La emblemática serie estratégica Age of Empires regresa al mercado tras varios años de ausencia. ¿El resultado? Un notable juego online gratuito en el que dos civilizaciones clásicas, la griega y egipcia, medirán sus fuerzas mientras hacen prosperar su imperio.
Para muchos la desaparición de Ensemble Studios, creadores de la mítica serie estratégica Age of Empires y responsables también del sobresaliente Halo Wars de Xbox 360, supuso un duro mazazo ante las perspectivas de ver desaparecer esta saga tan arraigada en el mundo de los compatibles en pos del lanzamiento de otros títulos ajenos a la estrategia en tiempo real. Pero está claro que Microsoft no pretende desprenderse del enorme filón de oro que supone el nombre Age of Empires y por eso, en conjunción con Robot Entertainment y Gas Powered Games, nos ofrecen casi quince años después del título que dio origen a la serie una nueva entrega adaptada a las tendencias del mercado, esto es, una apuesta total por la estrategia en tiempo real pero totalmente enfocada al juego online y gratuita. ¿El resultado? Bastante bueno en lo jugable pero algo escueto en su parte social y de contenidos.
El juego puede ser disfrutado sin invertir ni un solo euro en él, pero esto nos impedirá contar con todas las unidades y mejoras de las dos civilizaciones disponibles.
Los imperios clásicos renacen
Tras recibir con gran alegría los acordes del tema principal de la serie,
Age of Empires Online nos propone escoger a la civilización que guiaremos durante la partida: la
Grecia Clásica o los ejércitos del
Antiguo Egipto. Por supuesto, aunque ambas civilizaciones se muestran muy similares a nivel de opciones y unidades de batalla, poseen ligeras diferencias que permiten que las batallas entre jugadores, la verdadera salsa del juego, ofrezcan resultados inesperados dependiendo de la habilidad y el manejo que se haga de las tropas. Así, aunque a primera vista los griegos parezcan más poderosos por sus unidades mejor formadas y equipadas, pronto descubriremos que los egipcios en buenas manos también son una amenaza constante, sobre todo por su facilidad para crear oleadas de tropas.
Pero sin duda el elemento más significativo de este Age of Empires lo encontramos, precisamente, en su faceta de mundo persistente que ha permitido a los desarrolladores conjugar, en un mismo título, lo mejor de la estrategia en tiempo real con una gran cantidad de elementos propios de los juegos de rol. Así, el título presenta dos partes claramente diferenciadas. Por un lado, nos encontramos con la Capital de nuestro imperio, centro neurálgico que marcará los progresos de nuestra civilización permitiéndonos desarrollar su tecnología a nuestro antojo con los puntos de habilidad que obtendremos tras superar los distintos objetivos que se nos plantean; a lo que debemos sumar las misiones propiamente dichas que mostrarán un desarrollo de la acción calcado al visto en las anteriores entregas de la serie.
El mapa del mundo nos permitirá acceder a las misiones que nos encomienden nuestros ciudadanos o visitar otras capitales.
Esta capital, por tanto, recuerda enormemente a lo que cualquier aficionado a los juegos multijugador masivos en línea está acostumbrado a ver en el género, con un elenco de personajes que nos irán encomendando misiones de todo tipo con sus correspondientes recompensas –en forma de dinero, puntos de experiencia, puntos de imperio y objetos de toda clase-, un amplio árbol de habilidades en el que investigar las distintas mejoras y unidades a través de tres ramas diferentes –utilidad, economía y militar-, y la posibilidad de edificar una serie de estructuras que nos darán acceso a nuevas opciones de juego como las partidas competitivas o el apoyo de los consejeros, por poner algunos ejemplos.
Dependiendo de las decisiones que tomemos en el desarrollo de esta urbe las unidades y mejoras con las que contaremos en las misiones variará considerablemente, lo que significa que podemos centrarnos en aspectos puramente militares para contar con un ejército variado e impotente a costa de ser extremadamente lentos en la gestión de recursos –llegando al extremo de no tener la tecnología para crear torres defensivas, por ejemplo-, o al contrario, ser muy efectivos en la gestión de las ciudades pero muy poco potentes a nivel ofensivo. Además, no podemos olvidarnos tampoco de la posibilidad de equipar a nuestras tropas y estructuras con diversas mejoras que en situaciones de igualdad, es decir, dos unidades de un mismo tipo, por ejemplo, la nuestra salga victoriosa por contar con una mejor resistencia o un mayor poder ofensivo gracias al equipo con la que la hemos avituallado.
Existen siete escuelas de artesanía que nos van a permitir estudiar todo tipo de objetos y mejoras para nuestra civilización.
Este último elemento, unido a la posibilidad de adquirir bienes de toda clase en el
mercado de nuestra ciudad o en el de urbes vecinas, a las que podemos acceder a través del mapamundi –pueden ser controladas por la IA o de otros jugadores-, potencia el
componente social del título al fomentar el mercadeo entre usuarios, que a su vez explorarán a conciencia cada escenario de batalla para dar con estos objetos tan preciados. Un aspecto que sin duda le sienta genial a la ya de por sí adictiva fórmula de juego de Age of Empires, que pese a los años sigue conservando todo el encanto del original.
Y es que las misiones que nos irán encomendando los habitantes de este mundo clásico nos harán disfrutar como niños recolectando recursos, construyendo campamentos y dando forma a poderosos ejércitos con los que aplastar a los contrarios. La mecánica de juego, como veis, no varía ni un ápice con respecto a lo visto en anteriores entregas de la franquicia, con la salvedad de la inclusión de varios tesoros “ocultos” protegidos por unidades especiales a las que tendremos que vencer previamente para recoger sus contenidos –objetos especiales o materias primas para la capital-. Lo interesante del asunto, aparte de la inclusión de variadas misiones que se combinan eficientemente con las tradicionales de combate, es que en esta ocasión se nos permite afrontar muchas de estas batallas junto a otro usuario.