Valkyrie Profile con su particular belleza artística se estrena por primera vez en consolas Nintendo bajo una profunda complejidad estratégica dentro de un argumento de pactos de sangre que complementa una todavía reciente serie.
Tri-Ace se ha desafiado a sí misma trasladando a Nintendo DS un juego que ha nacido en las plataformas de sobremesa de Sony y que hace no mucho también vimos en PSP. Mezclar mitología escandinava, profundidad argumentativa, complejidad estratégica y buen gusto artístico no es hecho sencillo para ningún estudio desarrollador, pero cuando hablamos de Tri-Ace todo es posible. La compañía se fundó en 1995 por los “tres ases” llamados Yoshiharu Gotanda, Masaki Norimoto y Joe Asanuma publicando todas sus creaciones bajo los sellos de Enix primero y Square-Enix después.
Para ver la importancia del grupo, que son ya todos unos clásicos del rol oriental, es conveniente señalar que son los creadores de series como
Tales of Phantasia,
Star Ocean o hace relativamente poco de
Infinite Undiscovery. Aunque sin duda una de sus series con mejor crítica y más ambiciosa es la que nos ocupa,
Valkyrie Profile, a caballo entre mitología nórdica e imaginación inagotable japonesa. Su primer exponente apareció en 1999 en Playstation, teniendo que esperar siete largos años para ver
Valkyrie Profile 2: Silmeria para PS2 y el remake del primer juego para PSP en 2006.
Los ataques finales estarán disponibles para aquellos personajes equipados con un arma que así lo permita. Llegado ese momento podemos elegir con quién efectuar este golpe que posiblemente consumirá al enemigo.
Tras esta breve introducción que sin duda se merece la serie, hay que destacar el sumo cuidado expuesto en esta versión para Nintendo DS, que se ha adaptado de buena manera a las posibilidades que la consola pone a disposición del grupo desarrollador. Todos los elementos de la serie están presentes en esta aventura, aunque el apartado técnico, conservando ese toque artístico característico, no saca tanto provecho como otros juegos del género sí explotados en la consola.
Wylfred, entre el presente y el turbio pasado
La trama inicial del juego es un rompecabezas entre flashbacks, traiciones, pactos de sangre y odio que dejan un argumento maduro e hilvanado siempre y cuando se siga la línea discontinua que plasma la historia. En esta ocasión encarnamos a un soldado que desde su infancia ha tenido desgracias y penurias. Perdió a su familia y a su mejor amigo por el egoísmo de las Valkyrias y todo debido a un pacto realizado con uno de estos seres que le tiene viciado para el resto de su existencia.
El juego, en un inglés que usa un léxico medieval y avanzado, se basa en artes conceptuales para exponer las líneas de diálogo y así ponernos en ambiente antes de las batallas. Wylfred, influenciado por su pésimo pasado, no será un ejemplo de persona precisamente.
La pluma del destino, como muchas veces el protagonista Wylfred hace referencia en la aventura, es el elemento sustentador del súmmum de pecados en que nos veremos envueltos, de hecho este objeto divino casi nos obliga a sacrificar compañeros de viaje para seguir avanzando en la aventura. La “desgracia” del asunto es que este objeto da una potencia increíble a la unidad que hayamos seleccionado (en algunas no se podrá usar), con lo que será casi invencible, pero todo a cambio de la vida de este personaje al finalizar el combate. Este hecho nos va a deparar distintos caminos en la trama dependiendo de nuestros sacrificios dando así multitud de finales diferentes en el juego y una rejugabilidad inmensa.