La cada vez más demandada búsqueda de tierras raras y minerales críticos para la industria tecnológica ha llevado a una empresa australiana hasta el distrito minero de Linares-La Carolina, en Jaén. Su previsión era la de investigar un área de unos 86 kilómetros cuadrados en busca de los minerales que, en forma de circonio, hafnio y otras tierras raras, están impulsando tecnologías como las baterías, los vehículos eléctricos y la transición energética pero que, por la dependencia de países como China y la escasez de estos materiales, han convertido ese auge en un cuello de botella. Un año después de que sus planes de investigación chocaran con las restricciones por riesgo de incendios en Andalucía, el proyecto Orión ha dado un paso importante: la compañía ya ha presentado una primera estimación de los recursos minerales que podría albergar la zona y un estudio preliminar sobre su posible explotación.
Los cálculos de la empresa apuntan a cerca de 60 millones de toneladas de materias primas críticas, entre ellas tierras raras, titanio, circonio y hafnio. El proyecto contempla una superficie de unos 232 kilómetros cuadrados, aunque esa cifra corresponde al conjunto del área investigada y no a un yacimiento confirmado en toda su extensión. La estimación de recursos procede de los trabajos realizados hasta ahora en una pequeña parte de ese territorio, por lo que todavía quedan investigaciones por delante antes de saber qué potencial real tiene la iniciativa.
Hasta ahora, el norte de Jaén no cuenta con una explotación de este tipo de minerales a escala industrial. Sin embargo, el proyecto Orión ya tiene una dimensión económica más concreta: Osmond Resources calcula que una eventual puesta en marcha requeriría una inversión inicial de unos 270 millones de euros y podría generar alrededor de 460 empleos directos y 1.500 indirectos. Eso sí, conviene matizar que se trata de previsiones de la compañía, no compromisos de inversión ni puestos de trabajo garantizados, y dependen de que los estudios pendientes confirmen la viabilidad de la futura mina.
El riesgo de incendio frente a las minas de Jaén
El avance del proyecto ha permitido pasar de la fase inicial de búsqueda de minerales a un primer escenario sobre cómo podría funcionar una futura explotación. Osmond estudia una mina subterránea y una planta de procesamiento modular capaz de tratar cerca de dos millones de toneladas al año. En un horizonte de 20 años, el escenario planteado equivaldría a unos 40 millones de toneladas procesadas, aunque la empresa todavía necesita realizar más trabajos para determinar si el desarrollo resulta viable.
La compañía ya cuenta con una Autorización Ambiental Unificada favorable para el permiso de investigación de Orión y ha recibido una concesión provisional de 250.000 euros del Gobierno para continuar explorando los recursos minerales. Estos avances no suponen que la mina tenga autorización para comenzar a operar: siguen pendientes estudios técnicos, económicos y ambientales, además de los trámites que serían necesarios para desarrollar una explotación.
El problema es que, incluso superado ese punto clave, trabajar en esas zonas supone trabajar con materiales y maquinaria inflamable que, sumadas a los residuos en forma de neumáticos, aceites y otros elementos propios de este tipo de trabajos, implican el riesgo de alimentar fuegos cuando vuelva el calor el próximo verano. Es decir, que la empresa australiana Osmond Resources tendrá que acogerse a los planes de autoprotección de la zona para evitar posibles accidentes. A día de hoy eso implica una serie de medidas que, en forma de extintores, pero también de protocolos de paradas de emergencia, cortafuegos, vigilancia extrema y demás medidas, puede poner en riesgo la explotación de minerales al afectar directamente a su rentabilidad.
El por qué del proyecto
Uno de los grandes atractivos de la obra es la posibilidad de reducir la dependencia europea de materias primas estratégicas procedentes del exterior. La industria necesita estos materiales para distintas aplicaciones tecnológicas e industriales, mientras que buena parte de las cadenas de suministro mundiales están concentradas en un número reducido de países. En ese contexto, Orión aspira a convertirse en una fuente adicional de tierras raras, titanio, circonio y hafnio para el mercado europeo.
Sin embargo, las cifras presentadas por Osmond Resources describen únicamente, y por el momento, un escenario preliminar. Los cerca de 60 millones de toneladas identificados tampoco equivalen a reservas que puedan extraerse de forma rentable. Los próximos sondeos y los estudios técnicos, económicos y ambientales determinarán si el proyecto puede superar esa distancia entre el potencial geológico de Jaén y una explotación minera real.
Imagen | Jaén Hoy
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