Análisis: Ninja Blade| 24 de marzo de 2009 / Por Álvaro Castellano Córdova | Página 3 de 3 |
A nivel tecnológico la última de las pegas es la más anticlimática, y es la pausa de un segundo que hay en prácticamente cada cambio de escena. Al saltar de una secuencia de acción a una cinemática o de un QuickTime Event al tiempo real la imagen se congela durante unos instantes en lo que es una limitación técnica pequeña, pero ligeramente desagradable a nivel de ambientación y aspecto visual.
En la faceta sonora el título llega sin traducir a nuestro idioma a excepción de los textos, y con la opción de escoger las voces en inglés, japonés o la mezcla de ambos que es lo que los chicos de From Software tenían en mente en un principio. Los efectos sonoros resultan espectaculares, aunque la banda sonora es moderada y reiterativa.
Ninja Gaiden/Ninja Blade –Conclusiones-
Jugando a Ninja Blade es imposible no ver en éste una nueva replica de Microsoft a la saga Ninja Gaiden que ha triunfado en sus propias máquinas. No sólo la temática es similar, sino también el género, el estilo narrativo, los combates… Prácticamente todos y cada uno de los aspectos del videojuego parecen una mera reformulación de lo que nos ha deparado la saga de Tecmo.
¿Por qué entonces ha habido una diferencia tan abismal entre la nota de uno y la de otro? El videojuego que nos ocupa es, sin duda, un buen juego; con más fortalezas que defectos, pero al que le falta la chispa necesaria para trascender. Como machacabotones funciona francamente bien, y su propuesta veloz y vertiginosa es una extraordinaria forma de vaciar adrenalina. Sin embargo a estas alturas hay que exigir muchísimo más a un título de estas características.
La variedad de armas no es demasiado alta, pero aún así disponemos de algunas opciones. En pantalla las Cuchillas Gemelas del Halcón, una forma extraordinaria de acabar rápidamente con los enemigos.
Falta variedad en la fórmula, puesto que los combates acaban deviniendo en espectáculos muy similares unos de otros, a pesar de la interesante inclusión de la mejora y adquisición de armas. La dificultad tampoco es un reto, y esto se debe fundamentalmente a una dudosa IA. Se grada el desafío de acción y QuickTime Events con dos modalidades desde el inicio de la campaña, pero ésta queda muy lejos de la provocadora e incluso a veces frustrante bravata que es la franquicia Ninja Gaiden.
Como experiencia cinematográfica y de velocidad asfixiante Ninja Blade no tiene precio. Su ritmo es su mejor virtud, y en todo momento da la sensación de que From Software juega con el tempo del título para sacar lo mejor del jugador y engancharle hasta hacerle terminar el Modo Historia. Sin embargo en ocasiones esta cadencia también flaquea, y esto se debe fundamentalmente a la saturación de QuickTime Events y a la presencia de unas cinemáticas que en su mayoría no aportan absolutamente nada.
Las acrobacias son una agradable manera de variar la fórmula machacabotones de Ninja Blade. Sin embargo para alcanzar la excelencia les ha faltado una mayor precisión y profundidad en su manejo.
Por otra parte el combate cumple con solvencia su función de trasladar nuestros deseos a la pantalla por mediación del pad, y ofrece un estilo suficientemente profundo y adecuado como para proporcionar una experiencia agradable y divertida. No obstante se echa en falta algo más de variedad también en este campo, puesto que muchos de los combates se acaban resolviendo de formas muy similares. Falta también interacción con el entorno, en una relación con éste que hubiera deparado más posibilidades en conjunción con el componente acrobático –muy pobre-, pero quizá estemos pidiendo demasiado y son aspectos que tendrán cabida en una hipotética segunda parte.
Así pues la única oferta a nivel jugable de Ninja Blade es la de la campaña individual, obviando por completo cualquier posibilidad multijugador que no pase por la mera comparación de récords y estadísticas en los tableros on-line. Esto, con un modo historia de unas 9 horas, se nos antoja algo escaso… No drásticamente negativo, pero sí muy ajustado.
Una importante pega a nivel jugable es la del particularísimo sistema de salvado que emplea Ninja Blade, un procedimiento clásico. Los nueve niveles del videojuego rondan la hora de duración a excepción del octavo, sensiblemente más corto, y en ninguno de ellos es posible grabar partida en mitad del capítulo. Esto significa que si morimos el checkpoint nos retrotraerá el último punto guardado dentro del nivel, pero si apagamos la consola tendremos que empezar la fase desde su comienzo. Un proceso grave y evitable, puesto que un cuelgue, una emergencia o una cita imprevista nos obligan a perder los progresos.
Gráficamente si hay una palabra para definir a Ninja Blade esa debe ser espectáculo. El título tiene luces y sombras en este campo, pero brilla especialmente en los efectos y en la creación de grandes criaturas.

Valoración de Ninja Blade Ninja Blade es un buen videojuego de acción y aventuras que, sin embargo, no alcanza la condición de abanderado de la plataforma que se le presuponía dentro de este género. From Software ha creado un título al que le han fallado algunas decisiones de concepto, control y diseño para alcanzar la excelencia, pero también un juego donde destaca su apabullante ritmo y endiablada velocidad. |



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