Si eres de los que no se conforman con seguir solo la trama principal en grandes RPG de mundo abierto como Kingdom Come: Deliverance 2, seguramente habrás dedicado alguna partida a recorrer el mapa con una pala, cavando en cada montículo sospechoso en busca de alijos de monedas y tesoros ocultos. Y en algún momento, mientras desenterrabas tu enésimo cofre, quizá te hayas preguntado: "¿Quién demonios dejaría algo así perdido en mitad del campo?". Pues más gente de la que imaginas. Para muestra, el reciente hallazgo de un grupo de arqueólogos en Francia, que acaban de sacar a la luz un depósito de monedas romanas tan grande que parece sacado directamente de un videojuego.
Tal y como recoge ZME Science, recuperando un descubrimiento de hace ya varias semanas, trabajadores del Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas de Francia (INRAP) se toparon con un antiguo barrio residencial en pleno centro de la localidad de Senon. Este asentamiento fue muy importante desde los mediomátricos (pueblo celta de la Galia) hasta la época romana, y el sector excavado se ubicaba justo al lado de una plaza monumental que albergaba templos. Durante una excavación de rutina que abarcó 1.500 metros cuadrados y dejó a la vista dos calles antiguas, los investigadores hallaron las vasijas de cerámica enterradas que contenían un tesoro descomunal. En total, se calcula que los depósitos albergan más de 40.000 monedas de bronce y cobre de finales del siglo III y principios del IV d. C., ya que las piezas muestran los rostros de Victorino y Tétrico, líderes del efímero Imperio galo de la tumultuosa época.
Curiosamente, las vasijas corrieron distinta suerte: mientras una contenía casi 24.000 monedas y otra, con el cuello roto, rondaba las 19.000, la tercera apenas conservaba tres piezas en su interior. Así mismo, los expertos del INRAP apuntan a que los recipientes no se enterraron ya llenos, sino que se colocaron vacíos en fosas cuidadosamente preparadas y enmarcadas por grandes bloques de piedra. De hecho, gracias a las huellas del terreno, se estima que el cuello de estas vasijas probablemente asomaba o era accesible directamente desde el suelo de las habitaciones. Esto respalda por completo la teoría de que no se trataba de un escondite por pánico, sino que funcionaban como una especie de hucha.
La enorme cantidad de dinero hallada habría sido suficiente para pagar el salario de docenas de soldados durante varios meses. Esto encaja perfectamente con el perfil del barrio, donde vivía una población de artesanos y comerciantes rurales de clase media-alta, cuyas viviendas contaban con sótanos bastante cuidados y habitaciones con calefacción por hipocausto (el suelo radiante de los romanos). Además, la cercanía de una fortificación militar de la Antigüedad tardía a solo 150 metros del lugar sugiere que las autoridades locales o el propio ejército pudieron haber estado relacionados con la gestión de estos fondos. Lo que nos lleva a la inevitable pregunta de cómo algo así pudo olvidarse si estaba tan a mano.
Un tesoro oculto durante casi 2.000 años
¿Hay respuesta? La hay. El distrito en cuestión sufrió graves incendios a lo largo de su historia, aunque el barrio continuó habitado hasta su abandono definitivo a mediados del siglo IV d. C. Podemos imaginar la situación entonces: una familia de ciudadanos acomodados que había ido ahorrando todo este dinero, pasto de las llamas o de alguna otra desgracia derivada de la situación militar, no pudo volver a por sus ahorros. Las monedas quedaron bajo tierra durante casi dos milenios, esperando a que alguien con una pala (y esta vez, con guantes de látex) las encontrara. Así que quién sabe: igual eso de ir con una pala por ahí, excavando montículos a lo loco, puede hacerte encontrar un tesoro, pero cuidado, que en el mundo real este tipo de patrimonio suele estar muy protegido por la ley.
Tanto es así que, puedes leer en ZME Science, las leyes francesas de patrimonio nacional pusieron rápidamente el tesoro bajo propiedad del Estado y trasladadas para su limpieza y estudio. El análisis de las piezas y de la documentación digital del yacimiento permitirá conocer mejor la historia de este lugar y el motivo por el que alguien decidió ocultar allí semejante fortuna hace casi dos milenios.
Imagen de cabecera | Genérica (Trnava University vía Unplash)
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