en un producto de acción donde la precisión debería estar a la orden del día. Desgraciadamente ese no va a ser el mayor de los problemas, y es que la fórmula de las situaciones que vamos a repetir una y otra vez es anacrónica... Extemporánea incluso para el año 2008 en el que empezábamos a saber del título, y definitivamente impropia de un año 2013 en el que los videojuegos han conseguido una importante sofisticación jugable en el género de la acción en primera persona.