De la mano del equipo arqueológico de la Universitat de Barcelona en Oxirrinco, a 190 kilómetros al sur de El Cairo que se ha convertido en un filón para el descubrimiento de tumbas egipcias, los investigadores han dado a conocer un hallazgo único. Aunque estamos acostumbrados a ver momias acompañadas de textos, es la primera vez que ese texto es griego y literario.
Es probable que lo primero que te venga a la cabeza sea un choque de fechas, porque piensas en las Pirámides de Egipto y la idea de un texto de la Antigua Grecia tenga poco sentido en ese contexto, pero recuerda que Egipto seguía ahí incluso tras los romanos, y que lo de Julio César y Cleopatra no fue un invento de Astérix. Seguían habiendo momias también en esa época, vamos. En este caso el problema es otro.
La Ilíada de Homero junto a una momia egipcia
Ni El Libro de los Muertos ni los Textos de las Pirámides, el fragmento encontrado pertenece a El Catálogo de las Naves, del Canto II de la Ilíada de Homero. Acompañado de otros muchos objetos abrazados a las prácticas funerarias que seguían ahí hace unos 1.600 años, el tiempo que tiene esta tumba en cuestión, es el primer caso descubierto en el que los ritos egipcios se abren a textos extranjeros literarios.
Es también la primera vez que vemos algo más literario que religioso o mágico, lo habitual en esas costumbres con las que los egipcios enterraban a sus muertos, lo que añade una capa de complejidad aún mayor. Por qué ese fragmento, que además es como si fuera un inventario de soldados y barcos, habría ganado tanta importancia como para utilizarlo en este rito.
Con el estudio aún en busca de despejar todas esas dudas, lo que resulta evidente es que la cultura egipcia resultó ser mucho menos estanca de lo que podríamos llegar a pensar, y si se abrió lo suficiente incluso para incluir textos ajenos en sus ritos funerarios, tal vez haya más ejemplos como estos esperando a ser desenterrados.
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